Si te multan en Europa, ¿te pueden quitar puntos en el carné de conducir español?

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Realizar un viaje en coche por el territorio europeo es una práctica cada vez más habitual entre los conductores españoles, ya sea durante los periodos vacacionales o por motivos estrictamente profesionales. Sin embargo, cometer un exceso de velocidad en una autopista, saltarse un semáforo en rojo o tener un despiste al volante en las carreteras de países vecinos como Francia, Italia o Portugal suele generar una enorme preocupación entre los automovilistas. La duda más recurrente que asalta a la mayoría de los usuarios tras cometer una infracción o recibir una notificación de sanción transfronteriza radica en saber si la autoridad de tráfico extranjera tiene la capacidad legal de retirar puntos del saldo oficial de su permiso de conducir español.

En la actualidad, el marco normativo vigente en el entorno europeo ofrece una respuesta clara y tranquilizadora a este dilema cotidiano. Las multas cometidas por un conductor español fuera de las fronteras nacionales no conllevan, bajo ningún concepto, la detracción de puntos de su carné de conducir. Aunque la directiva de intercambio transfronterizo de datos de la Unión Europea permite a las autoridades de cualquier Estado miembro identificar al titular del vehículo sancionado y enviarle la correspondiente multa económica a su domicilio habitual en España, la facultad para retirar puntos del permiso expedido en territorio español recae de forma absoluta y exclusiva en la Dirección General de Tráfico

Esto se debe a que los reglamentos de seguridad vial y los sistemas de penalización por puntos no están unificados a nivel comunitario, ningún organismo extranjero posee la atribución legal para restar saldo de la licencia de un ciudadano español. Esta ausencia de convergencia plena entre los distintos países de la Unión Europea responde al hecho de que cada nación administra su propio registro centralizado de conductores y aplica criterios normativos totalmente diferentes para la retirada de créditos. Por esta razón concreta, si un residente español es cazado por un radar en territorio galo o alemán cometiendo una falta grave que dentro de las carreteras españolas llevaría aparejada la pérdida de varios puntos, la única consecuencia administrativa directa para el usuario será el abono de la cuantía económica exigida por el organismo que emitió la denuncia.

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Sin embargo, el hecho de que el saldo de puntos del permiso español permanezca completamente intacto no significa que la infracción cometida quede exenta de consecuencias de gran calado en el país de destino. La legislación del Estado miembro en el que se comete la falta sí puede aplicar sanciones severas dentro de su propia jurisdicción territorial. Esto implica que las autoridades locales pueden prohibir al automovilista circular por su red viaria durante un periodo determinado de tiempo o incluso inhabilitar temporalmente su derecho a conducir en ese país específico. Asimismo, en aquellos países comunitarios donde se ha implementado un censo virtual de puntos para conductores visitantes, la acumulación de faltas de gravedad puede acarrear la inmovilización del vehículo o multas adicionales si el conductor decide volver a transitar por sus carreteras.

Por otro lado, es relevante señalar que el escenario legal en Europa se encuentra en pleno proceso de transformación y debate. Las instituciones comunitarias están impulsando reformas destinadas a lograr una mayor homologación en la ejecución y seguimiento de las sanciones transfronterizas. El objetivo prioritario de la Unión Europea a medio plazo es armonizar los marcos regulatorios para que las inhabilitaciones severas e incluso las retiradas de puntos por faltas de extrema gravedad puedan ser tramitadas y ejecutadas directamente en el país de expedición de la licencia. No obstante, hasta que dicha integración administrativa se apruebe de forma definitiva y se traduzca en cambios legislativos concretos en España, el principio de soberanía sobre el carné de conducir se mantiene plenamente vigente.

En definitiva, contar con la tranquilidad respecto al saldo de puntos en el expediente de la Dirección General de Tráfico no debe interpretarse jamás como una excusa para ignorar los códigos de circulación de los países vecinos. El impago voluntario o reiterado de las sanciones económicas europeas puede derivar en procedimientos de cobro o en la inmovilización del automóvil al volver a cruzar la frontera. Por el momento, la prudencia al volante sigue siendo el mecanismo más eficaz para evitar inconvenientes financieros y garantizar una movilidad segura por toda la red viaria del continente.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España