Sascha Doering, director de operaciones de Bugatti en América, no conduce un Bugatti a diario por una sencilla razón

Sascha Doering, director de operaciones de Bugatti en América, no conduce un Bugatti.
Sascha Doering, director de operaciones de Bugatti en América, no conduce un Bugatti.

El alto ejecutivo de la marca francesa prefiere desplazarse en una berlina de lujo. Para Doering, las relaciones personales son muy importantes y, por eso, mantiene una estrecha relación con los clientes.

Algunas marcas son conscientes de la importancia de cuidar al cliente. Algunas más que otras. Por ejemplo, Toyota lo hace con su Toyota GR Day, un evento anual en el Circuito del Jarama. Bugatti lo hace a su manera.

El fabricante de Molsheim es uno de los más prestigiosos y exclusivos del mundo y eso se traduce no sólo en fabricar hiperdeportivos que muchos sueñan o en organizar eventos especiales, sino también en tener un trato con el cliente exquisito, hasta llegar al punto de preocuparse por cómo están o felicitar el cumpleaños de sus hijos.

Detalles como estos marcan la diferencia en una compañía que fabrica entre 80 y 100 automóviles al año, de los cuales aproximadamente 40 llegan a compradores estadounidenses en un buen año.

Esa cifra influye en la forma en que Sascha Doering realiza su trabajo. El director de operaciones de Bugatti America conoce los cumpleaños de los hijos de sus clientes, los llama sin motivo aparente y los invita a cenar cuando sus viajes coinciden.

El director de operaciones de Bugatti América no conduce un coche de la marca

Sascha Doering, director de operaciones de Bugatti en América.
Sascha Doering, director de operaciones de Bugatti en América.

Ahora bien, hay algo que Doering no hace y es conducir un Bugatti de vuelta a casa. Tampoco permite que la inteligencia artificial, ahora en auge, se acerque a su trabajo.

Anteriormente, Doering trabajó en la cafetería de IKEA en Alemania. Como cuenta en una entrevista a Business Insider, fue su primer trabajo y lo consiguió para ahorrar y comprarse su primer coche.

Pero su sueño de tener un coche de altas prestaciones tendría que esperar. No podía sacarse el carné de conducir hasta cumplir los 18, así que Doering compró la siguiente mejor opción: una Vespa azul medianoche con asiento de cuero blanco.

Finalmente, el caminó laboral le condujo hasta Bugatti y, actualmente, ejerce el cargo de director de operaciones al otro lado del Atlántico. Entre sus funciones, está la de mantener una estrecha relación con la clientela de la empresa y pasar mucho tiempo al volante de modelos Bugatti, aunque sólo junto a clientes en concentraciones y eventos de conducción organizados.

Según Doering, esas relaciones suelen ir mucho más allá de la venta. Las cenas y las llamadas telefónicas no son tanto una estrategia comercial como parte del trabajo en sí: "Las relaciones personales son de suma importancia", afirma.

“Sé cuál es mi lugar. No quiero dar la impresión de que el director de operaciones de Bugatti para América se dedica a dar paseos en un Bugatti”, añade.

Doering prefiere un Audi A8 L

Audi A8 L.
Audi A8 L.

Entonces, ¿qué conduce Doering? Como podrás imaginar, tampoco es que un alto mando de una empresa como Bugatti vaya descalzo. Su elección es otro coche del Grupo Volkswagen como el Audi A8 L.

Si bien está lejos de las prestaciones que ofrece un Bugatti, es una berlina enfocada en la calidad y el lujo. Para desplazarse a reuniones y cenar con clientes, algo que Doering afirma hacer con frecuencia, una berlina ejecutiva parece perfecta.

Para una compañía que tiene unos 40 clientes anuales, perder uno solo puede ser doloroso: “No podemos sustituir a nuestros clientes. No podemos perder clientes porque son tan escasos como nuestros productos”, dijo Doering.

Bugatti renuncia a la inteligencia artificial, de momento…

El segundo tema que toca Doering en la entrevista es la inteligencia artificial. El mundo está en pleno auge de la IA y las empresas que no la adopten corren el riesgo de quedarse atrás.

Muchos de los mayores fabricantes de automóviles del mundo están utilizando estas herramientas para el desarrollo y diseño de futuros modelos. Sin embargo, Bugatti sigue apostando por un enfoque más tradicional.

Doering señaló que la compañía no utilizó inteligencia artificial en el diseño, desarrollo y producción del nuevo Bugatti Tourbillon: “No están utilizando IA para fines de diseño, quizás lo consideren en el futuro, pero por el momento, en el caso del Tourbillon, no creo que se haya hecho”.

A Doering tampoco le entusiasma la IA y señala que todavía prepara sus propias presentaciones de PowerPoint y solo usa Claude ocasionalmente para tareas sencillas y rutinarias.

Afirma que el hecho de preparar las presentaciones él mismo le obliga a trabajar en el análisis y la narración en lugar de delegar el proceso: “Sigo siendo de los que escriben su propia historia y preparan sus propias presentaciones de PowerPoint”.

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Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España

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