El nuevo motor V8 de 777 CV de Stellantis es este y ha sido 'desarrollado' en poco más de un año

Ram V8 777CV
Ram V8 777CV

El grupo automovilístico logra algo inaudito tras presentar en menos de un año una nueva propuesta bajo la firma Ram con motor V8 y más de 700 caballos de fuerza.

Stellantis ha roto todos los esquemas al presentar un imponente propulsor V8 sobrealimentado de 777 caballos de fuerza en un plazo sorprendentemente corto: poco más de un año. Este hito, que ha dejado boquiabierto al sector, tiene una explicación de ingeniería sumamente ingeniosa que combina una audaz estrategia comercial, el regreso de una leyenda de la dirección y un uso sumamente inteligente del vasto banco de órganos mecánicos y piezas históricas de la compañía.

El artífice detrás de este milagro industrial es Tim Kuniskis, conocido popularmente en el sector automotriz norteamericano como el "padre de los motores Hemi". Tras un breve período de jubilación, Kuniskis fue convocado nuevamente el pasado mes de diciembre con una misión muy clara: enderezar el rumbo de Ram, la icónica marca de camionetas de Stellantis que experimentaba ciertas dificultades de identidad en el mercado. 

Al asumir las riendas, la directriz que se impuso fue tan directa como efectiva, orientada a dar a los clientes apasionados de la marca exactamente lo que estaban pidiendo. Lo que el público fiel a las pickups demandaba con urgencia era el regreso triunfal de los motores de ocho cilindros en uve, un tipo de motorización que despierta emociones inigualables y que trasciende la lógica puramente racional de compra.

Ram V8 777CV
Ram V8 777CV

Para hacer realidad este regreso en un tiempo récord de poco más de doce meses, Stellantis contaba con una ventaja táctica crucial. La corporación no había desmantelado por completo la producción del bloque Hemi, ya que continuaba fabricándolo de forma regular para equipar a su gama de camiones de alta resistencia. 

El resultado final de esta ofensiva de producto ha sido excepcional, pues en aproximadamente dieciocho meses la compañía ha logrado poner en el mercado cuatro variantes distintas de motores de ocho cilindros, incluyendo alternativas híbridas ligeras y atmosféricas de gran cilindrada.

La joya de la corona de esta acelerada estrategia es el nuevo motor V8 sobrealimentado de 6.2 litros que entrega la espectacular cifra de 777 caballos de fuerza. El término "desarrollado" aparece entre comillas en los debates de la industria porque, en realidad, los ingenieros no tuvieron que inventar componentes revolucionarios desde cero, sino que recurrieron a la astucia y a la herencia tecnológica de la propia empresa. 

La división SRT tenía ante sí el reto de superar los 720 caballos de fuerza del Ford Raptor R, que ostentaba hasta ese momento el título de la camioneta de gasolina más potente del mercado global. Para recuperar el trono, los ingenieros necesitaban conseguir al menos unos veinte caballos adicionales, pero terminaron encontrando setenta y cinco más gracias a una solución tradicional y de la vieja escuela.

La clave del éxito residió en realizar una profunda incursión en el banco de componentes de la marca y rescatar elementos del legendario motor Redeye de Dodge. Para liberar todo el potencial latente en el bloque Hellcat original, el equipo de ingeniería de SRT decidió trasplantar el tren de válvulas completo del Redeye. Esta precisa modificación permitió al motor respirar mucho mejor en la parte más alta del cuentarrevoluciones, incrementando el límite de giro en apenas trescientas revoluciones por minuto pero logrando que la curva de potencia siguiera ascendiendo de forma vertical y sostenida sin decaer.

A esta sustancial mejora en la respiración del motor se sumaron otras modificaciones de precisión. El compresor volumétrico de doble tornillo y 2.4 litros de capacidad recibió un ajuste específico y se le equipó con una polea ligeramente más pequeña, reduciendo su diámetro a 3.17 pulgadas frente a las 3.43 del TRX anterior. De forma paralela, para alimentar de manera óptima semejante torrente de aire, se diseñó un sistema de admisión de aire frío completamente nuevo y se modificó el sistema de inyección de combustible, elevando la presión de trabajo desde los cinco bar habituales hasta unos contundentes siete bar.

Este audaz movimiento no solo responde a una necesidad técnica o de competencia directa con Ford, sino también a un contexto regulatorio y corporativo muy particular. Aunque los cambios políticos recientes en Estados Unidos han suavizado las normativas de consumo y emisiones, Kuniskis ha dejado claro que el regreso de los grandes motores V8 ya estaba decidido de antemano gracias a las reestructuraciones internas de liderazgo en Stellantis. 

Con esta nueva motorización latiendo bajo el capó de modelos emblemáticos como el Ram TRX SRT de 2027 y el revivido Rumble Bee SRT, la compañía no solo reclama el trono absoluto de la potencia, sino que demuestra que la pasión por la velocidad y el rugido del V8 sigue muy viva gracias a la astucia de la ingeniería moderna.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España