México está sufriendo un problema con la oleada de coches chinos que podrá vivir España dentro de bien poco

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En el país centroamericano, tras el aluvión de marcas de coches chinos, ya están viendo como algunos recogen sus bártulos y abandonan el mercado.
Aunque ya estemos acostumbrados a ver marcas de coche chinas en España, la realidad es que, en términos absolutos, llevan muy poco tiempo vendiéndose en el país. Están creciendo, cada vez tienen más puntos de venta y su propia red de distribución y talleres, pero, son tantas, que a medio plazo podría ocurrir una situación no del todo agradable que ya están viviendo en mercados en los que llevan operando más tiempo.
Las marcas de coche chinas son cientos. En su mercado local a una cantidad de fabricantes enormes y, cuando salen a nuevas regiones, lo hacen en tropel. Eso hace que en primera instancia el mercado en cuestión se inunde de nuevos modelos entre los que elegir, algo que a priori es bueno, porque suma una oferta de vehículos que, normalmente, son más baratos que las marcas tradicionales.
Sin embargo, esto, que pone a los fabricantes de toda la vida un poco contra las cuerdas al principio, acaba jugando en contra de las propias marcas de coches chinas: la oferta es tan grande que no hay mercado para todas y, llegado el momento, algunas sucumben y tienen que abandonar el país.
“Es el mercado, amigo”, diría aquel, pero la realidad es que ese repliegue tiene consecuencias muy negativas para los que siempre acaban saliendo perjudicados: los compradores.
Aquellos que se decidieran a postar por una marca al poco de esta llegar, si finalmente no consigue establecerse y desaparece del país, se quedan huérfanos: no tienen a quien acudir cuando algo vaya mal. Se pierde el servicio oficial, no hay talleres de la marca y cuando surjan dudas de la índole que sea, no habrá nadie al otro lado del teléfono que responda.
Es algo que ya está ocurriendo, por ejemplo, en México, como recoge el medio Expansión. Tras dos años de crecimiento, ya son varias las marcas que han abandonado el país y, como no hay una normativa que las obligue a mantener un servicio mínimo, los compradores se quedan, como se suele decir, “vendidos”.
En el país no hay establecida una regulación que obligue a las marcas a garantizar la disponibilidad de servicio, recambios o de soporte documental durante un periodo mínimo. Esto se deja en manos de cada importador, así que, cuando se van del país, no hay a quien acudir.
Pone como ejemplo claro de esto a SEV, una marca creada en México y que se encargaba de distribuir vehículos eléctricos multimarca provenientes de China. Tenía en su catálogo cuatro modelos diferentes (E-Nat, E-Tus, Friday y Friday 410), pero a día de hoy todas sus instalaciones están cerradas.
Armando Soto, CEO de Kaso y Asociados, ha hablado con el medio, a quien apunta que: “Desafortunadamente, casos como este son consecuencia de esta apertura indiscriminada de marcas chinas que llegaron al país”. Señala además que puede derivar en una suerte de mercado negro de piezas no oficiales para recambios, lo que acaba resultando en coches circulando en condiciones inadecuadas por las carreteras.
De hecho, los compradores tienen problemas incluso con temas relacionados con la documentación de sus vehículos, ya que no los pueden obtener de agencias desaparecidas. Soto cree que una opción sería acudir a entidades externas: “Quizá una entidad de acreditación podría certificar el buen funcionamiento del vehículo eléctrico para las futuras renovaciones de hologramas o placas verdes”.
En España estamos al comienzo del boom de las marcas de coches chinas y no se sabe hasta donde llegará la cosa y cuáles de los nuevos agentes del mercado conseguirán sobrevivir. A priori tenemos más garantías que los compradores mejicanos, porque en 2021 el Gobierno amplió los plazos obligatorios de garantía y de reparabilidad para aumentar la vida útil de los productos.
Esto se tradujo en que los fabricantes tienen que disponer de piezas de repuesto durante 10 años y las garantías pasan de cubrir dos a tres años. Con esto en mente, quien se compre un coche chino cuenta, al menos sobre el papel, con una década en la que si alguna parte de su vehículo se avería, con repuestos oficiales. Aunque, por ejemplo, nada en la ley obliga a que se mantengan talleres oficiales.
Por el momento, ninguna de las marcas de coches chinas que se han lanzado en España ha tenido que “recoger cable” y marcharse del país, pero es algo que eventualmente podría llegar a ocurrir. De suceder, sería también un duro golpe para los fabricantes que sigan operando a nivel de reputación, ya que un movimiento así reducir la confianza que depositen en ellos los nuevos potenciales compradores.


