Los coches chinos tienen un problema, y no es de calidad. Es de depreciación: de segunda mano se hunden en precio

Los automóviles chinos se deprecian rápidamente en el mercado de usados, especialmente, en mercados como el alemán.
A finales del año pasado, un estudio de GAMVAN-DAT revelaba que los coches chinos pierden un 39% del valor en tres años. Una nueva información confirma este dato y no sólo eso, también subraya que los modelos de segunda mano se hunden en precio.
Según datos del Deutsche Automobil Treuhand (DAT), la referencia oficial para el valor residual de vehículos usados, los coches chinos eléctricos e híbridos enchufables perdieron un 47% de su valor en el mes de abril, frente al 61% registrado a principios de 2024.
Este dato supone una pérdida de casi 14 puntos en poco más de un año, mientras el mercado de vehículos PHEV y EV ha registrado una pérdida de 7 puntos.
Esto supone un problema para los fabricantes chinos, pero sobre todo para las financieras y las empresas de renting y alquiladoras. Hay varios factores que explican esta depreciación de los coches chinos.
Los coches chinos se deprecian rápidamente

Por un lado, el mercado de coches usados se está normalizando después de los problemas que sufrieron los vehículos nuevos después de la pandemia, acumulando retrasos interminables, debido a la crisis de los semiconductores.
Eso hizo que muchos usuarios acudieran a la compra de un coche de segunda mano, lo que también provocó que subieran notablemente los precios. Oferta y demanda.
Por otro lado, las marcas chinas están recibiendo ahora un duro golpe en mercados como el alemán. Al principio, venían fácilmente por la baja disponibilidad de fabricantes locales y por la propia novedad de sus coches.
Sin embargo, el número de fabricantes chinos que aterriza en Europa no para de crecer, lo que hace aumentar la competitividad. El mercado se está llenando de vehículos chinos muy parecidos y, cuando la oferta crece tan deprisa sin que todavía esté consolidada una confianza de marca, el precio de segunda mano cae.
Esto es comprensible: Omoda, BYD, Jaecoo, Xpeng, MG, Changan, Lepas… Todas estas marcas ofrecen un producto con una gran relación calidad-precio y se venden muy bien en muchos mercados como el español, pero una cosa es que el público acuda a un coche nuevo por su precio competitivo y otra cosa es que esas marcas carezcan de un bagaje, un peso histórico como otras más conocidas en el viejo continente.
Los fabricantes chinos todavía no tienen condiciones adecuadas alrededor del coche. A esto hay que añadir que en países como Alemania los conductores tienen un especial apego a sus marcas nacionales.
Lo mismo ocurre en Italia o en Francia. En cambio, en España, las compañías chinas tienen buena penetración porque el usuario español mira más el precio y porque, salvo Seat y Cupra, no hay más marcas locales.
El informe del DAT apunta en este sentido. En un mercado como el alemán, el más importante de Europa por volumen y por todo lo que representa el sector de la automoción en Alemania, la marca sigue siendo un factor fundamental. Muchos alemanes repiten fabricante y las experiencias positivas son determinantes en las decisiones de compra.
Renting, leasing y las rent a car, los más afectados

La depreciación de los coches chinos afecta especialmente al renting, el leasing y a las empresas de alquiler. Si una financiera calculó un precio del coche al final del contrato y luego el mercado paga menos, hay una pérdida que alguien deberá asumir: el cliente, la marca o la empresa que hizo el leasing.
Una de las empresas de rent car que opera en Alemania con coches chinos es Arval y está endureciendo su gestión del riesgo, mediante cuotas más altas para el cliente, contratos más largos y más prudencia a la hora de incorporar determinados modelos chinos a su cartera.
La cuestión es que muchos fabricantes chinos acuden a flotas de alquiler y métodos como servicios de suscripción o contratos con grandes empresas para ganar volumen y visibilidad en poco tiempo.
Son canales de venta a corto plazo que permite colocar muchos vehículos en la calle para incrementar las matriculaciones y que la gente los vea, pero tiene esta práctica tiene el inconveniente de que esos vehículos terminan igual de rápidos en el mercado de segunda mano, con bastante kilometraje, uso intensivo y, claro está, precios más bajos.



