Juan José Ebenezer, mecánico, sobre como cuidar el cambio automático: "En los coches nuevos no es lo mismo que en los coches antiguos"

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El técnico en mecánica y creador de contenido alerta sobre los malos hábitos de los conductores de vehículos automáticos antiguos y las claves para un buen mantenimiento.
El mecánico y divulgador técnico Juan José Ebenezer ha advertido a los conductores sobre la arraigada costumbre de pasar la caja de cambios automática a punto muerto (N) al llegar a un semáforo, señalando que en los automóviles modernos esta práctica no solo resulta innecesaria, sino que provoca un estrés mecánico perjudicial para los componentes internos de la transmisión. El profesional aclara que la evolución tecnológica ha cambiado de manera sustancial la forma en que interactúan las transmisiones automáticas con el motor durante las detenciones cotidianas del tráfico urbano.
Durante décadas, una recomendación recurrente entre expertos consistía en mover la palanca selectora de directa (D) a neutral (N) cada vez que el vehículo quedaba inmovilizado temporalmente ante una señal luminosa o un cruce. Dicho hábito pretendía evitar que el motor empujara de forma permanente contra el freno de servicio, liberando de carga al convertidor hidráulico de par. Sin embargo, Ebenezer insiste en que trasladar este proceder a los vehículos actuales supone desconocer la ingeniería contemporánea, diseñada precisamente para soportar estas retenciones sin necesidad de manipular continuamente la palanca.
El especialista subraya que cada transición que el conductor realiza entre las posiciones del cambio introduce una demanda de trabajo suplementaria en el sistema de control hidráulico y electrónico. Al mover la palanca de directa a punto muerto y volver a engranar la marcha cuando el semáforo se ilumina en verde, se activan de manera repetida embragues, electroválvulas y circuitos de presión de fluido. Esta alternancia constante no aporta ninguna ventaja en paradas cortas y, a medio y largo plazo, genera un desgaste adicional innecesario en la caja de cambios que podría evitarse manteniendo el coche frenado en directa.
La diferencia fundamental entre los modelos del pasado y los actuales radica en la gestión del convertidor de par y los sistemas de desacoplamiento asistido. En los vehículos de generaciones anteriores, permanecer estacionado con la marcha engranada provocaba que el convertidor siguiera arrastrando energía mecánica de manera continua, elevando la temperatura del aceite de transmisión si la espera se dilataba en exceso. En cambio, las cajas modernas incorporan una gestión electrónica avanzada que alivia de manera autónoma la carga sobre el convertidor en cuanto los sensores detectan que el vehículo está detenido y con el freno pisado.
Por este motivo, durante la circulación ordinaria basta con detener la marcha manteniendo la posición de avance y el pedal de freno accionado hasta que sea momento de reanudar la conducción. Según detalla el mecánico, únicamente cuando la inmovilización del vehículo vaya a prolongarse de forma excepcional, como en un atasco severo o una parada en la que el conductor deba aguardar durante un periodo largo, resulta justificado seleccionar punto muerto para descansar el pie del freno, debiendo acompañarse siempre de la activación del freno de mano para mantener la seguridad.
Asimismo, Ebenezer hace especial hincapié en el peligro que entraña utilizar la posición de estacionamiento (P) en paradas provisionales en medio del tráfico. Algunos conductores optan por engranar el modo Parking en retenciones urbanas creyendo que es una alternativa cómoda, pero el bloqueo mecánico que actúa en esta modalidad está pensado únicamente para el vehículo completamente estacionado. La función se apoya en un trinquete metálico de pequeñas dimensiones que se introduce en el dentado del árbol de la transmisión para impedir el avance de las ruedas motrices.
Si el vehículo recibe un alcance por detrás mientras se encuentra detenido solo con la posición Parking engranada y sin el freno de mano aplicado, toda la fuerza del choque recae sobre ese pequeño mecanismo de retención. La violencia del impacto puede partir el trinquete y dispersar restos metálicos por el interior del cárter de la caja de cambios, causando una avería sumamente costosa. Por ello, el profesional recuerda que el peso del vehículo debe reposar siempre sobre el freno de estacionamiento y no sobre el bloqueo interno del cambio automático.

