Jaime Pla es analista económico y da un dato que pone los pelos de punta sobre las balizas V16: "Mantenerlas activas hasta 2038 nos costará otros 560 millones de euros en baterías de litio"

Un analista económico ha puesto números a la operación de las balizas V16 conectadas de la DGT y arroja algo de luz sobre este millonario negocio.
El final de los triángulos de emergencia ya tiene fecha: 31 de diciembre de 2025. España se prepara para decir adiós definitivamente a uno de los elementos más reconocibles de la seguridad vial. Desde el 1 de enero de 2026, dejarán de ser un sistema válido de señalización en carretera, dando paso a las balizas V16 conectadas de la DGT, un dispositivo que no está exento de polémica.
La decisión supone un giro radical en la forma de actuar ante una avería o un accidente de tráfico y, además, convierte a nuestro país en una excepción dentro de la Unión Europea, tras más de dos décadas utilizando los triángulos.
Sin embargo, la llegada de la luz V16 conectada no solo es uno de los cambios más importantes que ha experimentado España en materia de señalización vial de emergencia, sino también un negocio millonario amparado por la ley que, se calcula, va a superar las diez cifras.
Controversia desde la aprobación de las balizas V16 conectadas
El anuncio de la sustitución de los triángulos por las balizas V16 conectadas han estado señalada por las críticas procedentes desde diferentes áreas de la sociedad, desde los conductores pasando por expertos, organismos y empresas especializadas en seguridad vial.
Estos actores han puesto en duda su eficacia, señalando problemas de visibilidad en determinadas situaciones, una autonomía limitada, al depender de pilas, y el hecho de que el dispositivo emita la ubicación exacta del vehículo cuando se activa y se conecta a la plataforma 3.0 de la DGT.
Y a esto hay que sumar el factor económico. Cambiar los triángulos de emergencia por las balizas conectadas de la DGT supondrán más de 1.000 millones de euros en compras por parte de los conductores españoles, una cuantía que tiene su repercusión directa en las arcas públicas del Estado.
Tal y como explica el analista económico Jaime Pla a través de un vídeo publicado en su perfil de Instagram (@soupmobile), “el cambio afecta a 28 millones de vehículos” en España y, “con un precio medio de 40 euros por dispositivo, los españoles invertiremos 1.120 millones de euros en este cambio”.
“A esto hay que sumar el mantenimiento”, explica Pla en el vídeo. “Estas luces usan pilas que caducan, por lo que mantener las balizas activas hasta 2038 nos costará otros 560 millones de euros en baterías de litio”, algo que no solo supone un fuerte impacto para la economía española, sino que también afecta negativamente al medio ambiente, ya que se requiere de un proceso de reciclado para el tratamiento de las pilas agotadas y/o caducadas.
Mientras que “la DGT ha pagado 4 millones de euros por la nube que conecta las luces”, el desembolso que harán los españoles supera con creces cualquier coste que haya tenido esta plataforma DGT 3.0 y su posterior mantenimiento.
Y por si todo esto no fuera suficiente, “además Hacienda ingresará más de 235 millones de euros solo con el IVA de nuestras compras, por lo que el saldo público es positivo desde el día uno”, ha explicado el analista económico.
Un sistema en pos de la seguridad
A pesar de ello, la llegada de este dispositivo de preseñalización está amparado con la carta de la seguridad. Y es que la baliza V16 no es una simple luz de emergencia. Se trata de un dispositivo luminoso conectado directamente a la plataforma DGT 3.0, concebido para advertir de la presencia de un vehículo detenido por una avería o un siniestro sin que el conductor tenga que salir del coche.
Una vez activada la baliza, no solo emite una señal visible, sino que envía de forma automática la posición exacta del vehículo a la DGT, que puede difundir la alerta a través de paneles informativos en la carretera y sistemas de navegación.
La finalidad de este sistema es reducir el riesgo de atropello. Con los triángulos, el conductor estaba obligado a caminar por el arcén para colocarlos a la distancia reglamentaria, una maniobra especialmente peligrosa en autovías y autopistas.
La baliza elimina esa exposición al tráfico y permite advertir al resto de usuarios sin abandonar el habitáculo, lo que también ayuda a disminuir el riesgo de impacto contra un vehículo detenido.
Pese a la controversia que está generando la llegada de estas luces de señalización, la norma no deja lugar a interpretaciones. A partir de enero de 2026, todos los conductores deberán disponer de una baliza V16 conectada y homologada por la DGT si no quieren enfrentarse a posibles multas, mientras que los triángulos de emergencia quedarán relegados al olvido, todo lo contrario del chaleco reflectante, que seguirá siendo obligatorio más allá del 1 de enero.
