Iván Cabanas, mecánico, sobre mantener los discos y cambiar las pastillas: "Deberías usar siempre la misma marca y modelo de pastillas para evitar ruidos"

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El experimentado mecánico Iván Cabanas explica uno de los motivos de la aparición de ruidos al cambiar las pastillas de freno y cómo evitar que esto ocurra.
Los frenos son uno de los componentes más importantes de cualquier vehículo. Se encargan de detener la marcha, por lo que forman parte de los sistemas de seguridad del coche, ya que son los primeros en actuar en caso de emergencia. Por lo tanto, es vital prestar atención y realizar un mantenimiento adecuado. De no hacerlo, puede provocar pérdidas en la capacidad de frenado y la aparición de ruidos molestos, algo que podemos evitar si utilizamos siempre la misma marca y modelos de pastillas, tal y como explica el experimentado mecánico Iván Cabanas.
En uno de los últimos vídeos que Cabanas ha publicado en sus redes sociales (@motortips_), el mecánico explica uno de los motivos más frecuentes por los que aparece el molesto ruido que generan las pastillas al pisar el pedal del freno. Tiene que ver con el uso de discos y pastillas de freno no originales, algo que podemos solucionar instalando componentes recomendados por el fabricante.
Cabanas muestra como ejemplo un coche al que acaba de instalar unos discos de freno nuevos. En la superficie se aprecian unas marcas de color rojo y verde que permiten hacernos una idea de hasta dónde llega la pastilla y, por consiguiente, en qué zona se va a producir el desgaste del disco a consecuencia de la propia fricción durante la frenada.
A continuación, el mecánico coloca una pastilla no original y se puede ver cómo ésta ocupa una zona mayor que la pastilla de fábrica. Iván explica que, al cambiar las pastillas, pero no el disco, es recomendable instalar el mismo tipo y modelo de pastilla, ya que así encaja perfectamente en la zona desgastada del disco.
En caso de instalan unas pastillas diferentes, especialmente unas con mayor superficie de fricción, ésta se debe adaptar a las irregularidades del disco, lo que genera ese ruido que todos hemos escuchado alguna vez en los frenos de un vehículo.
“Si unos discos te duran varios juegos de pastillas, deberías usar siempre la misma marca y modelo de pastillas para evitar ruidos y tener una mayor eficiencia del sistema”, asegura Cabanas en la descripción del vídeo, y recuerda que “los discos no se rectifican, cuando se gastan se deben cambiar”.
Qué tener en cuenta al hacer el mantenimiento de los frenos
Aunque los discos y las pastillas son los componentes que más atención reciben durante el mantenimiento de los frenos, no son los únicos elementos que requieren revisiones periódicas. El sistema de frenado está formado por un conjunto de piezas hidráulicas y mecánicas cuyo correcto funcionamiento resulta imprescindible para mantener la capacidad de frenado y garantizar la seguridad del vehículo.
Uno de los elementos más importantes es el líquido de frenos. Se trata de un fluido higroscópico, es decir, que absorbe humedad con el paso del tiempo. Esta característica provoca que vaya perdiendo propiedades y que disminuya su punto de ebullición, por lo que en una frenada intensa, sobre todo cuando el sistema trabaja a altas temperaturas, un líquido demasiado degradado puede generar burbujas de vapor en el circuito hidráulico, haciendo que el pedal se vuelva esponjoso y reduciendo la eficacia de la frenada. Por este motivo, la mayoría de fabricantes recomiendan cambiar el líquido de frenos cada dos años.
Cada vez que se sustituyen las pastillas conviene comprobar que los pistones de las pinzas se desplazan correctamente, que los guardapolvos no presentan roturas y que las guías deslizantes funcionan con suavidad. Si alguno de estos elementos se agarrota, las pastillas pueden desgastarse de forma irregular o permanecer apoyadas sobre el disco, acelerando el desgaste y aumentando la temperatura.
Los latiguillos de freno están fabricados en goma en la mayoría de vehículos, y están sometidos a elevadas presiones y a continuos cambios de temperatura. Con el paso de los años pueden aparecer grietas, deformaciones o pequeñas pérdidas de líquido que comprometan la presión del circuito hidráulico, por lo que es interesante revisarlos periódicamente.
Los sensores del ABS y de los anillos fónicos requieren mantenimiento, ya que una avería en estos componentes puede afectar tanto al sistema antibloqueo como al funcionamiento del control de estabilidad. En los vehículos equipados con freno de estacionamiento mecánico también conviene comprobar el estado y el ajuste de los cables, mientras que en los sistemas eléctricos es recomendable verificar que los actuadores funcionan correctamente.
En los vehículos que todavía equipan frenos de tambor (muchos coches eléctricos nuevos los equipan), el mantenimiento incluye sustituir las zapatas cuando alcanzan su límite de desgaste, limpiar el interior del tambor, revisar el estado de los bombines hidráulicos para detectar posibles fugas, comprobar el funcionamiento del mecanismo de autoajuste, inspeccionar los muelles de retorno y verificar que el tambor no presente un desgaste excesivo o deformaciones.
