La IA puede tener un efecto perverso en la fabricación de coches: su precio podría multiplicarse. Y la culpa la tiene un elemento en particular

Aumenta el precio de la memoria RAM por el auge de la IA.
Aumenta el precio de la memoria RAM por el auge de la IA.

En los últimos meses se ha producido un incremento de la demanda de inteligencia artificial, lo cual ha provocado un aumento de la demanda de RAM, cada vez más presente en los coches.

Casi no podemos recordar un momento en el que no haya habido algún tipo de crisis que afecte a la industria del automóvil en los últimos años, sobre todo, en los que respecta a la fabricación de vehículos nuevos. Ahora, el auge de la inteligencia artificial puede provocar un efecto perverso en la producción de coches, debido a un elemento concreto.

Hace mucho tiempo que los coches dejaron de ser mecánica pura. Poco a poco, se han ido convirtiendo en ordenadores con ruedas, en los que el peso de la electrónica, la informática, los procesadores, los chips, etc. es cada vez mayor.

Eso también se traduce en formas diferentes de construir y en nuevos retos a la hora de utilizar determinados componentes. Ahora, un fabricante no sólo necesita bujías, alternadores, correas de distribución, filtros, discos de freno, cuero, plásticos y otros elementos, sino también memoria RAM.

Y, precisamente, el precio de la RAM se está disparando, como consecuencia del crecimiento de la IA y los centros de datos que requiere. Un problema que está a punto de poner a los fabricantes de automóviles en un aprieto.

El aumento de la demanda de IA eleva el precio de la RAM

Aumenta el precio de la memoria RAM por el auge de la IA.
Aumenta el precio de la memoria RAM por el auge de la IA.

Construir estos centros de datos para crear y ejecutar modelos de inteligencia artificial es un gran negocio en este momento, para consternación de los municipios donde se instalan, que no los quieren.

Los centros de datos están llenos de los chips de procesamiento y RAM dinámica más avanzados disponibles. A veces, eso significa estar lleno de cajas que ni siquiera se utilizan.

Según informa The Register, en el último trimestre de 2025 se produjo un aumento del 63% en el costo de los módulos de memoria comunes, lo cual está a punto de afectar también a los vehículos nuevos.

Analistas de S&P Global y UBS esperan que los fabricantes de chips empiecen a dirigirse a ese cliente de alto margen (la inteligencia artificial), en lugar de a los fabricantes de automóviles y sus proveedores.

Para las compañías automovilísticas esto es un gran problema porque no pueden competir con empresas tecnológicas que invierten cientos de miles de millones de dólares en centros de datos, comprando potencia de cálculo que ni siquiera podrán instalar durante años.

Las marcas necesitan vender coches y obtener beneficios, en lugar de atraer a inversores que esperan una gran rentabilidad a largo plazo.

El analista Matthew Beecham de S&P Global sostiene que los precios de la DRAM empleada en el sector automotriz podrían dispararse, con posibles aumentos del 70% al 100%, lo que podría provocar "compras de pánico e interrupciones en la producción en toda la industria."

Las empresas tecnológicas no son las únicas que están integrando IA, tampoco. Los fabricantes de automóviles la incorporan junto con avanzados sistemas de conducción autónoma que no son inteligencia artificial, pero la utilizan y requieren una gran cantidad de potencia de procesamiento.

Escasez, aumentos de precios o ambas cosas

Aumenta el precio de la memoria RAM por el auge de la IA.
Aumenta el precio de la memoria RAM por el auge de la IA.

El resultado de este escenario es que las compañías automovilísticas podrían quedarse en el vagón de cola. De confirmarse el incremento de precios, podría producirse una escasez similar a la que sufrió el sector con los semiconductores durante la pandemia del COVID-19.

Casi todos los fabricantes de automóviles se vieron gravemente afectados en ese momento, lo que provocó un aumento en los precios de los vehículos, una reducción en la producción y un largo período en el que los vehículos podían aparecer sin ciertas características porque los proveedores no podían obtener los chips que necesitaban.

Según UBS, los coches actualmente necesitan entre 5 y 50 dólares en DRAM por coche. Puede parecer poco, pero duplicar ese precio podría no asegurar el suministro. En esta competencia con las grandes tecnológicas, el sector de la automoción tiene todas las de perder.

La compañía financiera estima que esta situación podría convertirse en un problema a partir del segundo trimestre de este año y podría empeorar en los próximos años, hasta que las cadenas de suministro puedan ponerse al día con la demanda.

Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España