He probado a fondo el Dacia Bigster híbrido y no me cabe duda: "Es el modelo que va a cambiar la marca rumana"
Si hay una firma de coches que siempre ha sabido ofrecer lo esencial a un precio razonable, esa es Dacia, que ahora se atreve a salir de su zona de confort y apuesta por un modelo como el Bigster, cuyo tamaño no es lo más importante.
Cuando a los responsables de Dacia les propusieron hacer algo diferente y, obviamente, sin olvidar las bases de la marca, que son un precio contenido y un equipamiento lógico, tuvieron claro que debían ir un punto más allá. Así que crearon un modelo llamado Bigster, un Duster grande (big, en inglés) que estrena multitud de elementos nunca antes vistos en la marca. Es por eso que digo que va a cambiar la marca para siempre y lo comprueba en esta prueba en profundidad.
De esos elementos de lo que hablaba, el más importante de todos es precisamente el motor de esta versión que yo he probado, que es 100% híbrido y supone la primera vez que Dacia se adentra en la electrificación. Está claro que los ingenieros de la casa pensaron a lo grande, pero querían que el consumo fuera lo más pequeño posible.
Lo que te encuentras cuando lo conoces por primera vez es un todocamino de 4,57 metros de largo, es decir 23 cm más que el Duster, con el que comparte plataforma (la CMF-B del Grupo Renault, que utilizan modelos como el Renault Captur o el Nissan Juke) y diseño.
De hecho ambos miden exactamente lo mismo de ancho y de alto (1,81 y 1,66 m). La diferencia, por tanto, llega a partir del pilar B, donde el coche cambia.
Bigster: una gran habitabilidad
La distancia entre ejes es de 2.702 mm (en el Duster, 2.657) y el maletero también es más grande: 546 litros frente a los 430 de su hermano pequeño. Probablemente, si este coche te hace tilín es precisamente por su tamaño, así que paso a su interior para empezar a darte detalles.
La postura de conducción del Dacia Bigster es buena. Hay regulación lumbar manual y reposacabezas adecuados y grandes que ofrecen buen soporte. Personalmente, me gusta que te permita sentarte bajo, para rebajar en centro de gravedad y poder mirar lejos, que debería ser lo habitual.
Pero como tiene regulación eléctrica en altura (la longitudinal es manual), puedes colocarte todo lo alto que desees, si es que prefieres conducir controlando el morro del coche.
La sensación de espacio es enorme, tanto delante como detrás. De hecho es de los mejores de su categoría en este apartado y se ve incrementada por el techo panorámico.
Y ya que menciono este elemento, que se incluye por primera vez en Dacia, aprovecho para contarte que hay otros tantos nunca vistos antes en el fabricante.
No es que sean primicias mundiales ni nada que no se conozca ya en otros modelos, pero que sí se incluyen por primera vez, porque han detectado que han pasado a ser casi esenciales hoy en día: climatizador bizona, asientos eléctricos, pintura bicolor, apertura eléctrica del portón del maletero y el ya mencionado techo panorámico.
Sencillo y bien hecho
En cuanto a la calidad de los materiales, debes tener claro que todo son plásticos duros, lo que no es necesariamente malo, porque son sólidos y duraderos. Y han incluido piezas de color gris con aspecto textil, lo que mejora la calidad percibida. Y los ajustes son buenos: las piezas van encajadas perfectamente y no hay holguras ni crujidos.
Si tienes niños pequeños te gustará saber que aunque tiene dos Isofix detrás, el acceso a los puntos de anclaje a través de cremalleras no es que sea el más cómodo del mundo. No obstante, lo normal es que te cueste fijar las sillitas la primera vez y no tengas necesidad de moverlo más.
Mucho mejor es su maletero, que es gigante. Anuncia una capacidad de 546 litros y se puede ampliar a 1.851 abatiendo los asientos traseros, que se pueden plegar de forma asimétrica.
Esta operación se realiza fácilmente tirando de unas palancas que hay en los laterales, en lo que la marca define como función Easy Fold. Además, hay un doble fondo bajo el que se esconde una rueda de repuesto tipo galleta.
Solo hay un aspecto que veo mejorable: el borde de carga está demasiado alto, a 80 centímetros del suelo, lo que dificulta la carga de maletas y objetos pesados.
¿Qué tal la tecnología del Bigster?
Y una vez vistos los aspectos prácticos, toca hablar de tecnología, que es algo clave a día de hoy. En este sentido, cuando me siento tras el volante noto que no es un coche que me abrume con su despliegue multimedia, pero no echo en falta nada, muy en la línea de Dacia.
No, cuando te sientas tras el volante del Bigster no tienes ante tu mirada el coche más tecnológico del universo. Pero ten en cuenta que por 32.000 euros tiene absolutamente todo lo necesario: cuadro digital, pantalla táctil (ambos con una media por encima de muchos de sus rivales), conectividad total, navegador... Además de un aspecto robusto y buenos acabados.
Cuenta con cuadro de mandos digital de 10" con distintos modos de visualización, que permite incluso ver las indicaciones del navegador. Y la pantalla central es de 10,1". Ahí, el sistema operativo es muy sencillo de manejar y desde el primer momento lo mueves como si llevaras toda la vida usándolo. No es el más completo del mundo... ni falta que hace.
Y un detalle que me parece genial es que tenga un botón para activar y, sobre todo, desactivar las ADAS (tiene las necesarias: cambio involuntario de carril, alerta de fatiga...), porque hoy en día los pitidos de los coches desesperan. No los de Dacia, todos, y hay que saber desactivarlo rápido. Puntazo para ellos.
Dacia Bigster: oferta variada de motores
Y paso a hablarte ya de la gama mecánica disponible que es algo a lo que también deberías prestarle especial atención. Hay buenas noticias, porque no solo es muy variada, sino que todas las opciones tienen etiqueta ECO de la DGT.
Hay tres versiones: el que yo he probado, el Hybrid 155 (híbrido convencional con 155 CV), el Mildhybrid 140 (microhíbrido de 48 voltios y 140 CV), y el Hybrid-G (motor microhíbrido de 140 CV que también puede funcionar con GLP).
El protagonista de esta prueba monta un gasolina atmosférico de cuatro cilindros y 1,8 litros de cilindrada, con 107 CV. A este se unen dos eléctricos: uno de 49 CV que es capaz de mover el coche y de asistir al de combustión y otro de 20 CV, cuya misión es arrancar el cuatro en línea. Por cierto, ambos se alimentan de una batería de 1,4 kWh de capacidad.
En marcha se nota muy enérgico y el empuje desde parado, gracias al apoyo del conjunto eléctrico, es notable. Quizás es algo ruidoso al acelerar, pero nada grave ni que no sea habitual en otras marcas consagradas en el mundo de los híbridos.
Pero seguro que le vas a dar más importancia a su consumo: en esta prueba en condiciones reales de circulación ha necesitado solo 5,0 l/100 km, lo que es una autentica maravilla y te permite recorrer 1.000 km sin parar a repostar, por lo que te sentirás la persona más afortunada de la carretera.
Y no te he hablado todavía de su cambio multimodo, que es el mismo que utilizan los híbridos de Renault y funciona de forma realmente suave (especialmente al maniobrar).
Desde mi punto de vista, por increíble que parezca, es incluso rápido. Ofrece, además, una posición B para que el coche retenga y recupere más energía. Yo lo he utilizado casi todo el tiempo así y se asemeja a la conducción con un solo pedal de los eléctricos.
No me ha convencido tanto el tacto del freno, que funciona bien en la mayoría de situaciones, pero en bajadas da ciertos tirones al pasar del modo retención al freno mecánico.
Prueba en marcha del Dacia Bigster hybrid 155
Dinámicamente es un coche confortable, cuyo objetivo es que te sientas cómodo al viajar. En zonas de curvas se defiende, aunque la suspensión y la dirección son blandas.
Este Bigster Hybrid 155 cuesta como poco 29.390 euros con el acabado Extreme, es decir, unos 3.000 euros más que el MHEV, pero me parece la opción más interesante, porque ofrece mejores prestaciones ( de 0 a 100 en 9,5 s) y su consumo es menor.
Los rivales del Dacia Bigster
- KGM Torres: es un pelín más grande, mide 4,7 m, pero tiene el mismo enfoque accesible y también cuenta con una versión híbrida de 204 CV. Desde 31.500 euros.
- Citroën C5 Aircross: se acaba de renovar y además de un gran diseño tiene un buen precio: desde 29.690 euros. Eso sí, es 'mild hybrid' de 145 CV, no híbrido puro.
- Ford Kuga: por tamaño es muy similar: 4,6 m. También tiene versión Full Hybrid, aunque algo más potente: 180 CV. Dinámicamente es mejor, pero como poco cuesta 34.000 euros.
Valoración
Nota 8,6
En estos tiempos que corren en los que el precio de los coches se ha puesto por las nubes, el Dacia Bigster tiene todo lo que se puede desear: diseño, amplitud, practicidad y una mecánica eficiente, por un valor bastante razonable. Un SUV compacto tan lógico como deseable.
Lo mejor
Eficiencia y bajo consumo, espacio interior amplio, maletero gigante.
Lo peor
Calidad de los materiales, anclajes Isofix incómodos, rumorosidad elevada, borde de carga alto.

Enrique Trillo
Redactor jefe
Enrique Trillo es redactor jefe de Auto Bild desde 2005. Puedes localizarle escribiendo pruebas de coches, vídeos y en noticias y análisis de la actualidad del sector.

