La Guardia Civil también actúa en el carril bici: en Madrid multaron a tres ciclistas en un concurrido carril bici

La policía alerta de los peligros de circular por el carril destinado a las bicicletas sin las precauciones necesarias, puedes llevarte una multa inesperada.
Un suceso ocurrido en la periferia de Madrid, concretamente en un concurrido carril bici ubicado en las inmediaciones del municipio de Colmenar Viejo, ha puesto el foco en los distintos peligros que surgen en los carriles bici si no se toman las medidas de seguridad vial necesarias.
Concretamente en este punto estratégico, caracterizado por una alta afluencia de ciclistas tanto deportivos como urbanos, la Guardia Civil desplegó un control imprevisto para verificar el cumplimiento de las normas. No obstante, el dispositivo especial no tardó en captar la atención de los usuarios y concluyó con la sanción económica directa a tres ciclistas que circulaban por la infraestructura cometiendo diversas infracciones tipificadas por la Dirección General de Tráfico.
La intervención de los agentes puso de manifiesto el notable desconocimiento que muchos ciclistas tienen respecto a sus obligaciones legales. La primera de las sanciones se impuso a un usuario que circulaba utilizando auriculares conectados a su teléfono móvil. Al recibir el alto por parte de la patrulla, el ciclista argumentó que los utilizaba únicamente para escuchar las indicaciones de navegación de una aplicación de mapas.
Sin embargo, los agentes le recordaron que el uso de cascos de audio o auriculares conectados a aparatos receptores o reproductores de sonido está totalmente prohibido durante la conducción de cualquier vehículo, incluyendo las bicicletas, al mermar de forma drástica la capacidad auditiva y de reacción ante emergencias.
La situación con este primer infractor derivó en un momento de tensión cuando se le notificó el procedimiento de cobro. Al no disponer de residencia legal acreditada de forma inmediata en el país en un primer momento, se le informó de la obligatoriedad de abonar la sanción en el acto.
Ante la amarga queja del ciclista, quien llegó a manifestar su intención de abandonar el lugar a pie y dejar la marcha, las fuerzas de seguridad fueron tajantes al explicarle que, en caso de no asegurar el pago regulado por la ley, el vehículo quedaría inmovilizado y retenido bajo custodia oficial. Finalmente, tras acreditar su número de identificación de extranjero y fijar su residencia en territorio nacional, el ciudadano pudo continuar su ruta con la correspondiente propuesta de sanción en su poder.

Poco tiempo después, en el mismo punto de control de Colmenar Viejo, los agentes detuvieron la marcha de otros dos usuarios que incurrían en otra de las faltas más vigiladas en los tramos interurbanos de la red viaria: la ausencia de casco de protección homologado. Las excusas presentadas por ambos ciclistas reflejaron la confusión existente sobre cuándo es exigible este elemento de seguridad.
De hecho, uno de los infractores cuestionó a los agentes si la obligatoriedad del casco se mantenía incluso en días de extremo calor, recibiendo como respuesta que la normativa estatal solo exime de su uso en rampas ascendentes prolongadas por razones de esfuerzo físico extremo, o bien bajo condiciones médicas acreditadas. Ninguno de estos supuestos justificaba que los sancionados rodaran desprotegidos por el carril bici.
Las tres infracciones detectadas en este control de la periferia madrileña se consideran de carácter grave según el ordenamiento jurídico de tráfico actual en España. Aunque las multas asociadas a circular con auriculares o sin el preceptivo casco protector alcanzan los doscientos euros de cuantía máxima, los implicados recibieron una notificación de cien euros debido a la aplicación directa de la reducción por pronto pago si se abona la deuda dentro de los plazos estipulados.
Por último, las autoridades insistieron a los amonestados en que los carriles exclusivos para bicicletas forman parte del entramado público de transporte y, por tanto, sus usuarios deben someterse a la disciplina vial en igualdad de condiciones que el resto de conductores.
Este tipo de campañas de vigilancia divide la opinión entre los usuarios de los transportes alternativos en Madrid. Por un lado, algunos colectivos de ciclistas muestran su preocupación ante la posibilidad de que una fiscalización excesivamente rigurosa o de carácter meramente técnico termine por desincentivar el uso de la bicicleta y los vehículos de movilidad personal en favor de medios contaminantes.
Frente a esta postura, la Guardia Civil y la Dirección General de Tráfico defienden con firmeza la necesidad de estos controles preventivos en los carriles reservados. Las instituciones argumentan que garantizar una convivencia vial segura y ordenada exige el compromiso colectivo de todos los actores implicados. El incremento del volumen de bicicletas tradicionales y eléctricas en los accesos a las grandes urbes obliga a desterrar conductas de riesgo, como el aislamiento acústico por auriculares o la desprotección craneal, conductas que en caso de caída o colisión empeoran drásticamente las consecuencias sanitarias para el propio ciclista.
