Ford no quiere ser como BMW y dejará vivo el cambio manual en sus deportivos. “En Ford no tenemos coches aburridos”, según Jim Farley, CEO de Ford

El jefe de la marca estadounidense señala que la única manera de no hacer un Mustang manual es que se lo arranquen de sus manos muertas.
En el mundo del automóvil hay una realidad un poco triste, pero que poco se va consolidando: las cajas de cambio manuales van perdiendo terreno ante las automáticas. No ocurre en los modelos de acceso, pero sí en los automóviles más caros (muchas marcas premium solo ofrecen cambios automáticos en sus coches) y especialmente en los coches deportivos. En este futuro algo aciago para los puristas, Ford ofrece un rayo de esperanza.
Durante el Gran Premio de Melbourne con el que se ha estrenado la nueva temporada de la Fórmula 1, CarExpert tuvo la oportunidad de hablar con Jim Farley, CEO de la marca del óvalo, quien fue claro y conciso con sus palabras, que harán sonreír a más de uno, señalando que solo “de nuestras manos frías y muertas no saldría un Mustang manual”.
La expresión es algo extraña al traducirla (en inglés es “Out of our cold, dead hands will we not have a manual Mustang”), pero el sentimiento está claro: básicamente apunta que solo por encima del cadáver de la compañía se eliminará la caja de cambios manual del deportivo por excelencia de la empresa.
De hecho, se explayó al justificar su respuesta, señalando que no quiere que su marca se dedique a hacer coches aburridos: “Creo firmemente que Ford se adapta mejor a los trabajadores y a los conductores entusiastas. Y eso se aplica cada vez más tanto a la carretera como al campo, y me gusta decir que en Ford no tenemos coches aburridos”.
Es algo que cumple en muchos de los mercados en los que está. Sin ir más lejos, en España el Mustang GT, que equipa un motor 5.0 V8 de 446 CV y 540 Nm de par motor, se puede combinar tanto con una caja de cambios manual de 6 velocidades (que cuesta 62.405 euros) como con una transmisión automática de 10 relaciones (que cuesta algo más, 65.705 euros).
De hecho, incluso la versión tope de gama, el Mustang Dark Horse, ofrece las mismas alternativas. En su caso el bloque es el mismo, pero con 453 CV de potencia, y se puede asociar a la caja manual de 6 marchas o a la automática de 10, previo pago de 75.405 y 78.705 euros, respectivamente.

La declaración ha sido bien recibida por los seguidores de la marca, que parece que al menos a corto y medio plazo tienen asegurada la posibilidad de hacerse con un Ford Mustang con cambio manual. Sin embargo, cobra especial relevancia porque contrasta directamente con la opinión vertida en el mismo medio por Frank van Meel, Jefe de la División M de BMW.
Cuando le preguntaron por el futuro de las transmisión manuales M en próximos modelos de la firma, la realidad es que a estas alturas el único que todavía la ofrece es el BMW M2. El resto son exclusivamente automáticos, algo que se justifica desde un punto de vista técnico.
“El [BMW] M2, por ejemplo, en EE. UU. todavía tiene una tasa de aceptación de alrededor del 50 % para la transmisión manual, pero, por supuesto, hay que ceñirse a la potencia máxima que la caja de cambios puede gestionar”, señala, explicando que a niveles mayores de potencia y par, una caja de estas características tiene sus límites y es posible que no pueda gestionarlos.
Pero no es el único motivo, la otra razón, que es lógica, es económica. “Como es evidente, será bastante difícil en el futuro desarrollar una caja de cambios completamente nueva, ya que el segmento del mercado es bastante pequeño”, señala, algo que tiene bastante sentido, porque implicaría una inversión, tanto económica como de tiempo, muy grande que difícilmente se podría rentabilizar, ya que solo la utilizaría ese vehículo.
“Así que estamos contentos con las transmisiones manuales que tenemos y planeamos mantenerlas durante los próximos dos años; sin embargo, en el futuro, probablemente será más difícil mantenerlas vigentes, especialmente en la próxima década.”, sentenciaba.
La situación está clara: las cajas de cambio manuales en BMW M seguirán mientras que el actual M2 esté a la venta, porque trasladar la transmisión a una hipotética nueva generación se antoja complicado, ya que implicaría limitar el rendimiento que pudiera obtener el vehículo.
Ford se presenta como una rara avis dentro de la industria, un adalid para los puristas, pero hay que ser conscientes de que es una posición que es más pasional que racional, puesto que cada vez más las cajas automáticas ofrecen un rendimiento y velocidad mucho mejor que el que consigue incluso el conductor más experto con un cambio manual.


