Esta famosa marca de coches eléctricos se encuentra en una situación crítica. Podría haberse quedado sin liquidez

Un camión de Bollinger Motors.
Un camión de Bollinger Motors.Bollinger Motors
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La marca camiones eléctricos más famosa de EEUU está al borde de la quiebra. Sus empleados llevan más de seis semanas sin cobrar y un juez ha ordenado la suspensión de pagos.

La falta de demanda de coches eléctricos está ahogando a los fabricantes de coches. Sin embargo, la situación es aún más crítica cuando el trabajo de estos vehículos aumenta. Una marca de camiones eléctricos está en una grave situación.

El fabricante estadounidense de camiones eléctricos Bollinger Motors, famoso por sus robustos y vanguardistas vehículos, ahora se encuentra al borde de la quiebra. 

Según el Detroit Free Press, el fabricante de vehículos eléctricos comerciales con sede en Oak Park, Míchigan, ha dejado de pagar sus facturas, y los empleados afirman que llevan semanas sin cobrar.

De hecho, el director de operaciones de la empresa envió un correo electrónico a los empleados a finales de octubre en el que explicaba que no podían pagar las nóminas. El 6 de noviembre volvió a explicarles que el problema seguía sin resolverse, por lo que los trabajadores llevan seis semanas sin cobrar.

La empresas se encuentra en suspesión de pagos

Pero no solo los trabajadores no han recibido su dinero, la compañía tampoco ha podido hacer frente al coste del alquiler ni a los pagos de los proveedores.

Ante esta situación, un juez federal estadounidense ha ordenado poner a la empresa en suspensión de pagos, ya que Bollinger Motors no puede cumplir con sus obligaciones financieras.

Según explica The Drive, el motivo de que Bollinguer haya llegado a esta situación se debe a que se ha destituido a la dirección local y, por lo tanto, la empresa se ha quedado sin liquidez. 

"Bollinger Motors de Oak Park, Míchigan, y su empresa matriz, Bollinger Innovations, se han hundido por completo", señala la secreta fuente del medio por correo electrónico. "Todos los altos cargos con sede en Michigan han sido expulsados". 

"Los salarios de los empleados llevan semanas de retraso y no se les da ninguna explicación", continuó el informante. "No queda efectivo operativo y se está mintiendo a los clientes y concesionarios".

Eso sería una mala noticia para cualquier empresa, pero teniendo en cuenta lo que ha pasado Bollinger este año, es algo especialmente preocupante. 

Lo cierto es que la situación económica de Bollinger Motors no es nueva, lleva meses arrastrando problemas monetarios. Otro problema que ha tenido la compañía es la falta de profesionales. Con los actuales obstáculos políticos a los que se enfrentan los vehículos eléctricos, quizá esto era inevitable.

De promesa a fracaso

En su día, Bollinger Motors fue un faro de esperanza en el mercado emergente de los vehículos comerciales eléctricos en EEUU. Fundada con el objetivo de fabricar vehículos robustos y sin emisiones para clientes comerciales, la empresa había desarrollado los modelos totalmente eléctricos, como el SUV B1 y la pick up, B2. 

Además, también llegó el B4, un camión eléctrico con un peso bruto autorizado de hasta 7,2 toneladas. Ya en 2022, la empresa decidió centrarse únicamente en los vehículos comerciales y, por tanto, en la B4.

Sin embargo, a comienzos de este año, la empresa dejó de estar autorizada a utilizar sus instalaciones de producción en Empresas Roush, debido a facturas impagadas por un total de 1,8 millones de dólares

El fundador Robert Bollinger, que vendió la mayoría de sus acciones en Mullen Automotive, presentó una demanda judicial después de que no se le devolviera un préstamo de 10 millones de dólares.

Bollinger acusó a la gestión actual, especialmente Mullen, de llevar a la empresa a la crisis. La demanda revela que Bollinger Motors no ha tenido un liderazgo estratégico claro desde la adquisición y que no se han cumplido las promesas.

La situación de Bollinger no es especialmente buena, ya que, aunque tienen vehículos en stock por valor de unos 5 millones de dólares, faltan ventas y marketing. 

Además, la producción solo podrá reanudarse si se pagan las facturas pendientes y se encuentran nuevos inversores. Los intentos actuales de hacer negocios con clientes potenciales o socios estratégicos aún no han dado ningún resultado.

A pesar de esta crisis, los responsables de la empresa siguen luchando y continúan con su compromiso por los vehículos y espera volver pronto a la producción. 

El procedimiento de suspensión de pagos pretende ayudar a estabilizar la empresa, pagar a los acreedores y, posiblemente, atraer a nuevos inversores. Es probable que en las próximas semanas se tome una decisión definitiva sobre el futuro de Bollinger Motors.

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Lidia Vega

Redactora

Lidia Vega es Redactora de Autobild. Puedes encontrarla o encerrada escribiendo noticias sobre la actualidad del sector o perdida por el mundo probando coches.