El error garrafal de una gasolinera que servía diésel en lugar de gasolina provoca averías en los automóviles: "Pedimos disculpas sinceras a todos los afectados"

La semana pasada, una gasolinera de Lugo suministró gasolina mezclada con diésel durante más de 4 horas. La empresa se hará cargo de la reparación de los coches afectados.
Si bien cada día es más complicado repostar combustible erróneo, todavía no podemos afirmar que es imposible que esto suceda. Y, sino que se lo digan a los conductores que acudieron a una gasolinera de Ribadeo (Lugo), donde a pesar de estar utilizando el surtidor de gasolina, llenaron el depósito de sus coches con una mezcla de combustible que contenía diésel. Ocurrió el pasado sábado 27 de junio y, durante más de cuatro horas una larga lista de clientes repostó carburante adulterado.
La semana pasada, una estación de servicio de Repsol suministró gasolina contaminada con diésel en lugar de combustible puro entre las 12:49 y las 17:19 horas. A lo largo de esas cuatro horas y media, los conductores que estaban pagando por echar gasolina a su coche en realidad se estaban llevando una mezcla de gasolina y gasóleo. Mediante un comunicado, la Asociación de Comerciantes, Industriales, Servicios y Autónomos (ACISA) ha reconocido los hechos.
La asociación que gestiona la gasolinera apunta a que el error se produjo durante la descarga de combustible por parte de un camión cisterna que suministra el carburante a la estación de servicio. Una confusión que ha tenido consecuencias graves para muchos de los clientes de estos surtidores lucenses.
Con el objetivo de tranquilizar a los afectados, ACISA ha avanzado que se hará cargo de todos los problemas que puedan derivarse de este repostaje. “Pedimos disculpas sinceras a todos los afectados. Nos hacemos responsables de las averías derivadas de este incidente”, se puede leer en el comunicado compartido en redes sociales.
Los responsables de la gestión de la gasolinera indican qué hacer a continuación si eres uno de los afectados que repostó una mezcla de gasolina y diésel el pasado sábado. Indican que lo primero es dar parte al seguro para solicitar asistencia en carretera, facilitan un contacto por correo electrónico y número de teléfono, y afirman que, aunque no se guardara el ticket del repostaje, cuentan con un sistema de cámaras que permitirá verificar todos los suministros por matrícula.
¿Qué ocurre si le echas diésel a un coche de gasolina?
Equivocarse de combustible al repostar es uno de los errores más caros que puede cometer un conductor. Aunque cada vez resulta menos frecuente gracias a los diferentes diámetros de las bocas de llenado, sigue ocurriendo, como ha pasado en esta gasolinera de Ribadeo, y las consecuencias pueden ser catastróficas.
La gravedad de la avería dependerá principalmente de si el vehículo ha llegado a ponerse en marcha y de la cantidad de combustible que haya entrado en el depósito. Si el conductor detecta el error antes de arrancar el motor, el problema suele resolverse con relativa facilidad.
Lo recomendable es no poner el contacto, ya que muchos coches activan la bomba de combustible nada más hacerlo. En ese caso, la reparación consiste simplemente en vaciar el depósito, limpiar el circuito de alimentación y volver a llenarlo con gasolina. Dependiendo del modelo y del taller, esta operación suele costar entre 150 y 400 euros.
La situación cambia por completo cuando el motor ya ha arrancado. En ese momento, la bomba envía el diésel hacia los inyectores y este acaba llegando a la cámara de combustión. El problema es que un motor de gasolina está diseñado para funcionar con un combustible mucho más volátil. La gasolina se vaporiza fácilmente y se inflama gracias a la chispa generada por las bujías, mientras que el diésel necesita una elevada presión y temperatura para autoencenderse.
Como consecuencia, la mezcla de aire y diésel no llega a quemarse correctamente. El motor comienza a fallar casi de inmediato, aparecen tirones, pérdida de potencia, un funcionamiento muy irregular e incluso una gran cantidad de humo empieza a salir por el escape. En la mayoría de los casos, el propulsor termina apagándose porque la combustión deja de producirse de forma eficiente.
Si el vehículo apenas ha recorrido unos cientos de metros, normalmente basta con vaciar el depósito, limpiar el circuito de combustible, sustituir el filtro de gasolina y, en algunos casos, desmontar y limpiar los inyectores.
Sin embargo, si se continúa circulando durante más tiempo, el diésel puede dejar residuos en el sistema de inyección, contaminar las bujías, deteriorar el catalizador e incluso afectar a la sonda lambda debido a la combustión incompleta. En los motores de gasolina de inyección directa, cuyos sistemas trabajan a presiones muy elevadas, una contaminación prolongada también puede acabar dañando la bomba de alta presión o los propios inyectores.
Por este motivo, el coste de la reparación varía. En los casos más leves suele situarse entre 300 y 700 euros, mientras que, si es necesario sustituir inyectores, bomba de combustible, catalizador u otros componentes del sistema de alimentación, la factura puede superar con facilidad los 2.000 euros.
