Conducir en Madrid, ¿un bien de lujo?

En unos meses, los coches sin etiqueta tendrán prohibida su entrada a Madrid por la actual normativa de la ZBE, algo que discriminará a multitud de ciudadanos.
Voy a ser claro desde el principio: hoy vengo aquí a desahogarme y a quejarme, principalmente. Intento tener en general una actitud positiva en la vida, pero hay situaciones en las que es más complicado y esta es una que me molesta especialmente: la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) de Madrid y lo que pasará a partir del 1 de enero de 2026.
Si vives en la capital, puede que ya lo sepas; si no, te lo explico. A partir de enero de 2026, todos los coches sin etiqueta medioambiental (gasolina anteriores al año 2000 y diésel anteriores al 2006) tendrán prohibida la entrada a la ZBE Madrid.
Esto es algo que ya entró en vigor este año para los coches no empadronados en la capital antes de enero de 2022, pero ahora afectará a todos aunque se trate de residentes. Esto se traduce en más de 400.000 coches que tendrán prohibida la circulación en esta zona y en multas de 200 euros para aquellos que no respeten la restricción.
Yo soy un apasionado de los coches, como probablemente también lo seas tú. Sin embargo, entiendo que es necesario reducir la contaminación en las ciudades. Aunque no me gusten especialmente, puedo entender que existan zonas de bajas emisiones en las áreas céntricas. Ese es el modelo que han seguido muchas ciudades, pero Madrid ha ido más allá.
Cuando llegó Madrid Central, la ZBE implantada durante el mandato de Manuela Carmena, surgieron muchas críticas y algunas promesas de su eliminación en la siguiente legislatura. Sin embargo, tan solo se ha producido un cambio de nombre y una ampliación de dicha zona hasta ocupar la totalidad de la ciudad, algo más severo que lo que se ve en otras ciudades europeas.
Ya no basta con que entres o no al centro. Si vives en uno de los muchos barrios situados al exterior de la M-30, tampoco podrás circular con tu coche aunque esté al día en el pago de impuestos, con el mantenimiento en regla y la inspección técnica favorable.
La razón tras esta normativa no es otra que el cuidado del medio ambiente, pero no se ha tenido o no se ha querido tener en cuenta cómo perjudica esto a cientos de miles de ciudadanos que tienen un coche sin etiqueta porque no pueden permitirse uno nuevo o porque no quieren mandar al desguace un coche que todavía funciona.
En lugar de reducir las emisiones, esta situación acaba creando ciudadanos de primera y de segunda, en función de su poder adquisitivo. Yo tengo claro que se trata de una medida abusiva e injusta y también el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha tenido algo que decir al respecto.
En concreto, este organismo anuló parcialmente la ordenanza de movilidad del ayuntamiento por considerarse insuficientes los informes de impacto económico previo a la aprobación y que no hubo un estudio adecuado de si ZBE podían producir "efecto discriminatorio para los colectivos más vulnerables económicamente".
Mientras tanto, siguen llegando multas a muchos conductores que se adentran en la extensa ZBE de Madrid, aunque un buen porcentaje de las recurridas han sido canceladas por la anulación parcial de la normativa y la falta de señalización adecuada en las áreas restringidas.
Esto hace surgir la pregunta de por qué todo sigue igual. La respuesta no es clara, pero quizás el hecho de que Madrid haya previsto recaudar este año 208 millones de euros en multas, de los cuales más de 110 millones corresponderían a sanciones por acceso indebido a las ZBE tenga algo que ver.
Un consejo
Esta vez, mi consejo no va para ti, querido lector, que aguantas cómo divago sobre cualquier tema. Esta vez le daría un consejo a las Administraciones: hay que ser sostenibles, pero no a costa de arruinar a los ciudadanos, como dio a entender el TSJM al anular parcialmente la ZBE. Al fin y al cabo, aquellos con menos recursos económicos son los más perjudicados.
Nos gusta mucho compararnos con otras ciudades europeas, así que ¿por qué no copiamos la fórmula de algunas de ellas? En determinados casos, son zonas que restringen la circulación determinados días y horas. Hay varias fórmulas, pero lo más común es que se centren en la almendra central de la ciudad, no en su totalidad.
Reconozco que yo seré un afectado de estas ZBE y por ello me toca especialmente este tema, ya que mi humilde Seat Córdoba tendrá prohibido circular el año que viene a pesar de estar en perfecto estado. No me desharé de él y no necesito reemplazarlo porque tengo la suerte de poder moverme en coches modernos por mi trabajo, pero mi caso es muy distinto al de mucha gente.
Habrá muchos madrileños que no podrán usar su único coche para ir a trabajar o para moverse por su propio barrio, quedando obligados a deshacerse de él, a dejarlo parado hasta que se pueda considerar histórico y a moverse en un transporte público cada vez más colapsado por las diversas obras que se están realizando en la ciudad, entre otras cuestiones. Aun queda margen. ¿Por qué no hacer las cosas de forma diferente?

Sergio Ríos
Redactor
Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor
