Citroën Xantia, así era uno de los coches que pusieron ruedas a España y escondía un truco

La historia del Citroën Xantia

Este modelo con más de 30 años fue toda una revolución y gran culpa de ello la tuvo su suspensión.

Dentro de Citroën tienen marcado el año 1993 como una fecha señalada para ellos. Y es que en aquel año nació uno de sus modelos más históricos, como es el Citroën Xantia. Una berlina que cambió el rumbo de la marca gala y que hoy vamos a repasar, pero haciendo especial hincapié en el secreto que escondía y que fue gran motivo de su éxito. 

El truco concretamente está en su suspensión, pues si por algo destaca el coche francés era por ser todo un pionero en esto. El tema de la comodidad no es algo único del Xantia, pues todos los coches de la firma están muy trabajados en este aspecto que Citroën lleva por bandera. Pero este destaca por encima del resto por su sistema revolucionario que dejó con la boca abierta a más de uno. 

Un antes y un después para Citroën

El 4 de marzo de 1993 fue el día en el que la marca francesa lanzó al mercado el sucesor del BX, este era el Xantia. Se trataba de una berlina muy avanzada que llegó en un momento crítico para la firma y consiguió cambiarle el rumbo hacia los buenos resultados. Ni más ni menos, en su año de estreno consiguió el galardón que le premiaba como 'Coche del Año'. 

Tenía una gama de motores atmosféricos y turboalimentados, de hasta 190 CV.
El Xantia llegó en un momento crítico para Citroën

Su éxito no solo se iba a quedar en su primer año, pues continúo dando alegrías a la firma según pasaba el tiempo. Su historia puso fin en el año 2001, pues ahí fue cuando el coche de 4,4 metros de largo diseñado por Bertone paró de fabricarse. Ocho años después de su lanzamiento, este modelo se consagró como un claro éxito comercial, pues consiguió vender un total de 1.216.734 unidades. 

En cuanto a la mecánica este coche tenía unos motores muy robustos y fiables. En un principio estaba equipado con motores atmosféricos de 1.6, 1.8 y 2.0 litros, que desarrollaban una potencia de 88, 101 y 122 CV, respectivamente. Con el paso de los años, aparecieron nuevos con el 2.0 de 16 válvulas y 152 CV o el 2.0 turbo con 147. El máximo al que llegó este coche sería con un V6 3.0 de 24 válvulas atmosférico que desarrollaba unos 190 CV de potencia. 

La suspensión del Xantia

Si por algo ha destacado este coche es por su sistema de suspensión, y es lo que vamos a tratar hoy. Uno de sus trucos que le hicieron ser un éxito total. Destacaba por encima del resto de la competencia en este aspecto, e incluso hay quien lo ha probado en un circuito y ha afirmado lo siguiente: "La mejor suspensión de fábrica de un coche que no es de circuito".

Citroën Xantia V6.
Citroën Xantia V6.

En su versión básica este coche equipaba el sistema HN, muy similar al de su predecesor. Este sistema permitía ajustar la altura del vehículo hasta en tres posiciones: carretera, fuera de carretera y grandes obstáculos. De esta forma, este coche mantenía el punto fuerte del que siempre había presumido la marca.

Tras este llegó en las versiones con más potencia que hemos comentado anteriormente un nuevo sistema de suspensión denominado Hidractiva II. Esta suponía un paso adelante en cuanto a gestión electrónica, tenía una tercera esfera por cada eje, la cual podía variar automáticamente la cantidad de gas que sujetaba la carrocería. Esto daba como resultado un automóvil con una agilidad asombrosa en las curvas.

En el año 1995, este coche vivió un cambio importante con la aparición de la versión Activa. Esta añadía dos tensores al último sistema de suspensión mencionado, uno por cada eje. Esto actuaba sobre la barra estabilizadora y reducía así la inclinación del vehículo en las curvas. La suspensión contaba con dos sensores, uno para el giro del volante y otro de velocidad. 

Como todo, esto tenía su parte mala. Este alto nivel de suspensión era muy valorado por los conductores, pero requería un mantenimiento más exhaustivo que otros coches. Al contar con un sistema de diez esferas, cuando una fallase, el coche se balanceaba mucho y había que llevarlo a arreglar. Este era un truco que el Citroën Xantia escondía bajo la manga, y que iba un paso por delante de la competencia. Un histórico del sector.

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Javier Pazos

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España