El CEO de BYD sabe de dónde viene el problema de la bajada de sus ventas en China: la lenta velocidad de carga de sus coches en entornos de bajas temperaturas

Wang Chuanfu admite que la marca ha perdido su factor sorpresa y que su ventaja técnica respecto a los rivales ya no es tan grande.
BYD se ha convertido en un titán del mundo de la automoción a nivel global. Jugando en casa, en China, es un éxito sobre ruedas, y ahora que se ha abierto a otras regiones del mundo sigue la misma línea. Todo parecería ir de perlas, pero la realidad es que en el mercado chino ha experimentado un bajón en su progresión. Su CEO tiene claro a qué se debe.
Su presidente y consejero delegado, Wang Chuanfu, explicó en una junta extraordinaria de accionistas celebrada el pasado 5 de diciembre que el declive en ventas en el mercado doméstico se debe, en buena parte, a que BYD ha perdido ese “factor sorpresa” tecnológico que hace unos años le daba una ventaja clara frente a sus competidores.
Según Wang, la empresa ya no sorprende como antes: “Nuestra cuota técnica ya no es tan pronunciada”, explicaba, y eso ha debilitado el impacto de las nuevas versiones de sus modelos.
Pero no solo se queda ahí. Apunta que también hay obstáculos prácticos que necesitan resolver y que son importantes, especialmente para una empresa que se centran sus ventas solo en híbridos enchufables y, sobre todo, en coches 100%.
El mayor escollo que se le presenta delante a la firma es la lentitud en las velocidades de carga en entornos de bajas temperaturas. El frío afecta de manera negativa a los vehículos de baterías, pero es un problema especialmente acusado en China, que cuenta con ciertas regiones especialmente frías en las que inconvenientes de este tipo afectan de manera negativa a la confianza de algunos usuarios.
Esto ha resultado en un resentimiento de las ventas a nivel local… aunque a simple vista sea difícil verlo. El mejor ejemplo es el pasado noviembre: BYD vendió en China 480.186 vehículos de nueva energía, que combina tanto los PHEV como los EV, logrando su marca mensual más alta del año, pero, a pesar de ello, supuso un descenso del 5,25% respecto al mismo mes del año anterior. Lo que es peor: fue la tercera caída interanual consecutiva.
Mirando al acumulado del año, entre enero y noviembre, la firma ha registrado 4.182.038 unidades vendidas, lo que representa un crecimiento del 11,3% interanual. Es algo positivo, pero que no está a la altura de lo que esperaba la marca: las ventas solo cubren el 90,9% del objetivo global de la marca para 2025, que BYD ha rebajado de 5,5 a 4,6 millones de vehículos.
Este descenso marca un cambio significativo respecto a años anteriores, ya que la tasa de crecimiento anual se redujo de una subida del +218% experimentado en 2021 a “solo” un +41% en 2024. La compañía sigue en ascenso, pero ha perdido ritmo en su expansión. Esto, sin embargo es algo lógico, puesto que cuanto mayor es el volumen de negocio, más difícil es que porcentualmente se mantenga el crecimiento.

Además, la situación no solo se debe a problemas de BYD, también obedece a que el entorno competitivo en China se ha intensificado. Son muchas las marcas (como Geely, Changan o Chery) que están lanzando vehículos eléctricos e híbridos cada vez más baratos y eficientes, lo que inevitablemente merma la cuota de mercado de BYD. Hay un auge de alternativas más asequibles a sus modelos, lo que ha contribuido al debilitamiento del dominio que tenía hasta ahora BYD, aunque siga siendo la líder.
También hay que tener en cuenta que la industria en conjunto atraviesa una fase de “homogeneización” de productos: las diferencias en tecnología, diseño o prestaciones son cada vez menores entre marcas, lo que complica destacar.
Teniendo en cuenta la situación en China, BYD ha optado por mirar a donde sí que tiene todavía un margen de crecimiento considerable: los mercados internacionales.
La marca quiere potenciar su presencia internacional. Wang subrayó que están aumentando sus esfuerzos en investigación y desarrollo, con una plantilla de unos 120.000 ingenieros; y que la empresa planea fortalecer su labor comercial y de marketing, un área en la que admitió haber pecado de complacencia cuando el mercado estaba en auge.
El panorama al que se enfrenta BYD es complicado, puesto que tiene delante un mercado doméstico cada vez más competitivo, menor diferenciación frente a sus rivales y unas exigencias mayores por parte de los consumidores. Sin embargo, lo afronta desde una posición de claro dominio, ya que sigue vendiendo millones de vehículos y está abriendo brecha en nuevos mercados.

