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F1

¿Cómo ocurrió el accidente de Gilles Villeneuve?

Gilles Villeneuve Ferrari

José Armando Gómez

08/05/2013 - 10:43

Se cumplen 31 años del accidente en el que Gilles Villeneuve perdió la vida. Una fecha en la que siempre hay un hueco para recordar al genio canadiense.

Cada 8 de mayo, los aficionados a la F1 dedican
unos instantes a recordar a uno de los mejores pilotos de todos los
tiempos: Gilles Villeneuve. Fue en ese mismo día,
pero del año 1982, cuando el canadiense perdió la
vida en el circuito de Zolder. Gilles
Villeneuve
era mucho más que un piloto temperamental, era
un tipo que devoraba la vida de la misma forma dentro y fuera de
los circuitos. Cuentan que volvía a Maranello con los
Ferrari de calle que usaba con los neumáticos y
los frenos completamente destrozados. Cogía otro nuevo y se
marchaba.

Lógicamente, Enzo Ferrari, ya en el ocaso de su
larga vida, vivía enamorado de aquel genio y, con él, todos los
tifosi. Daba igual que Gilles Villeneuve no ganase
(solo logró seis victorias en toda su carrera) porque prodigioso
talento iba más allá de la simpre victoria. Verle conducir
desllantado o con la suspensión y palieres del 126C casi arrancados
merecía la pena en cualquier circunstancia.

Pero que nadie incurra en el error de pensar que Gilles
Villeneuve
no era más que un loco sin cabeza que afirmaba
que la zona donde mayor sensibilidad tenía para detectar adherencia
del monoplaza eran las nalgas. Villeneuve fue el piloto más rápido
de Ferrari desde que llegó, pero aguantó su papel de secundario
para dejar que Scheckter fuese Campeón en 1979. 

Después llegaron dos años duros, los que tardó Ferrari en poner a punto su motor V6 Turbo,
una mecánica indomable, con una puesta a punto muy compleja y capaz
de perderla en cualquier momento de la carrera con solo acelerar.
Villeneuve no se rindió y trabajó duro para sacar adelante aquel
proyecto y en 1982 parecía que la Scuderia había encontrado al fin
el camino.

En la cuarta carrera de la temporada, el GP de San Marino, desde
el muro se da la orden a los pilotos de bajar el ritmo a mitad de
la carrera. Villeneuve era primero y Pironi
segundo. Pero el francés aceleró en la última vuelta y le robó la
victoria al canadiense. Gilles no le perdonó la ofensa y Enzo no
entró en reprimendas entre sus pilotos. Se limitaba a ver a sus
gladiadores sobre la arena desde el palco imperial de su propio
Coliseo. 

Llegaron a Bélgica, a Zolder y a Gilles no le salían
los tiempos. Por mucho que apretaba en clasificación estaba por
detrás de su compañero y los neumáticos eran tan blandos que no
permitían encadenar vueltas rápidas. Volvía a boxes para un nuevo
intento, seguramente enfurecido dentro de su casco. En su camino se
encuentró a Jochen Mass conduciendo despacio,
también de vuelta al garaje. Mass lo vio venir rápido y se apartó a
la derecha para dejarle la trazada libre, Gilles no esperaba este
movimiento e intentó adelantarle por el mismo sitio. Chocó contra
él y el Ferrari voló a más de 200 km/h. Gilles
salió disparado del monoplaza atado a su asiento y cayó a más de 50
metros de los restos del coche, sin casco. Algunos pilotos pararon
para ayudar, el médico tardó 35 segundos en llegar al lugar del
accidente. Villeneuve tenía pulso pero no respiraba. Fue entubado y
trasladado en helicóptero al hospital de la Universidad de St.
Raphael. Tenía el cuello roto y los médicos no pudieron mantenerlo
vivo más allá de las 9.12 de la noche. 

Gilles no necesitó ser Campeón del Mundo para ser recordado como
uno de los mejores pilotos de la historia, posiblemente uno de los
que más quiso Enzo Ferrari y, hoy en día, sigue siendo considerado
por encima de muchos que si guardan títulos en sus vitrinas.

 

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Jose Guzman

La brillantez es efímera. Un gran piloto siempre bien recordado.

Responder a: Jose Guzman
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