Comparativa

Comparativa: Opel Astra vs Peugeot 308. Duelo de hermanastros

En los últimos años, marcas de coches que históricamente han sido competencia directa, se han unido en un tiempo récord. El ejemplo más reciente es el del grupo francés PSA (Peugeot y Citroën) y la ex hija de GM, la alemana Opel. Un matrimonio en el que queda clara una cosa: saldrán futuros hijos comunes. La pregunta es: ¿Qué pasa con los hijos anteriores de ambos progenitores? Traemos aquí a dos hermanastros que compiten en el mismo segmento. Comparativa: Opel Astra vs Peugeot 308.

Los dos son tipos de éxito, auténticos best seller en la categoría compacta. El Opel Astra, nacido en 2015, viene aquí con el motor de 1,6 litros diésel con 136 CV y un convertidor automático de seis velocidades. Frente a él, el Peugeot 308, que le saca un par de años, y esconde bajo el capó un diésel de 150 CV con 2,0 litros de cubicaje y también lleva variador de seis relaciones. El 308 ha adquirido aún más personalidad después de su último facelift. Una de las principales novedades es el león que sirve de emblema a la marca, ahora más grande y plantado en la parrilla en lugar de en el capó.

VIDEO: ¡Dos Peugeot 308 radicales!

Por lo demás, mantiene las líneas maestras: diseño limpio y sin ornatos superfluos, un pilar C muy grueso y un frontal muy marcado. El Opel Astra nació con un diseño pretendidamente rompedor que, dos años después, ya está perfectamente asimilado. Líneas afiladas, con una cintura elevada que acaba en un pilar anguloso. Nos subimos primero al Opel. Me encuentro un cockpit clásico, unos asientos excepcionales y una postura al volante perfecta. Tanto delante como detrás el espacio es correcto, y cuatro adultos pueden viajar con comodidad. Algunos elementos de control como el climatizador se manejan por botones, la pantalla táctil es para la navegación y el sistema de entretenimiento. Por desgracia, la respuesta al tacto es algo lenta, pero a cambio, tiene un sistema de control por voz de funcionamiento impecable.

Pasemos al Peugeot: al menos ópticamente, es como entrar en otro mundo. El cockpit apenas tiene botones, la instrumentación es pequeña y queda por encima del volante, también de un tamaño inusualmente reducido. Queda muy moderno, pero la pega de que prácticamente todo se maneje por la pantalla centra táctil es que hasta para regular la temperatura obliga a navegar por diversos menús, y eso conlleva desviar la vista de la carretera. En asistentes y conectividad, el 308 va muy bien servido: dispone de Apple CarPlay y Android, entre otros muchos elementos. Pero hay una cosa que le falta: espacio en las plazas traseras. Los adultos sufrirán algunas estrecheces. Arrancamos: en comportamiento, los dos están a la par.

El Opel suena un poco más tosco, pero tiene un rodar algo más relajado que el 308, con relaciones más cortas. Con todo, los dos insertan las marchas con suavidad, aunque sus transmisiones no son un prodigio de rapidez, precisamente. Ambos motores tienen empuje y una respuesta confortable, con una pequeña ventaja en consumo para el Opel: 5,1 litros frente a los 5,7 de su rival. A favor del francés, eso sí, hay que señalar que monta de serie catalizador SCR, que en este Astra no está ni disponible. Y los 150 CV del Peugeot se notan: pasa de 0 a 100 km/h en 8,7 segundos, dos décimas antes que el alemán. El Opel, a cambio, tiene una suspensión menos sensible y una dirección menos nerviosa, y transmite la sensación de conducir sobre raíles. El comportamiento del Peugeot, sin dejar de ser confortable y bastante eficaz en curcas, requiere no obstante más atención al volante.

Conclusión

Esta comparativa la gana el Opel Astra, aunque no lleve catalizador SCR. A su favor juegan un espacio más generoso, un confort mayor y más agilidad en tramos de curvas. El Peugeot atiende más al corazón que a la cabeza, con un cockpit rompedor y una carrocería con mucho estilo... Que le cuesta, eso sí, espacio en las plazas traseras.

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