Pruebo en circuito el Yangwang U9, el superdeportivo eléctrico chino de los 1.300 CV... ¡Te deja sin respiracion!

El superdeportivo eléctrico chino ofrece 1.305 CV, un 0-100 km/h en 2,36 s, cuatro motores independientes, chasis activo y más de 300 km/h de punta.
Hay coches que se anuncian con grandes cifras y promesas, y otros que directamente las cumplen. El Yangwang U9 pertenece claramente al segundo grupo.
Este superdeportivo eléctrico no tiene complejos. Tras probarlo en el circuito privado que BYD tiene en Zhengzhou, puedo afirmar que el U9 es mucho más que una declaración de intenciones: es una realidad incómoda para muchos fabricantes a este lado del planeta.
El Yangwang U9 es el escaparate tecnológico de la marca premium de BYD y, desde el primer vistazo, transmite un mensaje claro: no se ha dejado nada a la improvisación.

El diseño exterior es bajo, ancho y agresivo. Con 4.966 mm de largo, 2.029 mm de ancho y solo 1.295 mm de alto, sus proporciones son las de un auténtico superdeportivo, comparable en tamaño y presencia a rivales como el Rimac Nevera o el Lotus Evija. La distancia entre ejes y los voladizos cortos refuerzan esa sensación de coche diseñado alrededor de la dinámica.
Las puertas de apertura tipo mariposa no son solo un recurso estético: ayudan a enfatizar su carácter exclusivo. El frontal, con ópticas LED muy afiladas y tomas de aire muy trabajadas, transmite precisión más que exuberancia gratuita.
En la zaga, el espectacular difusor y la aerodinámica activa dejan claro que este coche ha sido concebido pensando en el circuito.
En conjunto, el superdeportivo de Yangwang no copia, no imita y no disimula su origen: tiene identidad propia y una ejecución sorprendentemente madura.
Un interior que deja con la boca abierta
El interior del Yangwang U9 mantiene ese enfoque tecnológico, pero con un cuidado por los materiales que no esperaba encontrar a este nivel. El habitáculo es un biplaza puro, envolvente, con una posición de conducción muy baja y claramente orientada al conductor.

La calidad percibida es alta, con combinaciones de cuero, superficies de Alcántara y detalles en fibra de carbono. Las pantallas dominan el salpicadero, con un cuadro digital muy configurable y un sistema multimedia central rápido, intuitivo y visualmente atractivo. Todo responde con fluidez.
No hay concesiones en cuanto a espacio: no existen plazas traseras y el maletero es testimonial, algo perfectamente asumible. Aquí el mensaje es claro: el Yangwang U9 prioriza la experiencia al volante por encima de cualquier practicidad.
Superpoderes ocultos
Donde este coche rompe definitivamente cualquier prejuicio es en la mecánica. El Yangwang U9 utiliza cuatro motores eléctricos, uno por rueda, que entregan una potencia combinada de 1.305 CV y un par máximo de 1.680 Nm. Las cifras impresionan, pero lo verdaderamente relevante es cómo se entregan.

La aceleración de 0 a 100 km/h en 2,36 segundos no es solo un dato; es una sensación física que te aplasta contra el asiento con una contundencia casi violenta. Cuando lo pruebas por primera vez te quedas literalmente sin respiración.
La velocidad máxima supera los 300 km/h, y todo ello gestionado por una arquitectura eléctrica de 800 voltios que permite cargas ultrarrápidas y un rendimiento térmico muy bien controlado.
La batería de 80 kWh ofrece una autonomía homologada que, en conducción normal, es razonable para un coche de este planteamiento. En circuito, como es lógico, el consumo se dispara, pero el sistema aguanta sesiones exigentes sin pérdidas evidentes de rendimiento.

Conducir el nuevo U9 en el circuito de Zhengzhou ha sido una experiencia intensa y, sobre todo, muy seria. El reparto de par independiente por rueda proporciona una tracción excepcional en recta. Todo dominado por una electrónica pertefctamente ajustada.
En curva hay que tener paciencia con el pedal del acelerador. ¿Por qué? Porque la tendencia a subvirar es clara. La suspensión activa trabaja de forma constante para mantener la carrocería plana, incluso en apoyos muy rápidos, pero en curvas cerradas hay que tener más tiento.

La dirección es directa, precisa y transmite confianza. Los frenos responden con potencia y resistencia, incluso tras varias vueltas exigentes. Tienen mucho mordiente, sobre todo al ñrincipio del pedal.
No es un coche dócil ni busca serlo: exige concentración, respeto y manos finas. Pero cuando conectas con él, la recompensa es enorme.
En cuanto al consumo, en conducción deportiva intensa la autonomía cae rápidamente, algo completamente esperable en un superdeportivo eléctrico de este nivel. No es un coche para mirar el porcentaje de batería, sino para disfrutar cada kilómetro.

Kike Ruiz
Responsable de VÍDEO y redactor en AUTO BILD
Kike Ruíz es responsable de la sección de Vídeo y prueba todo tipo de coches, desde los más deportivos a los más prácticos para el día a día, tanto en Print, como en web y RRSS.
