Las baterías de nueve minutos de BYD prometen una revolución. Pero en China han descubierto algo que podría ser catastrófico: la temperatura

La tecnología Flash Charging y la segunda generación de baterías Blade Battery 2.0. podrían operar a temperaturas demasiado altas.
La industria del coche eléctrico lleva años persiguiendo el mismo objetivo: conseguir que recargar un coche sea tan rápido como repostar gasolina. Parecía una quimera, pero en los últimos meses parece haberse hecho realidad gracias a BYD, que ha presentado su nueva tecnología Flash Charging y la segunda generación de sus baterías Blade Battery 2.0. Los datos anunciados son espectaculares, pero podría haber un problema: la temperatura.
Según la compañía, algunos de sus modelos son capaces de pasar del 10 al 97% de carga en apenas nueve minutos gracias a una potencia de hasta 1.500 kW. No es exactamente lo mismo que se tarda en llenar un depósito, pero es lo suficientemente rápido como para que la promesa sea prácticamente eliminar el tiempo de espera en los cargadores.
Es precisamente por eso que lo que ha salido a la luz puede suponer un varapalo importante para la industria.
Durante un directo emitido por el creador de contenido chino James Yu, conocido como “Caishendao”, la batería de un modelo equipado con esta tecnología, un Fang Cheng Bao Leopard 3, alcanzó una temperatura máxima de 76,42 grados centígrados mientras realizaba una sesión de carga ultrarrápida.
Ese dato ha abierto el debate sobre si el futuro de la carga extrema puede esconder riesgos importantes para la durabilidad y la seguridad de las baterías.
El vehículo comenzó el proceso con un 8% de batería y alcanzó el 97% en pocos minutos. Para medir el comportamiento térmico, el equipo instaló varios sensores externos directamente sobre el paquete de baterías, lejos de los conductos de refrigeración líquida. El resultado fue sorprendente: mientras el sistema interno del coche informaba de temperaturas cercanas a los 71 grados, uno de los sensores externos registró un pico de 76,42 ºC.

El problema no es únicamente el número, la cuestión es que en las baterías de litio, y especialmente en las de química LFP como las Blade Battery de BYD, el calor es uno de los factores que más influye en la degradación acelerada de las celdas.
Diversos estándares y estudios técnicos consideran que superar los 60 o 65 grados durante periodos prolongados puede aumentar el deterioro químico interno, es decir, que la degradación de la pila se produzca de manera prematura, lo que reduce su vida útil y aumenta el riesgo de que ocurran incendios.
Hasta tal punto es así que la normativa china GB/T 44500-2024 establece precisamente 65 grados como umbral de referencia recomendado para este tipo de baterías.
La polémica estaba servida y tanto defensores como detractores han dejado clara su posición tanto en la publicación como en distintas redes sociales.
Desde el entorno de BYD y defensores de la marca se ha señalado que la situación debe contextualizarse.
En primer lugar, la temperatura máxima se registró en la superficie externa del paquete y durante una sesión extrema de carga. Además, el sistema de refrigeración funcionó correctamente en todo momento y no se produjo ninguna incidencia de seguridad. El propio creador del test insistió posteriormente en que todavía no existen conclusiones definitivas sobre posibles daños o degradación.

Hay otros que directamente le acusaban de haber causado daños como perforaciones en la batería, con intención de provocar un aumento de temperatura fuera de lo usual para que así su vídeo adquiriera más relevancia. Caishendao lo ha negado, señalando que los sensores simplemente se pegaron a la batería.
Aunque el influencer ha señalado que no se puede sacar conclusiones y que habría que realizar otras pruebas, internet es como es y los datos rápidamente han formado bandos.
La duda respecto al proceso es entendible. Para cargar una batería en menos de diez minutos es necesario introducir cantidades gigantescas de energía en muy poco tiempo. Esa velocidad genera inevitablemente calor y, cuanto mayor es la potencia de carga, mayor es el estrés químico y térmico sobre los materiales internos de la batería.
Es precisamente por eso que muchos fabricantes habían optado hasta ahora por limitar las potencias máximas de carga para proteger la durabilidad de las celdas.
BYD, por su parte, sostiene que su nueva Blade Battery 2.0 utiliza materiales y arquitecturas diseñadas específicamente para soportar estas exigencias. Asegura haber mejorado el transporte de iones de litio y reducido la resistencia interna, lo que permitiría minimizar el calor generado durante la carga ultrarrápida.


