Las baterías LFP son la solución del coche eléctrico, pero ahora suponen un problema al que no estábamos preparados

El crecimiento asombroso de las baterías LFP
El crecimiento asombroso de las baterías LFP
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Este tipo de baterías de fosfato de hierro y litio se han extendido en gran medida en estos coches y las empresas de reciclaje no estaban preparadas para ello.

El sector de los coches electrificados no para de crecer, por lo que las baterías no paran de ganar importancia en el sector del automóvil. Entre estas, ahora mismo, destaca por encima del resto las LFP, que son las de fosfato de hierro y litio, aunque se están probando ya las de aluminio para sustituirlas. En esta ocasión vamos a hablar de las primeras mencionadas, pues están experimentando un crecimiento asombroso y no es del todo positivo.

En los últimos años, estas han pasado a ser las principales protagonistas, y ya no solo en coches, sino en distintos elementos electrónicos. Se estima que pronto llegarán a ocupar el 70% del mercado mundial de baterías de litio, pues cada vez más marcas se fijan en ellas por su capacidad de abaratar costes. El problema llega cuando se acaba su vida útil y llegan a las empresas de reciclaje. 

El gran crecimiento de las baterías LFP

Este tipo de baterías cada vez está más presente en el mercado. Tal y como estiman desde 'Benchmark Mineral', con los datos de 'Resource Recycling', el crecimiento de estas ha sido sideral en los últimos años. Pues en el 2020 representaban el 20% del mercado mundial de baterías de litio y actualmente, seis años después, este valor ya se ubica en el 61%. Además, esto no queda ahí, pues se espera que siga escalando y pronto marque el 70%. 

avería batería
Cada vez más vehículos cuentan con baterías LFP

Ya avanzábamos en un comienzo que estas no solo sirven para los coches eléctricos, sino que han ido ganando protagonismo también en otros elementos que necesitan energía. Pero en esta ocasión nos vamos a centrar en las destinadas a vehículos, pues cada vez son más las marcas interesadas en ellas debido a que supone una rebaja de coste en el proceso de fabricación del automóvil. 

Eric Frederickson, vicepresidente de operaciones de The Battery Network, explica claramente el motivo por el que estas baterías han aumentado su protagonismo más de un 40% en los últimos años: "Se necesita menos plástico e interconectores. En conjunto, se necesita menos material. Ahora tiene más sentido desde el punto de vista económico y en cuanto a su uso".

Los fabricantes de coches con batería se han empezado a interesar mucho en estas unidades de fosfato de hierro y litio, y tienen motivos para ello. Pues aunque no sean las más potentes en cuanto a autonomía se refiere, varias marcas prefieren prescindir de esos kilómetros de más por el hecho de utilizar menos materiales en su fabricación y, por tanto, hacer del proceso algo más barato. 

Cientificos analizan baterias coche eléctrico
Hay distintos tipos de baterías, pero cada vez más marcas se decantan por las LFPIA

El problema llega a la hora de reciclar

Estas baterías no solo traen consigo cosas positivas, pues el problema que se ha desarrollado con su crecimiento es a partir del momento en que acaba su vida útil. En ese instante llegan a las empresas de reciclaje, las cuales no están preparadas para semejante demanda. Al haber una menor cantidad de níquel y de cobalto en estas unidades, el hecho de conseguir un reciclaje rentable se dificulta. 

Es por ello que, aunque todo parezca positivo, pues los conductores podrán acceder a vehículos electrificados más baratos y con un suministro de energía más fiable, en cuanto al reciclaje no es una noticia del todo positiva. Tony Dutzki, director asociado y analista senior de políticas de Frontier Group, señala el punto principal que hay que afrontar tras este crecimiento: "El reto consiste en determinar si los materiales reciclados son económicamente competitivos con los materiales vírgenes".

Es por eso que el analista asegura que ahora mismo es una gran opción este tipo de baterías, pero que hay que seguir buscando otro material que sea totalmente positivo en todos los aspectos. "Los avances en baterías son útiles, pero no son la solución definitiva", zanjaba Tony Dutzki.

A pesar de este problema, se espera que las baterías LFP sigan creciendo y es que ya hay muchas marcas como Ford o Tesla que están ampliando su producción de este tipo de baterías para reducir costes. Al mismo tiempo, varios investigadores ya estudian la manera de mejorar estas unidades en cuanto a su energía se refiere. 

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Javier Pazos

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España