En España la edad media de un coche es de 14 años. En China un estudio dice que los eléctricos allí tienen de media 1,8 años

Coche eléctrico cargando en un parking
Coche eléctrico cargando en un parking

Una investigación asiática compara la esperanza de vida de los vehículos utilizados en China y España. El resultado refleja las tendencias de conducción de ambos países.

El contraste entre los mercados automovilísticos de Occidente y Asia es cada vez más profundo, evidenciando no solo una brecha económica, sino también una concepción totalmente diferente de lo que significa poseer un vehículo. Mientras que en España el parque móvil sigue envejeciendo de manera preocupante, superando ya una edad media de catorce años por coche, en China se está consolidando un fenómeno sin precedentes. 

Un reciente informe conjunto de la Asociación de Fabricantes de Automóviles de China y la consultora Hejun Consulting revela que la edad media de los vehículos eléctricos que circulan por las carreteras del gigante asiático es de tan solo 1,8 años. Esta cifra sitúa la esperanza de vida útil del coche eléctrico promedio por debajo de la de muchos teléfonos móviles de uso diario. Esta abismal diferencia responde a dinámicas de mercado radicalmente opuestas. 

En España, las dificultades económicas de las familias, la incertidumbre respecto a las normativas de emisiones y las dudas sobre las infraestructuras de recarga han provocado que la renovación de los vehículos se ralentice de forma drástica. El conductor medio español prefiere estirar la vida útil de su coche de combustión tradicional antes que enfrentarse a la fuerte inversión que supone un modelo de cero emisiones

Por el contrario, en China, la adopción de la movilidad eléctrica se ha disparado con una fuerza imparable. La penetración de los vehículos enchufables en el mercado de coches nuevos en este país asiático alcanzó una cuota del sesenta por ciento, impulsada por constantes subsidios gubernamentales, un despliegue masivo de cargadores y una oferta de modelos sumamente competitiva.

La juventud del parque eléctrico chino no se explica únicamente por el hecho de que la mayoría de estos coches se hayan comprado recientemente, tras el gran bum comercial que comenzó a consolidarse de manera masiva. Existe también un factor de sustitución sumamente acelerado por parte de los propios usuarios. 

Los datos del estudio reflejan que el noventa por ciento de los vehículos de nueva energía en China, categoría que engloba a los eléctricos puros e híbridos enchufables, se reemplazan antes de cumplir los cinco años de antigüedad. Este comportamiento contrasta de manera directa con los automóviles de gasolina en el mismo país, donde el setenta por ciento de los propietarios mantiene sus vehículos de combustión durante más de un lustro antes de decidirse a cambiarlos.

Para entender este veloz ciclo de renovación, es necesario analizar el coche eléctrico bajo el prisma de la industria tecnológica actual. Tradicionalmente, la industria de la automoción se regía por ciclos de desarrollo muy lentos, donde los motores de gasolina y las transmisiones apenas experimentaban variaciones drásticas a lo largo de una década. En el ecosistema del vehículo eléctrico moderno, sin embargo, el avance de las baterías, la eficiencia de los motores eléctricos, los sistemas de conducción autónoma y el software de infoentretenimiento a bordo progresan a una velocidad vertiginosa. 

Un coche eléctrico fabricado hace tan solo tres años puede parecer completamente obsoleto en comparación con las novedades que las marcas chinas introducen mensualmente en sus concesionarios. Las marcas automovilísticas chinas han sabido capitalizar esta realidad acortando los plazos de diseño y producción de sus nuevos lanzamientos. Este dinamismo industrial permite a los fabricantes presentar constantes actualizaciones estéticas y de rendimiento, tentando a un consumidor local muy receptivo a las novedades tecnológicas. 

De este modo, el coche eléctrico en China ha dejado de ser considerado una compra patrimonial a largo plazo, como todavía ocurre en España y en la mayor parte de Europa, para convertirse en un dispositivo de consumo rápido que se actualiza periódicamente para disfrutar de las últimas innovaciones disponibles en el mercado. Mientras que en Estados Unidos la edad media del parque general ronda los trece años y en España roza los quince, el mercado global chino se rejuvenece de manera constante, situando la media de todos sus automóviles, incluyendo los de combustión, por debajo de los siete años.

Continúa el aumento de ventas de coche eléctrico en España
Continúa el aumento de ventas de coche eléctrico en España

Esta vertiginosa rotación de vehículos otorga a la industria china una ventaja competitiva de primer orden a nivel mundial, permitiéndole probar, refinar y abaratar sus tecnologías de movilidad eléctrica de manera continua sobre el asfalto. Este vertiginoso ritmo de renovación plantea desafíos importantes sobre la gestión de residuos y la devaluación de los coches de segunda mano, pero consolida a China a la vanguardia de la electrificación global, a una distancia sideral de los ritmos de transición europeos.

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Alicia Pérez

Colaboradora

Colaboradora redacción motor Auto Bild España