Tenemos mucho que aprender de China: desde los coches eléctricos a no ver mal los adelantamientos por la derecha

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
Después de más de tres meses de volver de China, hay muchas cosas de las carreteras del gigante asiático que echo de menos y que creo fervientemente que podemos incorporar en España.
Aunque hace un par de meses que volví de China, hay algunas cosas que echo de menos de su forma de conducir. Por supuesto que nada de lo que añoro es ni su congestión ni la manera tan despreocupada que tienen de conducir, donde continuamente se distraen, ya sea porque van en medio de una videollamada o porque directamente van contestando mensajes.
Sin embargo, hay otros pequeños (o no tan pequeños) detalles que sí que me parecen útiles y que creo que podríamos implementar en España para mejorar nuestra conducción. Una de las cosas que más me llamó la atención es que, a pesar de la cantidad de vehículos que circulan a la vez por las carreteras chinas, el tráfico siempre fluye. Quizás esto se deba a su forma de ser, ya que entienden que circular bien es un ejercicio colectivo.
Hay pequeños gestos que parecen insignificantes, pero que marcan una enorme diferencia. En China es habitual que los conductores respeten el carril por el que circulan y cambien de trayectoria solo cuando es necesario. También resulta sorprendente la facilidad con la que dejan incorporarse a otros vehículos o la rapidez con la que reaccionan cuando un semáforo se pone en verde.
Otro punto que me dejó completamente fascinada es su uso del claxon. Los conductores chinos son capaces de comunicarse con su sonido como si fuese su particular lenguaje del abanico. Mientras que aquí lo usamos para llamar la atención o para indicar nuestro enfado, allí se usa de manera preventiva. Es decir, lo tocan para avisar, como diciendo "¡Ojo, que vengo por aquí!". Aunque al principio puede ser un poco jaleo, con el paso de los días me di cuenta de que tiene mucho más sentido, ya que en todo momento sabes qué pasa a tu alrededor aunque no lo hayas visto.
El adelantar por la derecha puede ser clave
Sin embargo, lo que más echo de menos, a pesar de ser una norma no escrita y no algo legal, es el hecho de poder adelantar tanto por la derecha como por la izquierda. Todos los conductores, de manera natural, utilizan el primer hueco disponible para poder sobrepasar a los coches que vayan más lentos y que no se formen retenciones.
¿Pueden los coches autónomos tener sentido en la vida de una ciudad? Pues China demuestra que sí. De hecho, hay en ocasiones incluso en las que eres tú mismo el que pide que el coche funcione por sí solo, ya que te sientes más seguro si te lleva un robot que una persona.
Como te he dicho, para ellos usar el teléfono móvil mientras conducen es lo más normal del mundo. Sin embargo, esto implica que se salgan de carril, se acerquen en exceso a otros coches, frenen tarde e, incluso, que haya accidentes de manera continua.
Es por eso que saber que prácticamente todos los coches cuentan con un sistema de conducción autónoma es un alivio, ya que cuando deciden empezar a escribir de manera compulsiva, y al tercer grito del pasajero de la parte trasera, lo activan para despreocuparse. Gracias a esto he podido comprobar que, aunque es raro, los vehículos autónomos tienen sentido en este tipo de situaciones, a la par que demuestran que son capaces de mantener el orden en la carretera.

