Enfrentamos el Fiat 500 Eléctrico vs Renault Twingo E-Tech 80 Urban Range: dos maneras muy modernas de revivir el éxito de los coches clásicos

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Poco a poco, el segmento de los coches eléctricos más pequeños empieza a animarse. El Renault y el Fiat eléctrico no solo quieren ofrecer agilidad, sino también personalidad y encanto retro. ¿Cuál de los dos coches urbanos consigue plasmar mejor esta filosofía?
¿Un buen diseño? En el segmento de los coches urbanos más pequeños, normalmente es algo secundario. Aquí lo importante es el precio, no la apariencia, y se valora más la facilidad para aparcar en las grandes ciudades superpobladas que la potencia. Pero en el caso del Renault Twingo y el Fiat 500 eléctrico, las cosas son diferentes: sus diseñadores se han esforzado mucho por mantener vivo el legado de ambos pequeños urbanos a través de su estética. Todo ello, acompañado de mecánicas completamente eléctricas.
El Fiat, en producción desde 2019, nació todavía en la época de FCA, antes de la creación de Stellantis. Por eso cuenta con una plataforma propia. El Renault acaba de llegar al mercado. Técnicamente, utiliza la misma plataforma Ampere Small que los R4 y R5. Estéticamente, se inspira de forma inconfundible en su antepasado, presentado en 1993. En realidad, aquel modelo nunca contó con una carrocería de cinco puertas, pero en esta comparativa esa configuración convierte al Twingo en un coche más práctico.
Interiores de aire retro, pero muy modernos
El acceso al habitáculo el Renault resulta más sencillo y, además, hay más espacio. Incluso un adulto de estatura media-alta, de 1,83 metros, puede viajar razonablemente cómodo en las plazas traseras durante trayectos cortos. En la segunda fila del Fiat, el techo queda demasiado bajo, los reposacabezas son demasiado cortos y el espacio para las rodillas prácticamente brilla por su ausencia. Es un lugar reservado únicamente para los niños.
A cambio, los asientos delanteros del 500 eléctrico nos parecen mejores. Ofrecen mucha más sujeción que los del Twingo, cuya mullida espuma proporciona poco apoyo. Para moverse por ciudad, sin embargo, es suficiente.
El maletero del Twingo ofrece entre 205 y 966 litros, espacio suficiente para lo imprescindible. Además, es más versátil: el asiento del acompañante se puede abatir para transportar objetos largos. Con los 185 litros del Fiat 500 eléctrico, una compra para todo el fin de semana puede convertirse en un problema de espacio. Con los asientos abatidos, la capacidad aumenta hasta los 550 litros.
El interior del Fiat transmite una sensación de mayor calidad. La posición de conducción elevada es característica del modelo, aunque algunos mandos requieren cierto periodo de adaptación. En el Twingo encontramos mucho plástico duro y numerosos componentes compartidos con otros modelos del grupo, pero, en conjunto, el habitáculo resulta auténtico. El manejo es sencillo y apenas plantea dudas.
Propulsión eléctrica
El motor eléctrico situado en el eje delantero del Twingo desarrolla una potencia máxima de 82 CV y un par de 175 Nm. Es más que suficiente para el día a día, aunque su respuesta resulta perceptiblemente más tranquila que la del Fiat, cuyo motor, más potente, entrega 118 CV y 220 Nm, también a las ruedas delanteras. Así, el 500 eléctrico se impone claramente en prestaciones: acelera de 0 a 100 km/h en 8,8 segundos y alcanza una velocidad máxima de 150 km/h. El Twingo necesita 11,9 segundos para llegar a los 100 km/h y su velocidad máxima se queda en 130 km/h.
Fiat nos ha facilitado la versión de batería más grande. Eso significa que dispone de 37,3 kWh netos, frente a los 27,5 kWh del Twingo. Sin embargo, como el 500 eléctrico consume más energía, la diferencia de autonomía real que hemos medido se limita a 55 kilómetros: 266 kilómetros frente a los 211 del Renault.
Comportamiento: el 500 es más ágil, el Twingo, más equilibrado
En conjunto, el 500 eléctrico transmite una mayor sensación de agilidad y, gracias a sus 150 km/h de velocidad máxima, ofrece en autopista unas reservas de potencia de las que el Twingo carece en cierta medida. Sin embargo, también presenta algunas peculiaridades difíciles de entender. Ahí están, por ejemplo, sus tres modos de conducción. No queda del todo claro por qué el modo Eco se llama «Sherpa», en referencia a los habitantes del Himalaya: quizá porque aquí también escasea el oxígeno. Una vez activado, el 500 eléctrico desconecta la ventilación sin previo aviso y limita la velocidad máxima a 80 km/h. El modo Range incorpora una función de conducción con un solo pedal cuya intervención resulta algo brusca. Quien no quiera utilizarla debe circular en modo Normal, donde apenas se recupera energía al levantar el pie del acelerador si no se pisa el freno. Todo resulta un tanto engorroso.
En general, el Twingo transmite una sensación de mayor tranquilidad y equilibrio. Su dirección ofrece más información, la suspensión filtra mejor las irregularidades, frena con más eficacia y demuestra disponer de mayores reservas en nuestro recorrido de pruebas, con un firme lleno de baches. También su motor eléctrico, más silencioso, transmite una impresión de mayor refinamiento que el del 500 eléctrico, cuyo propulsor emite un ligero silbido cuando se le exige esfuerzo. En última instancia, el Twingo solo pierde frente al Fiat en confort acústico general. En autopista, el ruido de rodadura y del aire se hace más evidente, algo que también confirman nuestras mediciones.
Conclusión
Segundo puesto: Fiat 500 eléctrico. Empieza a acusar el paso de los años. Sigue siendo encantador y ágil, pero sus precios de tarifa son demasiado elevados. Nota en la prueba de AUTO BILD: 7,8.
Primer puesto: Renault Twingo E-Tech 80 Urban Range. Un pequeño coche eléctrico con una batería de capacidad contenida, pero también con un precio razonable. Un conjunto equilibrado. Nota en la prueba de AUTO BILD: 8.


