El blog de Gabriel Jiménez
Gabriel Jiménez
Me gusta juntar letras (otros coleccionan cromos...), soy Piscis con ascendente Tauro (¡tremenda combinación!), aficionado del Atlético de Madrid (un auténtico 'pupas') y odio madrugar (algún defecto debía tener).
03/10/11

Orden, perfección, Autobahn y coches de empresa

Hace muchos años, cuando ya tenía edad para votar pero seguía siendo un niñato con 'voz de hombre', conocí a una holandesa en la playa. Mmmm, holandesa, playa… Efectivamente, no me andaré por las ramas: estaba muy buena, y a mí se me caía la baba. Hasta que la chica abrió la boca… y soltó el veneno: "Cuando le dije a mi padre que venía de vacaciones a España me advirtió de que tuviera cuidado con los españoles, porque engañáis mucho y no sois gente seria". Insisto en que la chica estaba para mojar pan, pero Dios no la había llamado por el camino de la sensatez, porque hay que ser muy idiota para poner a parir a los españoles delante de españoles. Además, de que es un tremendo estereotipo. Porque sí, a los españoles nos gusta el cachondeo, pero eso no quiere decir que TODOS seamos unos impresentables. Es más, eso es como decir que todos los holandeses son unos 'fumetas' o que, por ejemplo, que en Alemania todo es orden y perfección.

 

 

Y nada más lejos de la realidad. Hace unas semanas estuve en el Salón de Frankfurt. Aunque me había preacreditado, no tenía en mi poder el pase de prensa, por lo que el día de la inauguración de la muestra tuve que ir a recogerlo. Pensaba que en el paraíso del orden y la perfección esta operación de recogida no me llevaría más de un minuto, pero la realidad es que estuve esperando de pie ¡una hora y media ! Para indignarse... Y es que en ese 'supuesto paraíso', daba igual que te hubieras preacreditado o no, porque tenías que esperar la misma cola. Si a eso se le une el hecho de que habían puesto a desempeñar la 'difícil' tarea de entregar los pases de prensa a unas 'Mortadelas' de tomo y lomo, te puedes imaginar. Aquel día se me cayó un mito…

 

 

A los pocos días se me cayó otro, con Alemania como protagonista de nuevo. Y es que, en lo que a infraestructuras viales se refiere, las Autobahn germanas son el paradigma. Al intercambiar impresiones con un grupo de alemanes a propósito de los límites de velocidad y la sana envidia que generan entre los españoles las autopistas alemanas, mis interlocutores se quedaron perplejos con mi afirmación y aclararon: "En Alemania conducir en autopista es una pesadilla. Ir a trabajar en coche produce estrés y enerva; es lo peor que puedas hacer. El tráfico es simplemente insoportable por la cantidad de camiones que circulan y porque se adelantan entre ellos. De paraíso de la velocidad, nada de nada". Y menos tras el anuncio del ministro de Transportes de la RFA, Peter Ramsauer, de que dentro de dos años los alemanes pagarán por utilizar las autopistas...

 

 

Es cierto que se me habían caído dos mitos, pero eso no quiere decir que no hubiese espacio para la esperanza. Y 'esa' llegó al leer un libro sobre estrategia empresarial. Contaban el fracaso de la cadena estadounidense Wal-Mart en Alemania –tuvo una entrada agresiva en 1997 y se retiró con el rabo entre las piernas en 2006–. Destacaban sobre todo dos factores para justificar el malogrado resultado: 1. Subestimar la competitividad del mercado alemán (ahí están las cadenas Lidl o Aldi como buena muestra), y 2. intentar imponer entre los empleados alemanes el 'american-way-of-life'. Y es que ese 'estilo estadounidense' implicaba tener que compartir habitación en los hoteles con otros empleados en viajes de trabajo y, sobre todo, que el mejor el coche de empresa al que podía acceder un directivo era un… Opel Vectra. Es cierto: Alemania y los alemanes no son perfectos… pero sí son humanos.