Pesa solo 10 kilos y puede entregar 10.000 caballos: este es el motor que cambia el coche eléctrico para siempre y sin discusiones

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La patente impulsada por Mercedes y su filial YASA han cambiando el concepto de motor eléctrico y esto es todo lo que pueden ofrecer.
El sector de la motorización eléctrica se encuentra en el umbral de una transformación histórica sin precedentes de la mano de YASA, la compañía de ingeniería británica que opera como filial al 100% de Mercedes-Benz. La empresa especializada en sistemas de propulsión de alto rendimiento ha presentado su más reciente avance en la tecnología de flujo axial, un hito que promete rediseñar de manera definitiva el concepto de eficiencia y rendimiento en la industria automotriz. Esta innovación, que combina unas dimensiones extremadamente reducidas con unas prestaciones dinámicas antes impensables para un propulsor de su tamaño, marca un punto de inflexión definitivo frente a las limitaciones tradicionales de los sistemas de propulsión eléctrica convencionales.
El núcleo de esta revolución reside en un propulsor que rompe todas las barreras físicas establecidas en la ingeniería del automóvil. Con una masa que apenas supera los diez kilogramos y una estructura tan compacta que equivale al volumen de una maleta de mano pequeña, cada una de estas unidades es capaz de desarrollar por sí sola una potencia máxima que ronda los mil caballos. Al integrar y escalar varios de estos propulsores de flujo axial de forma combinada en una sola plataforma, el esquema motriz conjunto alcanza la asombrosa cifra teórica de hasta diez mil caballos de potencia. Este descomunal despliegue de energía representa la mayor densidad de potencia jamás registrada en la historia de la movilidad sobre ruedas.
La clave de este salto cuantitativo y cualitativo se encuentra en el abandono definitivo del esquema radial, el formato que ha dominado la fabricación de motores eléctricos durante el último siglo. En los motores de flujo radial tradicionales, los electrones y el campo magnético circulan perpendicularmente al eje de giro, lo que exige estatores y rotores voluminosos y pesados para generar un par elevado. En cambio, la tecnología de flujo axial patentada por YASA orienta el flujo magnético de forma paralela al eje de rotación. Este cambio de diseño permite comprimir la arquitectura del motor hasta convertirlo en un disco ultradelgado, reduciendo el peso de la masa no suspendida en más de un 50% en comparación con las alternativas radiales de referencia.
Además de su drástica disminución de volumen y peso, una de las grandes ventajas operativas de esta innovación radica en su sistema de gestión térmica. Históricamente, uno de los mayores problemas que sufren los vehículos eléctricos de altas prestaciones al enfrentarse a sesiones de conducción exigente o circuitos de velocidad es la pérdida progresiva de rendimiento debida al sobrecalentamiento de sus componentes. El nuevo motor de YASA resuelve esta limitación mediante un circuito de refrigeración directa que baña de manera constante los componentes clave del estator. Gracias a este flujo térmico optimizado, el sistema puede mantener una entrega continua de potencia sin experimentar las caídas repentinas de rendimiento habituales en el sector.
Las consecuencias de esta evolución tecnológica van mucho más allá de la simple consecución de cifras de aceleración deslumbrantes o récords de potencia máxima en circuito. La reducción masiva en el peso de la planta motriz permite a los diseñadores e ingenieros rediseñar por completo la arquitectura de los vehículos del futuro. Al aligerar drásticamente el peso del motor, los fabricantes pueden optimizar el empaquetado del chasis, mejorar el comportamiento dinámico en curva, perfeccionar el reparto de pesos entre ambos ejes y destinar el espacio recuperado a optimizar la aerodinámica o instalar módulos de baterías más ligeros y eficientes.
Mercedes-Benz ya ha comenzado a integrar la tecnología de YASA en sus prototipos de vanguardia y en los futuros modelos deportivos firmados por la división Mercedes-AMG. El despliegue de esta tecnología en vehículos de producción en serie supone la ratificación de que la era de los pesados motores eléctricos de gran volumen toca a su fin. Con la consolidación de estos motores ultraligeros de flujo axial, la industria del automóvil eléctrico inicia una nueva etapa en la que la máxima potencia, la ligereza absoluta y la eficiencia energética coexisten finalmente sin ningún tipo de compromiso.
