El megayate del cofundador de Google, Serguéi Brin, que está en España, consume tanta electricidad como 336 coches eléctricos

megayate confudandor google
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DragonFly es el nombre del yate que está surcando las aguas españolas y que al día gasta una cantidad de electricidad exagerada.

En los últimos días seguramente hayas oído hablar (probablemente por primera vez) del megayate del cofundador de Google, Serguéi Brin. Llamado DragonFly, es uno de los yates más grandes del mundo, una megaconstrucción pensada para surcar los mares que utiliza un sistema de propulsión diésel/eléctrico… y que tiene un consumo de electricidad simplemente mastodóntico, tanto como la propia embarcación en sí.

Encontrar cuánto gasta específicamente es algo complicado, porque no termina de haber información clara al respecto. Sin embargo, algunas fuentes apuntan a que su consumo estacionario es de 700 kW, así como que, al día, su consumo total sería de 16.800 kWh.

Dado que en España no estamos muy familiarizados con las medidas eléctricas, os decimos lo que eso significa: es una auténtica barbaridad. Pero como las barbaridades, para dimensionarlas, es mejor tenerlas definidas de alguna manera, en autobild.es hemos querido adaptarla a nuestro mundo, el de los coches.

¿Cuánto es el consumo del yate medido en coches eléctricos? La pregunta en realidad no tiene mucho sentido, porque el consumo de un EV es en función de la distancia que recorre, cómo funciona, etc. Es decir, se calcula en kWh por cada 100 kilómetros recorridos, así que no es una cuestión que se pueda trasladar de manera directa.

Lo que si tiene más lógica es lo siguiente: ¿cuántos coches eléctricos se pueden cargar con lo que gasta el megayate del cofundador de Google, Serguéi Brin, es decir, con 16.800 kWh? Aquí entran en juego las matemáticas, aunque no hay que preocuparse, porque son sencillas.

Es tan simple como dividir la energía total entre la capacidad de la batería en cuestión. No tiene pérdida, salvo por le hecho de que cada coche eléctrico es de su padre y de su madre, es decir, hablamos de capacidades muy diversas, por lo que hay que tirar de medias en función de lo que se estila en el sector de la automoción en la actualidad.

Hemos hecho tres cuentas, tomando como referencia tres capacidades que podríamos considerar medias para segmentos de distinto enfoque y tamaño.

Tomando como referencia una batería de 30 kWh, que es la que se puede encontrar en coches de acceso, utilitarios y SUV pequeños como por ejemplo el Citroën C3, con la energía que gasta al día el DragonFly podrían recargarse nada menos que 560 coches. Si hablásemos de un coche con esta batería solo, con un ritmo de recarga estándar y kilómetros en la media, sería energía suficiente como para circular durante algo menos de 5 años (un poco a ojo, calculando una recarga cada 3 días).

En un punto intermedio podemos considerar una batería de 50 kWh de capacidad, que es más habitual en coches de tamaño medio y SUV compactos y medios, como un Citroën C4, por ejemplo. En este caso, la cifra es menor, pero aún así permitiría recargar 336 coches.

Estas pilas ofrecen una mayor autonomía, así que hay que recargarlas cada menos. Pensando en una carga a la semana, podría recargarse el mismo coche durante 6 años y medio.

Por último, una batería de 75 kWh que es la propia de SUV y modelos más grandes, como pueden ser un Volkswagen ID.4, un Citroën Spacetourer o el Nissan Leaf de pila grande la anterior generación. En su caso, se podrían recargar 224 coches.

Suponemos que alguien que busque un cero emisiones con este tipo de baterías hace muchos kilómetros, así que en nuestro ejercicio volvemos a imaginar una cadencia de recarga semanal. En su caso, también se podría recargar el automóvil durante algo más de 4 años.

Otros datos interesantes del yate DragonFly

El Dragonfly es un súper yate de lujo de 142 metros de eslora que cuenta con unos 2.000 metros cuadrados habitables en el interior y 1.000 metros cuadrados exteriores, estando valorado en unos 450 millones de dólares. Es difícil estimar de manera precisa los gastos de mantenimiento que tiene un barco de esta características, pero podrían llegar a ser de hasta 30 millones de euros anuales.

El diseño de la embarcación es obra del diseñador Germán Frers y su estructura combina casco de acero con superestructura de aluminio y cubiertas de teca. Tiene cuatro cubiertas, dos helipuertos, varias piscinas (una incluso con fondo de cristal) y suites para invitados con todo tipo de comodidades.

En cuanto a su propulsión, además de gastar al día lo que una flota enorme de coches eléctricos, integra dos motores diésel MAN que le permiten alcanzar una velocidad máxima de 24 nudos, es decir, unos 44 km/h, por lo que tiene una velocidad punta bastante estándar.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España