Los radares de cinturón ponen 13.000 multas a pesar de que los asientos no estaban ocupados: lo peor de todo es que 400 pasaron revisión humana

Las cámaras con inteligencia artificial para controlar el móvil y el cinturón en Grecia han demostrado ser mucho menos eficaces de lo esperado por deficiencias en la tecnología.
Sobre plano, los radares que instalan las Jefaturas de Tráfico sirven como medida disuasoria para respetar todas las normas de tráfico. De la misma manera, la inteligencia artificial en estos casos sirve para que todo sea más eficiente y que menos guardias tengan que salir a la calle. Sin embargo, hay veces que no ocurre ni una cosa ni la otra. Este ha sido el caso de Grecia, que puso en marcha un proyecto piloto con IA para que controlase el uso del móvil o cinturón por parte de los conductores. La conclusión es que ha sido una auténtica pérdida de tiempo.
La intención de Grecia con el uso de cámaras con inteligencia artificial pretendía que hubiera menos agentes en las carreteras, un procesamiento más rápido y, por ende, que las multas se emitieran de manera automática. Algo que no ha sido así.
Sin embargo, y a pesar de los prometedores indicios iniciales, el puñado de cámaras con IA instaladas en Atenas resultó ser espectacularmente ineficaz en su única tarea, ya que los operadores humanos solo validaron una mínima parte de lo que el sistema había señalado.
Según los medios de comunicación griegos, las cámaras con inteligencia artificial generaron aproximadamente 13.000 multas en abril y mayo, pero el personal humano solo logró revisar 5.500 de ellas. De las revisadas, solo 400 se consideraron válidas.
Las otras 5.100 fueron desestimadas, repartidas entre 3.800 infracciones por exceso de velocidad y 1.300 relacionadas con el uso del teléfono móvil, el incumplimiento del uso del cinturón de seguridad y otras infracciones similares.
Los dos tipos de multas fueron rechazados por motivos totalmente distintos. Las 3.800 multas por exceso de velocidad se desestimaron automáticamente porque se basaban en cálculos de velocidad media, un método para el que Grecia no cuenta actualmente con un marco legal, por lo que ese lote no representa en absoluto un fallo del software.
La IA multa por cambiar de marcha
Precisamente la tecnología es lo que se le complica a la IA. En concreto, la detección de teléfonos móviles y cinturones de seguridad fueron sus principales dificultades, lo que explica las 1.300 multas por IA rechazadas.
Los agentes de policía observaron que el software confundía habitualmente objetos oscuros con teléfonos móviles y se veía confundido por gestos del conductor que no tenían nada que ver, como dar una calada a un cigarrillo electrónico o simplemente cambiar de marcha.
Las cámaras con IA también tuvieron problemas con la iluminación, ya que malinterpretaron las sombras y la ropa oscura, según informa el periódico local Ta Nea.
En varios casos, las cámaras detectaron pasajeros inexistentes en el asiento delantero por no llevar puesto el cinturón de seguridad, lo que activó avisos automáticos para asientos vacíos.
En otros, se multó a los conductores simplemente porque sus camisetas oscuras se confundían con la correa del cinturón de seguridad, lo que confundía a los sensores visuales de la cámara.
Además, tampoco podemos olvidar que, como buena tecnología, no entiende los contextos. Estas cámaras graban todos los coches que circulan por un carril de emergencia o de autobuses sin saber por qué lo han hecho.
Por ejemplo, un conductor que se aparta para dejar pasar a una ambulancia recibe el mismo trato que uno que incumple la norma, al igual que aquel que cede el paso ante las señales manuales de un agente de tráfico.
A pesar de este caos, el Ministerio de Infraestructuras y Transportes griego ha presentado el programa como un éxito rotundo. Según la emisión oficial del canal de televisión nacional ERT, las autoridades han tramitado y confirmado 2.453 multas digitales entre finales de marzo y finales de mayo.
De ellas, los conductores descontentos presentaron 420 recursos formales, pero el Estado solo aceptó 52, un 12%, en su mayoría por emergencias médicas.
El Gobierno está utilizando esa baja tasa de aceptación para promocionar la fiabilidad del sistema. El problema es que los agentes de policía siguen teniendo que actuar como un filtro secundario, descartando manualmente miles de infracciones fantasma antes de que las multas reales lleguen a los conductores correctos.

Lidia Vega
Redactora
Lidia Vega es Redactora de Autobild. Puedes encontrarla o encerrada escribiendo noticias sobre la actualidad del sector o perdida por el mundo probando coches.


