Ya está funcionando en Europa el radar que con una sola cámara de tráfico ayudado por IA cazó 2.500 infracciones graves en cuatro días

Un país de la Unión Europea pone en marcha una prueba piloto con cámaras de tráfico con inteligencia artificial que multa a miles de conductores y lo peor es que se esperan más sanciones.
Para lo bueno y para lo malo, la inteligencia artificial está cada vez más presente en nuestras vidas. Esto vale también para los asuntos relacionados con el tráfico. Ya vimos que en Barcelona se utiliza la IA para que los conductores no invadan el carril bus. Ahora, hay un país europeo que ha adoptado un método nuevo con cámaras de tráfico ayudadas por IA para cazar infracciones graves.
Se trata de Grecia, uno de los tres pilares sobre los que se construye toda la civilización occidental, junto con Roma y el Cristianismo. Pues ahora, su capital, Atenas, acaba de poner en marcha una prueba piloto en ocho puntos de la ciudad, un nuevo método para detectar comportamientos ilegales de los conductores.
Sólo en cuatro días, el sistema registró casi 2.500 infracciones graves, lo que nos recuerda de forma bastante contundente que muchos conductores no son precisamente muy rigurosos con las normas.
El contraargumento, por supuesto, es que, si se utiliza un sistema demasiado riguroso que señale cada infracción menor, incluso los conductores más escrupulosos con la legalidad empezarán a cometer infracciones. Incluso, los policías.
Cómo funcionan las cámaras de tráfico con IA de Atenas

Más allá del exceso de velocidad y el incumplimiento de las señales de tráfico, las cámaras de tráfico con IA de Atenas están programadas para detectar otras infracciones bastante comunes, como no llevar abrochado el cinturón de seguridad, usar el teléfono mientras se conduce y hacer un uso indebido de los carriles de emergencia.
Cuando se detecta una infracción, la cámara captura un vídeo con marca de tiempo y una imagen fija, ambos encriptados para garantizar la integridad de las pruebas.
Seguidamente, el sistema notifica la sanción al infractor de manera digital, mediante SMS, correo electrónico o a través del portal del gobierno, donde puede pagar la multa directamente. Existe un proceso de apelación, aunque las pruebas en vídeo suelen dejar poco margen para la discusión.
Una cámara, mil infracciones
Según las autoridades griegas, una sola cámara de tráfico con inteligencia artificial situada en la avenida Syngrou, la principal vía que une Atenas con el puerto del Pireo, registró más de 1.000 infracciones en cuatro días. Sólo en ese lugar, se produjeron casi la mitad de todas las infracciones detectadas durante el periodo de prueba.
En otros lugares, las cifras no fueron menos reveladoras. En la concurrida intersección de las avenidas Mesogeion y Halandriou, en Agia Paraskevi, 480 conductores se saltaron un semáforo en rojo.
Otros 285 fueron sorprendidos haciendo lo mismo en el cruce de la avenida Vouliagmenis y la calle Tinou, en Kalithea. En resumen, el problema no es aislado.
En Grecia, quienes no llevan el cinturón de seguridad o utilizan el teléfono móvil al volante se enfrentan a una multa de 350 euros, mientras que el exceso de velocidad puede costar entre 150 y 750 euros, dependiendo del caso.
Con esa escala de sanciones, se estima que una sola cámara de tráfico con IA podría generar hasta 750.000 euros en multas en sólo tres días. Si eso es una señal de disuasión o de disfunción está abierto a interpretación, pero el potencial de ingresos es real. Seguramente, la DGT ya esté tomando nota…
De proyecto piloto a vigilancia en toda la capital
Actualmente, hay ocho cámaras de tráfico con IA activas, todas ellas gestionadas por el Ministerio de Gobernanza Digital. Pero eso está a punto de cambiar.
Ya hay planes en marcha para ampliar la red a 2.000 cámaras fijas en todo el país heleno, junto con 500 unidades móviles que se instalarán en los autobuses públicos y se utilizarán para controlar el uso no autorizado de los carriles exclusivos para autobuses. Esto ya se hace en algunas ciudades españolas.
Las autoridades esperan que la ampliación del sistema reduzca los accidentes de tráfico y las víctimas mortales, alivie la presión sobre los recursos policiales y genere ingresos constantes para los servicios públicos.
Independientemente de si cambia o no el comportamiento de los conductores, el Estado parece dispuesto a apostar por la automatización.
El ministro de Gobernanza Digital, Dimitris Papastergiou, declaró a Kathimerini que la intención del Gobierno no es castigar, sino proteger: “Se trata de una decisión política con un objetivo social claro: reducir los accidentes de tráfico y salvar vidas humanas”.
“No estamos adoptando un enfoque punitivo, queremos que los ciudadanos sepan que las normas se aplican a todo el mundo y se hacen cumplir de forma justa y moderna”. Son palabras que a todos nos suenan bastante.
Hay que subrayar que Grecia no es el único país que recurre a la tecnología para controlar el tráfico. Las cámaras de tráfico apoyadas en inteligencia artificial ya se utilizan en países como el Reino Unido, Alemania, Francia, Australia, India, China, Japón, Oriente Medio y Estados Unidos, además de España.
