Reportaje

Los coches de la Policía de Dubai

Javier Leceta

05/11/2013 - 11:01

Los coches de la Policía de Dubai no son modelos cualquiera. BMW M6 GranCoupé, Lamborghini Aventador, Ferrari FF son solo algunos de los coches patrulla que disfrutan los policías de Dubai. Auténticos deportivos para llevar a cabo misiones inofensivas.

¡Hace unos meses corrió un falso rumor sobre los coches de Policía de Dubai! El coche patrulla Bugatti Veyron, que recorrió los medios de comunicación, nunca existió: fue una broma a base de Photoshop colocada en Internet, y todos cayeron. Aunque el jefe de Policía dubaití decidió reparar el daño al estilo de su país: encargó uno por dos millones de euros; no quería que lo tomaran por un cutre... Así, es como este superdeportivo de 1.001 CV pasó a formar parte de su flota de la patrulla del Downtown. Como si fuera uno de los cuentos de 'Las Mil y una Noches'.

Los coches de la Policía de Dubai

Mientras tanto, los agente se consuelan con, por ejemplo, un Aston Martin One-77, uno de los 77 fabricados; y para que aún sea un poquito más exclusivo, en la variante Q, que es todavía más cara. Coste final: 1,4 millones de euros. Opcionalmente también tienen disponible un Lamborghini Aventador, un Ferrari FF, un Mercedes SLS, un Bentley Continental. Frente a estos, el BMW M5 y el Mustang Shelby son delicadas princesas, porque solo se puede hablar de una buena compra si superan los 500 CV. En cualquier caso, aquí parece que es una suerte que seas detenido.


Multa Policía de Dubai

Y es que los coches de la Policía de Dubai han alimentado la fantasía de muchos periodistas al haber visto a estos bólidos en trepidantes persecuciones; aunque ninguno lo ha podido probar. Realmente, solo hacen lo que pueden realizar aquí con ellos los propietarios normales: aparentar. Representan la obscenidad de la riqueza, con la creencia de que el resto del mundo lo va a admirar. Dubai es como un laboratorio de experimentos para una sociedad de riqueza ilimitada. La revista alemana 'Der Spiegel' opinó en su día que aquí se rueda “el cine porno del capitalismo”.

Nuestro coche de alquiler era menos pornográfico: un simple Kia Sportage de 165 CV. No está nada mal, pero al lado de un Aventador, los caballos coreanos no parecen ser más de 50. Seguir a un superdeportivo tuneado con sirenas azules por entre un tráfico rodado en el que hay un control de velocidad en ¡todos! los kilómetros saca de quicio. Dubai tiene mil radares fijos y otros tantos ambulantes. La fiscalización por parte del Estado es total. Parecía un tipo con manía persecutoria siguiendo a la Policía. 

Anas al Matrooshi es el vicedirector de la sección de la Policía de Tráfico y Rescate en Dubai. Un hombre que se formó en Alemania como piloto de helicópteros y que es el sueño de cualquier periodista. A cada idea que le planteábamos para las fotos, respondía de forma lapidaria: “No problem”. Desde entonces decidimos llamarlo 'Mr. No Problem', y la verdad es que lo conseguía todo. ¿Bloquear la autopista para nosotros? No problem. ¿Conducir el Aston Martin por Souk, una calle estrictamente peatonal? No problem. Me han puesto una multa de aparcamiento. No problem, y la rompía ahí mismo. ¿Una escapada extra a Burj Khalifa, el edificio más alto del mundo (830 metros)? No problem. 

Rascacielos y coches Policía en Dubai

Pero, ¿qué hacen estos coches aquí, y cuál es el objetivo de hacerse con ellos? Con los 1,4 millones de un One-77 pueden adquirirse en España más de 70 coches patrulla Citroën C4 Picasso con equipamiento de lujo. Unos coches patrulla más acordes para el papel a desempeñar que el bajísimo, interminablemente ancho y nervioso Aston Martin One-77.

La idea vino de arriba del todo, o lo que es lo mismo, del jeque Muhammad bin Raschid. A él le apasionan los caballos en cualquiera de sus formas: o como bravo cuadrúpedo, o debajo de un capó. Su garaje es algo así como el Salón del Automóvil de Frankfurt, pero quitando todos los modelos baratos, y sumando una colección de clásicos. Considera que es un plan magistral conceder al Ejecutivo los coches más deseados del mundo, ya que quiere que Dubai aparezca en los titulares como un país avanzado de infinitas oportunidades. Los coches funcionan, por tanto, como reclamo. Los pudimos ver con nuestros propios ojos, no nos dieron ningún problema. Son como los monumentos turísticos de cualquier ciudad... pero rodantes.

Tan pronto como se detuvo el Lamborghini de las luces en el techo, se arremolinó a su alrededor multitud de gente. Se alzaron decenas de cámaras de fotos y smartphones y los niños, las chicas y sus parejas no ocultaban su felicidad. Siempre me he preguntado qué objetivo puede tener retratar un monumento con la familia delante, pero en el caso de estos es inevitable: los coches de la Policía de Dubai atraen a las familias como la luz a las polillas. La Policía permite toda esta exhibición sin cambiar el semblante, y cuando entramos con el Aston Martin en la exclusiva zona peatonal de Souk, se acerca un hombre vestido con una dischdascha (túnica blanca) para agradecer a 'Mr. No Problem' que hubieran adquirido modelos como esos, y que les protegieran, por tanto, con los coches más rápidos del mundo. 

Espectación Policía Dubai

Al Matrooshi: “Nuestra política es ser amigos de la gente. No tienen que tenernos miedo, tampoco tienen por qué. Siempre somos amigables, y ayudamos a la gente allí donde podemos”. La verdad es que la relación de la población con la Policía, desde fuera, se ve relajada. El índice de criminalidad es bajo, sobre todo si se piensa que aquí conviven 200 nacionalidades distintas y la riqueza de esta ciudad de dos millones de habitantes atrae con frecuencia grupos con malas intenciones. Claro que está sometida a una vigilancia extremadamente estricta. Pudimos ver las plantas subterráneas de la central de la Policía, y aquello era como una escena de una película de James Bond. En gigantescas pantallas puede verse toda la ciudad en tiempo real y en tres dimensiones, y con pulsar un botón se puede bloquear todo un barrio, por medio de semáforos rojos y coches patrulla. Por eso en Dubai no hay trepidantes persecuciones policiales, ya que todo se controla desde la distancia.

En el futuro llegarán más supercoches, hasta que prácticamente tengan una familia completa: Audi R8 V10 (dos unidades), Bugatti Veyron, Toyota LFA, Chevrolet Corvette, Mclaren MP-4... Todos los fabricantes los venden con condiciones ventajosas, por la tradición árabe del regateo y, también, por la abultada cuenta corriente del Emirato. “El precio no es tan importante; de hecho, nosotros hacemos publicidad para estas firmas de coches”, señala Al Matrooshi impertérrito. Por eso aún no tienen un Porsche, aunque uno de los gerifaltes use un Cayman para su día a día. 

Los Ferrari, Lambo y Aston patrullan mientras tanto por rutas planificadas por la ciudad, se detienen una media hora en alguna parte, se dejan fotografiar, se ganan la amistad de la gente. La mayoría de las veces se dejan ver donde hay más turismo, Burj al Arab, Burj Khalifa, Dubai Mall, The Palm (un grupo de islas artificial), en Creek (por la parte antigua). Cuatro horas al día, en fin de semana (viernes y sábado) hasta seis, cada vez unos 80 kilómetros. Este es el trabajo de estos pobres caballos de carreras.

Camellos y Shelby Mustang en Dubai

Con todo, los agentes y las (atractivas) agentes intentan hacer su trabajo de la mejor manera posible y con una sonrisa, lo cual no es complicado, si consiste en llevar estas monturas. Y yo tengo que reconocer que, con los 40 grados que hay afuera, también me siento afortunado dentro de mi Kia Sorento con aire acondicionado. Aunque solo tenga ‘50’ CV...

Texto: Stefan Voswinkel.

Fotos: Markus Heimbach.

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Javier Leceta

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