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Reportaje

F1

Imola, donde Ayrton Senna se hizo eterno

Memorial Senna en Imola

Hace 26 años Ayrton Senna perdió la vida tras sufrir un accidente en el Autódromo Enzo e Dino Ferrari de Imola (Italia). Recorremos su trayectoria, viajamos hasta Imola y hablamos con su sobrino, Bruno Senna, que comparte con nosotros los recuerdos junto a su tío.

El día 1 de mayo nunca ha vuelto a ser el mismo para la Fórmula 1 desde 1994. Cada año, en esta fecha, se recuerda a Ayrton Senna, el considerado como uno de los mejores pilotos de la historia del campeonato. Aquel fin de semana fue el más trágico de la F1 reciente: además de Senna también perdió la vida el austriaco Roland Ratzenberger y sucedieron otros accidentes calofriantes, aunque no tuvieron las mismas consecuencias que las de Senna y Ratzenberger. Han pasado 26 años de unos días que dejaron huella en la F1 y, a pesar del paso del tiempo, el Circuito de Imola sigue siendo lugar de peregrinaje para los seguidores del brasileño. Allí fue donde Senna se convirtió en leyenda.

VIDEO: McLaren Senna, el coche creado en honor a Ayrton Senna

¿Fue Ayrton Senna el mejor piloto de la historia? El eterno debate. Por mucho que nos empeñemos en averiguarlo, como máximo podríamos elaborar una lista de los diez o doce mejores pilotos de la historia, pero averiguar quién fue el mejor puede ser tarea imposible si tenemos en cuenta diferentes normativas técnicas, diferentes monoplazas, épocas, seguridad... El primer nombre que viene a la cabeza es el del argentino Juan Manuel Fangio, ganador de cinco títulos mundiales con cuatro fabricantes diferentes, en una F1 primitiva carente de seguridad en los lejanos años 50. ¿Y dónde dejamos al tricampeón Jackie Stewart? ¿a un Jim Clark que podría haber logrado más de los dos títulos que ganó de no ser por el accidente que le arrebató la vida? ¿el talento puro de Gilles Villeneuve?  ¿Alain Prost? ¿Michael Schumacher? ¿Niki Lauda? Incluso Fernando Alonso y Lewis Hamilton debería estar en una lista imaginaria de los mejores de la historia sobre la que no vamos a abundar ahora.

Senna y Fangio
Senna junto a su gran ídolo, Juan Manuel Fangio

Sobre lo que no existe discusión es sobre que Senna era un piloto especial y que para valorarlo hay que ir más allá de su palmarésl. Fue uno de los grandes talentos del motorsport, que supo defenderse en la politizada Fórmula 1 de los 80 y 90. Era inteligente, se rodeaba de buenos asesores, y se movió siempre con el único objetivo de ganar. Según su familia, ser siempre el mejor era una auténtica obsesión. Inició su trayectoria en la F1 - tras ganar la Fórmula Ford y la F3 Británica -  en un modesto equipo Toleman, con el que sorprendió bajo la lluvia en Mónaco, donde casi gana la carrera. Dio el salto a Lotus, donde inició una estrecha relación con Honda, clave para posteriormente avanzar hacia McLaren, y de alguna forma también para que se marchase en 1994 a Williams. Y es que cuando Honda dejó la F1 a finales de 1992, McLaren perdió todo su potencial y, por ende, Senna la posibilidad de ser campeón frente a los todopoderosos Williams con suspensión activa. 

En su Brasil natal Senna era todo un ídolo, y no solo por sus éxitos deportivos, los cuales fueron logrados antes por Nelson Piquet, campeón mundial en 1981, 1983 y 1987. Su carisma, las continuas muestras de cariño a su país ante los medios y sus obras de caridad marcaron la diferencia. Senna se convirtió en un héroe nacional en un país que acababa de salir de una dictadura y a día de hoy sigue siendo un deportista muy presente en la vida de los brasileños.

Senna y Piquet en el GP de USA de 1987
Senna y Piquet en el GP de USA de 1987

Imola, el fin de semana que cambió la Fórmula 1

El Gran Premio de San Marino de Fórmula 1 fue la cuarta cita de la temporada 1994.  Senna, que había fichado por Williams, el equipo campeón en 1992 y 1993, llegaba sin un solo punto en la clasificación. El Williams FW16, diseñado por Adrian Newey, debía ser el coche a batir, después de que sus predecesores FW14 y FW15, hubiesen logrado los títulos con Nigel Mansell y Alain Prost al volante los dos años anteriores. Sin embargo, de cara a 1994 habían sido prohibidas las ayudas electrónicas a la conducción, tales como la suspensión activa, y eso trastocó los planes de la escudería, que no acertó con su concepto mecánico ni aerodinámico. Senna no se encontró cómodo en ningún momento con el coche. Abandonó en el Gran Premio de Brasil, que abría la temporada, y posteriormente en el Gran Premio del Pacífico. Su compañero, Damon Hill, había logrado ser segundo en Interlagos.

En Imola Senna debía enderezar el campeonato. En una entrevista dijo que para él era allí donde comenzaba la temporada. El joven Michael Schumacher, al volante de un Benetton B194 que Ayrton – y muchos otros – consideraban ilegal por tener – supuestamente – control de tracción, había ganado las dos carreras en las que Senna tenía un cero. La situación no podía ser más desoladora para el piloto carioca. Y las cosas fueron a peor.

Los accidentes de Barrichello y Ratzenberger

Accidente de Rubens Barrichello en Imola 1994
Rubens Barrichello salió ileso de este fuerte accidente el 29 de abril de 1994 en Imola

El viernes 29 de abril, a sus 21 años y en su segundo año en la Fórmula 1, el piloto de Jordan Rubens Barrichello sufrió un fortísimo accidente en la Variante Bassa de Imola a 225 km/h, tras volar por encima de un piano. A pesar de la violencia del accidente, Barrichello salvó la vida, no sufrió lesiones más allá de algunos cortes y una fractura en la nariz y hasta pudo competir la siguiente semana en el GP de Mónaco. Un milagro si ves las imágenes.

El sábado, el austriaco Roland Ratzenberger, piloto de 34 años del equipo Simtek, sufrió otro fuerte accidente en la rápida curva Villeneuve, a más de 300 km/h. Ratzenberger, que llevaba el alerón dañado tras una salida de pista anterior, perdió el control de su coche y se fue recto contra el muro. El piloto de Salzburgo fue atendido en el acto, pero los sanitarios no pudieron hacer nada por salvar su vida.

Roland Ratzenberger
Roland Ratzenberger

Senna, que había ejercido durante años como líder de los pilotos, especialmente en materia de seguridad, fue rápidamente al lugar del accidente, motivo que le llegaría a costar una amonestación. Muy afectado tras lo sucedido, incluso se llegó a decir que no quería participar en aquella carrera. A pesar de todo logró la pole position para el GP de San Marino y se retiró a descansar al Hotel Castello, en la cercana localidad de Castel San Pietro Terme, donde pasó su última noche en la Suite 200. Poco antes se había encontrado con el médico oficial de la F1, Sid Watkins, quien le dijo la recordada frase: “No corras mañana. Déjalo. Has ganado tres mundiales y eres el mejor piloto del mundo. Vayámonos a pescar”.

Ayrton Senna y Sid Watkins
Ayrton Senna y Sid Watkins

El fin de semana de Imola fue también muy complicado para Senna en lo personal. Según se ha descrito en libros como “Los misterios de Ayrton Senna” o “La última noche de Ayrton Senna”, escritos por dos periodistas de renombre como el recordado Carlos Castellá y el italiano Giorgio Terruzzi respectivamente, el brasileño atravesaba una tensa situación con su familia. Senna tenía entonces una relación con la modelo Adriane Galisteu, que se había quedado esperándole en su casa en Portugal, y que no terminaba de ser aceptada por su familia, pues consideraban que Galisteu – 13 años más joven que Ayrton y de raíces modestas – quería aprovecharse de la fama del piloto y/o separarles de él. 

Terruzzi, en su libro, incluso comenta que el hermano de Ayrton, Alessandro, le llevó aquel fin de semana una cinta en la que había grabado una comprometida llamada telefónica de Adriane con su exnovio mientras estaba en el apartamento de Senna en Sao Paulo.

El accidente de Ayrton Senna

Ayrton conocía a la perfección Imola. Había corrido allí en diez ocasiones y ganado en 1988, 1989 y 1991, y también era conocedor de la peligrosidad de la pista, especialmente de la rápida curva Tamburello. En ella los monoplazas alcanzaban velocidades superiores a los 300 km/h (en el pasado, pues tras el accidente de Senna fue modificada) y se produjeron fuertes accidentes como el de Nelson Piquet en 1987 o el de Gerhard Berger en 1989. En este último, el coche llegó a incendiarse: la rápida asistencia de los voluntarios del circuito, en menos de 20 segundos, fue crucial para evacuar a Berger sano y salvo. La cercanía del muro (que no se podía alejar por el paso del río Santerno), la escapatoria de asfalto y la alta velocidad en ese punto hacían de Tamburello un lugar extremadamente arriesgado.

Ayrton Senna y Michael Schumacher
Ayrton Senna y Michael Schumacher antes del GP de San Marino de 1994

A las 14:00h de la tarde se apagó el semáforo del Gran Premio de San Marino y comenzó la carrera. Ayrton salía desde el primer puesto, seguido de Michael Schumacher, quien se quedó a tres décimas del brasileño en la clasificación. Nada más darse la salida, el finlandés JJ Lehto, quinto, caló su Benetton. Pedro Lamy, que salía desde el fondo de la parrilla, impactó con fuerza contra la parte trasera de su monoplaza, provocando un fuerte accidente. Los pilotos no sufrieron consecuencias, pero sí el público, ya que varios espectadores fueron heridos por los trozos de los monoplazas que salieron despedidos.

El accidente provocó la salida del recién introducido coche de seguridad, cuya presencia se había discutido en varias ocasiones, ya que su baja velocidad – en comparación con los F1 - sobre la pista en momentos de neutralización hacía que las temperaturas de los neumáticos de los coches cayeran.

GP Imola 1994 safety car

El safety car se retiró en la vuelta número cinco del Gran Premio. Solo dos más tarde, Senna perdió el control de su Williams FW16 a una velocidad de 307 km/h y se fue recto contra el muro, contra el que impactó a 216 km/h. Eran las 14:17h de la tarde. Vuelta 7 del Gran Premio de San Marino de Fórmula 1. La carrera quedó suspendida temporalmente con bandera roja. Schumacher era el nuevo líder. Las asistencias corrían a socorrer al piloto accidentado, encabezadas por Sid Watkins, el buen amigo de Senna. Los daños eran demasiado graves. Terribles. El tricampeón tuvo que ser trasladado al Hospital Maggiore de Bolonia en helicóptero. 

Si bien no se conocen las causas de la salida de pista de Senna, sí que se sabe que nada más golpear contra el muro de Tamburello el brazo derecho de la suspensión delantera, convertido en una afilada lanza, se había disparado hacia su cara, justo debajo de la visera. Pocos minutos más tarde de las seis de la tarde, la doctora Maria Teresa Fiandri compareció ante los medios para informar de que “el electroencefalograma de Ayrton Senna no muestra actividad. Continuamos con el tratamiento de ventilación pulmonar. Se encuentra en estado de muerte celebrar. Mantenemos el tratamiento porque la ley italiana así lo exige”. Una hora más tarde reapareció: “A las 18:40h, Ayrton Senna no presentaba actividad cardiaca. Ha fallecido”.

Ayrton Senna en el GP San Marino 1994
Ayrton Senna antes de tomar la salida en el GP de San Marino de 1994

La mejora de la seguridad en la Fórmula 1

Entre tanto, la carrera de Fórmula 1 de Imola se disputó. “Show must go on”, que dirían algunos. Schumacher ganó, cruzando la línea de meta dos horas antes de conocerse el fatal desenlace. “No puedo sentirme satisfecho, no puedo estar feliz”, dijo quien a la postre ganaría aquel campeonato, con solo un punto de ventaja sobre Damon Hill, compañero de Senna, con un Williams que fue notablemente mejorado durante la temporada.

Senna fue despedido en Brasil en un multitudinario funeral de estado, cuyas imágenes siguen poniendo los vellos de punta a cualquiera 26 años después. Su familia mantiene vivo su legado a través de la Fundación Ayrton Senna, creada por Ayrton y puesta en marcha tras su muerte para “construir un Brasil mejor”. A través de la misma ayuda a niños en situación de pobreza y a la mejora de la calidad de la educación en Brasil. La marca Senna sigue generando beneficios económicos, con unos ingresos de más de 250 millones de dólares en concepto de merchandising.

La seguridad de la Fórmula 1 sufrió una profunda revisión después del Gran Premio de Imola. Se formó una comisión liderada por Sid Watkins, que modificó todo en lo que se refiere a protección al piloto en el habitáculo de los monoplazas, barreras de protección, curvas… El Circuito de Imola fue modificado tras la muerte de Senna y Ratzenberger y del accidente de Barrichello. 

De hecho, ni Tamburello ni la Variante Bassa ni tampoco la Curva Gilles Villeneuve existen en la forma que existieron en aquel entonces. La trágica Tamburello cuenta ahora con una chicane que reduce la velocidad de los pilotos. 

Tamburello

Imola: Donde Senna se convirtió en leyenda

El Circuito de Imola, cuyo nombre oficial es Autódromo Enzo e Dino Ferrari, en honor a Enzo Ferrari y a su hijo Dino, se encuentra situado a las afueras de la ciudad de Imola, junto al Río Santerno, dentro de la región de Emilia Romagna y 30 kilómetros al sur de Bolonia. 

La construcción del circuito, impulsada por la Ente Sport e Turismo Imolenese, y bendecida por Ferrari, que lo veía una buena para probar sus coches, comenzó en los años 50. Las primeras carreras fueron de motos – uno de los impulsores del circuito fue el piloto de motos Checco Costa -, pero posteriormente llegarían los campeonatos nacionales de cuatro ruedas, la Fórmula 2 el Gran Premio Dino Ferrari de 1979 no puntuable para la F1 – que ganó Niki Lauda -, el único GP de Italia que no se ha disputado en Monza (1980) y el Gran Premio de San Marino, desde 1981 hasta 2006.

GP Dino 1979 Imola
GP Dino 1979 Imola. No fue puntuable para la F1 y ganó Niki Lauda.

Pase lo que pase en Imola, nunca nada hará que este trazado deje de estar asociado con uno de los fines de semana más trágicos de la historia del campeonato. El propio trazado, a pesar de no acoger la F1 desde hace más de una década, se ha convertido en lugar de peregrinaje para seguidores de la categoría reina, pues allí fue donde Ayrton Senna fue piloto por última vez. Donde se convirtió en leyenda.

Museo Checco Costa en el CIrcuito de Imola con exposición Ayrton Mágico
Exposición AYrton Magico en el Museo Checco Costa de Imola

Muy cerca del lugar donde Senna perdió la vida, en los exteriores de Tamburello, accesible desde el parque Acque Minerali, que se encuentra junto al circuito, se levantó a finales de 1997 un monumento en honor a Ayrton, una preciosa estatua creada por el artista Stefano Pierotti. Ésta se encuentra siempre acompañado de flores, banderas brasileñas y de todo el mundo, emocionantes dedicatorias de aficionados de todo el mundo, fotos, recuerdos… Un bonito lugar en silencio, en medio de la naturaleza. 

Al otro lado del parque, en el punto exacto donde Senna sufrió el accidente, hay una placa en su recuerdo y cerca de allí, en la curva Villeneuve, también hay una placa dedicada al canadiense que tantas alegrías dio (y pudo dar) a Ferrari. Villeneuve participó en su última carrera en Imola, antes de llegar a Zolder (Bélgica), donde perdió la vida. En este punto del circuito de Imola es también donde falleció Roland Ratzenberger: a él también se le dedican flores, fotografías e imágenes… aunque sin duda es el gran olvidado, también por el circuito.

El recuerdo de Bruno Senna, sobrino de Ayrton Senna

Bruno Senna en el GP de Brasil de 2011
Bruno Senna en el GP de Brasil de 2011

Ayrton Senna inspiró – y sigue inspirando – a que multitud de pilotos brasileños se interesaran por el automovilismo y siguieran su sueño. El motorsport ya era popular en Brasil, que había visto coronarse a campeones como Emerson Fittipaldi o Nelson Piquet, pero Senna llegó en un momento diferente, de crecimiento para el país y aportó una más que necesaria ilusión. Tras él llegaron Roberto Moreno, Enrique Bernoldi, Felipe Massa, Pedro Diniz, Christiano Da Matta, Tarso Marques, Felipe Nasr… No todos tuvieron el mismo éxito y ninguno de ellos fue campeón del mundo.

Uno de los pilotos a los que inspiró Ayrton fue a su sobrino, Bruno. Cuando el tricampeón murió, Bruno tenía solo diez años. Desde muy pequeño quiso emular a su tío siendo piloto, y empezo a correr en karting, pero su familia se lo impidió. Además de la dolorosa pérdida de Ayrton, su padre, Flavio Lalli, murió en un accidente de tráfico en 1996. En una ocasión, en 1993, Senna llegó a decir: “Si crees que soy bueno, espera a ver a mi sobrino”. 

 

No fue hasta 2004, a la edad de 21 años, cuando Bruno pasó a competir en monoplazas en la Fórmula BMW y Fórmula Renault Asian Challenge. Para poner en relevancia este hecho, tengamos en cuenta que Sebastian Vettel debutó en la Fórmula BMW alemana con 16 años. La tardía llegada de Bruno a los monoplazas lastró su carrera, aunque conseguiría ser competitivo en la GP2 – subcampeón en 2008 – y a correr en F1, pero sin demasiado éxito: Participó un total de 46 Grandes Premios con HRT F1, Lotus Renault y Williams F1 entre 2010 y 2012. Luego se marchó al Mundial de Resistencia (donde resultó campeón de la categoría LMP2 en 2017) y a la Fórmula E.

Con él pudimos conversar el año pasado durante una cita del Mundial de Resistencia en Spa-Francorchamps y así recordó a su tío: “Me acuerdo mucho de él. Nos divertíamos mucho cuando regresaba a Brasil para relajarse con la familia. Era una buena persona con la que estar. Disfrutaba mucho con la familia”.

“Solía ver todas sus carreras en televisión, con mis padres o mis abuelos. Él era una parte importante de nuestras vidas. Tardé un tiempo en darme cuenta de lo importante que era para Brasil. Para mí volver a competir fue muy difícil. Mis abuelos no estaban nada contentos con que lo hiciera y mi madre fue muy cauta, porque le preocupaba la seguridad. Con el paso del tiempo las cosas mejoraron y mi familia me apoyó”.

Bruno Senna en la Fórmula E
Bruno Senna también fue piloto de Fórmula E

“(En la F1) siempre me compararon con Ayrton, pero eso era algo imposible: ni siquiera me comparaban contra los pilotos que competía. Siempre se esperó que fuese mejor que Ayrton, por lo que no era una situación sencilla. Pero tuve la suerte de competir y correr gracias al apoyo de mis padres y a los patrocinadores con los que conté”.

26 años después, Ayrton Senna sigue muy presente en la Fórmula 1. Su trayectoria sirvió de inspiración para muchos pilotos actuales, que soñaron con parecerse a él algún día. Su pérdida fue irreparable, pero mostró que la seguridad en los coches y los circuitos debía ser mejorada profundamente. Su accidente, aunque suene contradictorio, salvó muchas vidas. Desgraciadamente, el mundo del motor siempre seguirá siendo peligroso y la seguridad nunca estará garantizada… como nos ha enseñado el paso del tiempo.

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Imágenes: Motorsport Images/Adrián Mancebo

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