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Reportaje

Tecnología

Así se hace un crash test de sillitas infantiles

Así hace cybex los crash test de sillita infantil

Los crash test de sillitas infantiles que hace Cybex en sus nuevas instalaciones no son espectaculares, pero esa es la mejor noticia sobre un producto así.

En las nuevas instalaciones de Cybex en Alemania, AUTOBILD.ES asiste en primicia a un crash test de sillitas infantiles que, te lo adelanto, no arroja unas imágenes tan espectaculares como la de los test de Euro NCAP. Y es que en materia de seguridad infantil, la mejor noticia es que no haya ninguna sorpresa. En el vídeo de abajo, el sistema de retención se mueve lo menos posible y, en todo caso, cuando lo hace es acompañando al cuerpo del pequeño para que el resultado sea óptimo.

Cybex es un fabricante de carritos y sistemas de retención infantil de gama alta, cuyos productos mezclan a partes iguales diseño, seguridad y funcionalidad -las iniciales de estas palabras, DSF, son de hecho su lema-. Sin embargo, cuando vas a cobrar a alguien un extra por un producto, es una gran idea que este aporte características únicas. Según los test de AUTOBILD.DE, las sillitas de esta marca se sitúan entre las mas seguras año tras año.

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Y sí, además sus sillitas son cómodas de usar y muy chic. Pero no he venido a la Alemania profunda a admirar el cuqui show room de esta empresa que hace algo más de 4 años fue adquirida por la china Goodbaby, el mayor fabricante mundial de sillas y sillitas infantiles, sino a ver cómo evolucionan sus productos para conseguir que los niños de todas las edades, desde 0 hasta los 12 años, viajen más seguros. Para ello, en este sitio acaba de terminar de construirse un centro de crash test de sillitas puntero que, de hecho, se inaugurará oficialmente dentro de mes y medio. 

La I+D que hay detrás de una sillita

Aunque la S de seguridad vaya detrás de la D de diseño en el lema de esta empresa, tras charlar con Raoul Bader, director de tecnología de Cybex/Goodbaby, queda claro que, en realidad, el proceso a seguir para crear una sillita infantil en la que un niño viaje con garantías empieza y termina por la S. El concepto inicial lo crea el departamento de I+D con los últimos avances en materia de protección infantil sobre los que establecen unos parámetros mínimos basados en simulaciones por ordenador. 

Después, el prototipo virtual pasa al estudio de diseño y luego regresa aquí, donde se analiza si se han excedido en algo o no se han respetado esas pautas. La lucha entre un equipo de diseñadores de moda que tienen el objetivo de construir un objeto tan fashion como un bolso de Louis Vuitton y los  industriales, que quieren que se parezca más a una maleta de Samsonite debe ser curiosa. Por suerte, también cuentan con colegas venidos de la industria del automóvil.

Tras la fabricación de algunos modelos en arcilla, cuando se aprueba ese concepto, se envía a otro centro de I+D situado en Sanghai, donde la sillita es prototipada en apenas 24 H junto al equipo de producción y, si recibe un nuevo visto bueno y tras algunos pasos más, al cabo de una semana llega a Bayeruth el proyecto final. Aunque en el caso de que se trate de un sistema de retención infantil, una cantidad de prototipos 100% fieles al que debería ser el producto final habrán de pasar por un programa de crash test antes de que nadie llegue a conocerlos. 


El crash test de SRI

Es aquí donde se realizan los crash test de sillitas que la marca considere pertinentes, pero que en todo caso exceden los protocolos de los procesos de prueba más exigentes, como los de ADAC. Si el club de automovilistas alemanes, por ejemplo, somete los sistemas de retención a pruebas de impacto de hasta 50 km/h, aquí Cybex puede reproducir choques frontales de hasta 80 km/h. 

Este incremento de velocidad multiplica por dos las fuerzas del impacto, que deben mitigarse en los apenas 200 milisegundos -la quinta parte de un segundo-, en la que el SRI debe absorber la energía cinética para evitar lesiones en el pequeño. En el caso de los vehículos, esto corre a cargo de la deformación programada de las estructura hecha con aceros de diferentes resistencias -y en última instancia los sistemas de retención como cinturones y airbag-.

En el centro de crash test de Cybex, de unos 30 metros de longitud, un gigantesco dispositivo hidráulico acumula energía. Con un émbolo, esta fuerza será enviada a un carrito que reproduce la estructura y los asientos traseros de un VW Golf de sexta generación. Gracias a esta solución, aquí pueden reproducir choques frontales hasta 80 km/h, impactos laterales entre 25 y 50 km/h y accidentes por alcance posterior hasta a 75 km/h. 

 energía que proviene del impacto frontal en un crash test de sillitas
La energía que proviene del impacto frontal debe ser mitigada en menos de 200 milisegundos.

Si sufres un accidente, tira tu sillita y compra una nueva

En todos esos casos, en las sillitas infantiles, los que se encargan de mitigar las energías que se trasmiten finalmente al cuerpo del ocupante son la mezcla de materiales que se encuentran en el su interior, que se rompen o deforman. Los cojines y la estructura rígida del exterior, por su parte, se encargan de que la cabeza y cuerpo del niño no impacte contra la del vehículo y que el cuerpo se recoja lo más suave posible sin que sufra desplazamientos bruscos. 

Por este motivo "tras un impacto, cualquier pequeño cambio en la estructura interna de la sillita puede modificar drásticamente su comportamiento en un próximo choque. Es imposible saber sin un análisis que elementos de absorción pueden estar dañados, así que hay que cambiar la sillita. Hemos hecho segundas pruebas de choque a algún modelo y los resultados son siempre catastróficos", afirma Raoul Bader. 

En el crash test del sistema de retención que presencio a continuación -el mismo que puede verse el vídeo de arriba- se reproduce un impacto contra un camión a 75 km/h. Todo pasa demasiado de prisa como para apreciar grandes cosas, pero las cámaras capaces de captar 1000 imágenes por segundo muestran como el dummy infantil Q0 -el más avanzado, con sensores en cabeza, cuello, tórax y estómago- sacude sus piernas hasta que estas quedan por detrás del torso. 

Sin embargo, en el resto del cuerpo sintético no se aprecian grandes sacudidas, a pesar de que las pantallas del laboratorio muestran que la desaceleración experimentada por el niño que hubiera podido ir sentado ahí habrían sido de 56 G, casi todas, en una pequeña franja de esos 200 milisegundos. Por suerte, un un accidente como este, con este sistema de retención bien utilizado, el niño no habría sufrido daños de gravedad. 

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