Reportaje

Conducir embarazada: tres mentiras y dos verdades que seguro te van a contar

Conducir embarazada
Noelia López

Al primero que te diga que no te pongas el cinturón porque te puede hacer daño, le mandas leer esto, por favor

Te acabas de quedar embarazada y tu suegra te lanza una alerta: "pues ya te puedes olvidar del conducir". ¿Y eso por qué? ¿De verdad te crees esa rancia historia? 

No te dejes engañar. Si todo va bien, estando embarazada podrás hacer vida normal y eso implica continuar al volante de tu coche. Aquí van tres mentiras y dos verdades sobre embarazo y conducción para que sepas lo que realmente puedes y no puedes hacer.

Si estás embarazada no puedes conducir. MENTIRA

Estás embarazada, no estás enferma, luego puedes conducir; lo que sí debes haces es tomar una serie de precauciones para garantizar tu seguridad y la de tu bebé.

Ocho consejos que no debes olvidar si conduces y estás embarazada

Lo primero que debes hacer es colocar correctamente el asiento (lo tendrás que repetir varias veces en los próximos meses, a medida que tu figura vaya cambiando). Pon el respaldo lo más recto posible y el reposacabezas de tal manera que su parte superior quede a la misma altura que la parte más alta de tu cabeza. 

Procura que entre el volante y tu cuerpo queden al menos 25 cms de distancia.

Conducir embarazada

Es mejor que no utilices el cinturón de seguridad. MENTIRA

Mentira, mentira y requetementira. El cinturón de seguridad siempre es la mejor garantía en caso de accidente, tanto si estás embarazada como si no. 

Todos los estudios demuestran que el cinturón de seguridad protege a la madre y al bebé en caso de impacto, pues sin él podrías chocar contra el volante y esto podría provocar un desprendimiento de placenta, que puede dar lugar a contracciones anticipadas e, incluso, derivar en un aborto.  

Lo que sí es cierto es que debes tomar una serie de precauciones y asegurarte de que te lo colocas de forma correcta. Entonces, ¿cómo deben ponerse el cinturón de seguridad las embarazadas?

  • La parte superior del cinturón debe ir lateralmente por el abdomen, entre los senos y apoyándose en la clavícula.
  • La parte inferior del cinturón tiene que quedar lo más baja posible, entre la tripa y los muslos, con el fin de retener a la madre por la pelvis y así evitar ejercer fuerza sobre el feto.  Así, en caso de accidente, la presión se repartirá de forma homogénea en el útero y la tripa estará segura.
  • También es importante que la ropa vaya siempre por debajo del cinturón, a fin de evitar presiones incómodas.

Para garantizar que colocas el cinturón de forma correcta hay sistemas de ayuda. Se conocen como cinturones de seguridad para embarazadas; el BeSafe o el Emobokids son dos ejemplos:

 

El médico te puede prohibir conducir si estás embarazada. MENTIRA

Como no hay ley escrita que prohíba conducir a las mujeres gestantes, el médico no podrá impedir que te pongas al volante.

Ahora bien, si sufres patologías asociadas al embarazado (lumbalgia, diabetes gestacional...) que limiten tus movimientos, dificulten tu visión o te obliguen a tomar medicamentos que puedan afectar a tus reflejos sí te aconsejará que no conduzcas. Debes hacerle caso.

El airbag no representa un peligro. VERDAD

Con el airbag sucede lo mismo que con el cinturón de seguridad: se ha extendido el bulo de que si estás embarazada y viajas en coche debes desconectarlo pero esto es un grave error.

Para cuando nazca tu bebé, te explicamos por qué debes llevarlo a contramarcha el mayor tiempo posible

El airbag no constituye ningún peligro para el bebé. En caso de choque, se hincha solo en el entorno de la cabeza y el pecho. Da lo mismo que conduzcas tú o vayas en el asiento del copiloto: el airbag reacciona a la colisión antes que el cinturón de seguridad, impidiendo que éste presione tu tripa demasiado.

Conducir embarazada

Para mayor seguridad, si conduces, recuerda la regla de los 25 centímetros.

El primer y el tercer trimestre son los más 'complicados' al volante. VERDAD

Me explico. No hay una ley escrita que prohiba conducir durante los tres primeros o los tres últimos meses del embarazo, pero toda mujer que ha vivido la experiencia sabe que su cuerpo experimenta una serie de cambios que no siempre son compatibles con la conducción.

En el primer trimestre del embarazo es habitual sufrir malestar, náuseas y mareos que pueden suponer un peligro para la futura mamá que conduce. También son muchas las mujeres que notan somnolencia (por las alteraciones hormonales, los cambios de los niveles de azúcar en sangre...).

En el último tramo del embarazo, el peso que lleva en su vientre empieza a pasar factura, se siente más cansada y hacer ciertos movimientos no es tan fácil como antes.

Tripa de una embarazada

Salvo que tu médico te diga lo contrario podrás seguir conduciendo, pero a partir del sexto mes no es recomendable que hagas viajes largos tú sola (ojo, igual que no te dejarán montar en avión... por si acaso). 

Si afrontas un viaje largo en carretera tómatelo con calma. Bebe mucho líquido, para cada dos horas (quizá tu vejiga no aguante tanto...) para ir al baño y aprovecha para caminar unos minutos. También es importante que ventiles bien el habitáculo pues la revolución hormonal que vive tu cuerpo te hace más propensa al mareo (aquí te dejo un truco infalible y rico para el mareo en el coche).

 

Imagen de perfil de Noelia López

Redactora de AutoBild.es

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