Reportaje

¿Cómo funciona?

Top Secret: Así camuflan las marcas sus prototipos

Vicente Cano

30/10/2015 - 09:13

Las imágenes de los prototipos camuflados se han hecho un fenómeno familiar, a pesar de que el objetivo inicial de esta técnica era ocultar sus detalles de los curiosos. Así se camuflan los prototipos para ocultar, a simple vista, detalles tan importantes como las formas onduladas de la carrocería, los espejos retrovisores o tan solo una nuevas ópticas, todo para proteger inversiones de cientos de millones de euros sobre todo de los rivales, pero también de los ojos de los aficionados de la marca.

Los fabricantes de coches utilizan cualquier método o técnica existente para lograr que sus nuevas creaciones permanezcan más o menos ocultas hasta que llega el momento de presentárselas al público. Así, se camuflan los prototipos a veces incluso para que puedan verse por multitud de gente sin que se pueda distinguir de qué modelo se trata en las últimas etapas de desarrollo. Sin embargo para empezar a trabajar, todos los fabricantes disponen de circuitos de pruebas propios convenientemente cerrados y vallados para evitar la mirada de los curiosos fotógrafos espía.

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En todo caso, siempre llega un momento en el desarrollo de un vehículo en el que los prototipos camuflados tienen que circular por carreteras abiertas al público y es ahí donde entran en juego las técnicas de camuflaje para coches que se han desarrollado en los últimos 100 años importadas casi siempre del mundo militar, ya que han sido desarrolladas principalmente durante las dos contiendas mundiales del siglo XX, como este tanque disfrazado de camión en África a comienzo de la década de 1940. La naturaleza ha tenido millones de años para crear animales maestros del camuflaje. Así, hay algunos reptiles capaces de cambiar el color de su piel para no ser vistos o pájaros e insectos que se confunden con su entorno.

Esta es la técnica principal a la hora de ocultar un prototipo con camuflaje. Sin embargo, los camuflajes más refinados se pueden ver en el mar, donde hay cefalópodos que no solo cambian de color para esconderse, también para comunicarse entre sí. En las aguas profundas, donde no llega la luz y algunos seres vivos emiten la suya propia, el mejor camuflaje es la transparencia total. Por ahora, el camuflaje de los coches de prueba no ha llegado a tal refinamiento, aunque las marcas hace mucho que son capaces de poner en la carretera coches que absolutamente nadie puede reconocer como en este Mercedes W124 camuflado como un Audi en los 80.

Aquí puedes encontrar ejemplos de camuflajes de coches basados en la crypsis (ocultar) o en la mímesis (hacer parecer otra cosa), aunque el método más usado y conocido es el dazzle –deslumbrar, en inglés- y basado en un patrón disruptivo que, si bien hace el objeto más llamativo en estático, una vez está en movimiento evita que puedan adivinarse los contornos y las formas de la carrocería. Esto también ha convertido las fotos espía de nuevos vehículos en una suerte de arte para los creadores que luego se encargan de quitar la envoltura cebreada a base de echarle horas al Photoshop.

En toda marca de coches hay un equipo o una división entera de técnicos ocupados en ocultar prototipos, cosa que, por cierto, no se hace con vinilo, sino con adhesivos de un material llamado Polystrong, que resulta mucho más resistente a las fuertes diferencias de temperatura que estos vehículos de desarrollo camuflados a veces tienen que soportar. Es más, es imprescindible que este envoltorio perdure a veces hasta 18 meses, que es el tiempo medio que suelen rodar esta clase de vehículos.

En todo caso, cuando cualquiera de estos prototipos ocultos bajo camuflaje sale a la calle por primera vez, normalmente, ya ha tenido media docena de predecesores que rodaron ocultos bajo paneles o planchas de nylon sujetas a su carrocería. Ni que decir tiene que este método hace mucho más difícil de reconocer incluso de qué clase de vehículo se trata, pero tiene un inconveniente: no se pueden alcanzar grandes velocidades, así que solo se utiliza durante los primeros test o las pruebas para desarrollar, por ejemplo, los asistentes de seguridad que equipará el coche. El interior, cuando existe en la forma definitiva que utilizará el modelo –algo que solo se da en la última fase del desarrollo- se cubre con tapetes de felpa sujetos con velcro. Hace un año, tuve la ocasión de probar el prototipo de validación del Opel Corsa (AUTO BILD número 441), cuya carrocería estaba cebreada.

El habitáculo de este prototipo oculto con camuflaje estaba completamente tapado y tuve que firmar un documento en el que me comprometía a no hablar de lo que viera en caso de levantar alguno de estos tapetes. Por entonces, al Opel Corsa E le quedaban meses para ser presentado y los tres prototipos que conduje tenían, aunque con pocas variaciones, versiones distintas de los relojes y de la interfaz de usuario. Entonces no pude evitar preguntar por qué se usan estas técnicas, a pesar de que no impiden a un ojo entrenado saber de qué modelo se trata.

Uno de los ingenieros me dijo que hay muchos motivos para ocultar los prototipos. El primero es impedir que alguien que vaya a ir a comprarse un Corsa mañana, vea el que va a salir, se enamore y decida esperar un año. El siguiente es evitar la frustración que puede generar ver un coche que gusta, pero que finalmente puede sufrir grandes modificaciones al llegar al mercado. Es curioso, pero no mencionó la expresión espionaje, a pesar de que en el sector todas las marcas andan más que atentas de lo que hacen sus rivales y, de hecho, son las primeras en adquirir cada nuevo modelo de sus competidores para aplicarle ingeniería inversa de inmediato. Tampoco la más obvia: evitar que un modelo parezca viejo ya el día de su presentación. 

El origen militar del camuflaje de coches

En su libro 'Historia Animalium', Aristóteles 'el naturalista' describió las principales formas de camuflaje. El genio de Estagira dividió estas técnicas entre 'crypsis' (cuando un animal u objeto resulta difícil de ver) o mímesis (cuando este logra confundirse con el entorno o parecer otra cosa). Sin embargo, en la naturaleza hay otro método usado, por ejemplo, por las cebras y numerosos insectos, que se llama deslumbramiento o disrupción en movimiento. Aunque a lo largo de la historia hay ejemplos del uso de diferentes tipos de camuflajes basados en la 'crypsis' o en la mímesis, no fue hasta la Primera Guerra Mundial cuando el ser humano desarrolló el camuflaje disruptivo. A diario, los submarinos alemanes hundían hasta ocho barcos y al artista británico Norman Willkinson, que servía en la Royal Navy, se le ocurrió pintar los navíos con estos llamativos patrones que, a pesar de que los volvían mucho más visibles cuando permanecían parados, una vez vistos desde un periscopio y en movimiento, resultaba difícil averiguar su forma y, sobre todo, su dirección, lo cual era la clave para poder acertar con un torpedo en su línea de flotación. 





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