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Prueba

Test de 100.000 km: Suzuki Vitara S

Nota

6

Una avería obligó a pasar por el taller.

Cuando el Suzuki Vitara llegó a la redacción en su llamativo color rojo y negro, el 13 de mayo de 2016, las expectativas eran altas. Y es que un SX-4 S-Cross se había hecho poco antes casi con la nota más alta, por eso estábamos expectantes sobre cómo se comportaría en nuestro exigente test de larga duración este SUV técnicamente similar. ¿Cómo se ha dado la prueba del Suzuki Vitara?

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Enseguida le pusimos las manos encima a este japonés de origen húngaro, ya que se fabrica en Esztergom (Hungría). A su motor de 1,4 litros turbo el nombre Booster Jet le va al dedillo: no puede volar, pero "subjetivamente, transmite más potencia que sus 140 CV oficiales", como anotó uno de nuestros probadores en el cuaderno de viaje.

Sin duda, el pequeño bloque de inyección directa es cómodo y fluido en su respuesta, reacciona con mucha espontaneidad al acelerador y sube de vueltas con alegría. Las recuperaciones son bastante ágiles y es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h incluso 1,4 segundos antes de lo que promete Suzuki en sus cifras oficiales. "Un auténtico GTI con carrocería SUV", alabó otro de nuestros redactores durante la prueba.

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Y al poco tiempo demostró, además, que no es tan tragón como otros motores de empuje similar, ¡y eso que es automático! No hemos podido mantener mucho tiempo el consumo oficial de 6,7 litros, pero los 8,6 de media que hemos medido nos parecen más que correctos. Y mucho más, si tenemos en cuenta que gran parte del test este Vitara ha circulado por el carril izquierdo de autovías alemanas, en las que no hay límite de velocidad.

Pero el objetivo de este pequeño SUV de 4,18 metros no son solo los viajes largos. Fuera del asfalto, en el campo, este Suzuki también se ha revelado de lo más eficaz. "En modo Lock, la tracción integral bloqueada me ha permitido pasar sin problemas por pistas muy enfangadas", escribía otro de nuestros probadores en el cuaderno de viaje. Aunque también se llevó algunas críticas su bajo frontal, que choca antes de lo deseado al pasar por baches algo profundos.

En cualquier caso, el Vitara, fiel a su tradición, se lleva bastante bien con el campo. No tanto con el tráfico denso de las grandes ciudades europeas. Uno de nuestros redactores sufrió un impacto en la parte trasera por parte de otro conductor que frenó demasiado tarde. Eso no es culpa de nuestro coche, claro. Pero sí que lo es un cojinete trasero defectuoso, que hubo que cambiar tras solo cuatro meses de uso. Menos mal que la reparación, a los 19.786 kilómetros, corrió a cargo de la garantía: Suzuki, por cierto, ofrece cinco años o 150.000 kilómetros. Muy generosa sí, pero no a la altura de alguno de sus rivales coreanos.

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Por lo demás, resolvió el 25% del test sin mayores contratiempos. Las críticas apuntadas en el cuaderno de notas se centraron en el avisador de riesgo de colisión que, circulando por ciudad, se ponía a pitar demasiado pronto; o la palanca del cambio automático, que a veces se salía de la posición elegida sin habérselo ordenado.

O el sistema multimedia de la consola central. Y es que su pantalla táctil tiene un aspecto bastante sencillo. Tanto, que a alguno de nuestros compañeros le ha parecido que estaba instalada a posteriori en un Mediamarkt. Y en caso de que le incida la luz directa del sol, se vuelve apenas legible, algo muy necesario en un sistema que obliga a navegar por menús. Nuestro especialista en tecnología nos dio un consejo: "Quienes tengan un iPhone, que lo enchufen por cable, ya que con Apple CarPlay tendrán una experiencia de uso mucho mejor, y evitarán la compleja conexión por Bluetooth".

A los 44.026 kilómetros, hubo que cambiar los discos y las pastillas de freno delanteros en el transcurso de una revisión. Coste: 312 euros.

Además de este, nuestro vehículo de pruebas tuvo que pasar tres veces más por el taller, aunque el mantenimiento previsto contemple que hay que hacerlo solo cada 20.000 kilómetros. Pero en este Vitara, como hemos comprobado, es cada 15.000, tal y como nos dijeron en el taller: "Suzuki lo cambia continuamente así que a veces hasta nosotros tenemos dudas del kilometraje correcto al que hay que traerlo". Vaya, toda una faena para los clientes.

Pero es que ni siquiera fue cada 15.000 kilómetros. En el 56.982, uno de nuestros redactores tuvo que pararse en el arcén de la autovía debido a un fallo en el motor. El motivo, como más tarde pudimos comprobar, fue solo un tubo desprendido del turbo. Pero, claro, quedarse tirado en la carretera resta varios puntos en nuestro test de duración. Este es el motivo por el que el Vitara S se quedara sin la posibilidad de llegar a lo más alto de la tabla, como sí logró su hermano el SX-4. Su posición final  has sido la 44, como puedes ver al final de este test.

Y a partir de ahí, además, empezaron a surgir varios síntomas de desgaste algo prematuros. La bandeja trasera ya acusaba demasiado el uso: después de sacar y meter cosas frecuentemente, la durabilidad de la pieza de plástico que la sujeta al portón se vio superada...

También el plástico duro del salpicadero y los cromados del frontal muestran signos de desgaste. ¿Más cosas? Dentro aparecieron rayones; se desprendió parte de la pintura en el exterior. A uno de nuestros redactores no le ilusionó esto precisamente, ni los acabados en general: "La carrocería parece muy fina y liviana y poco aislada, los revestimientos no están bien fijados, y las alfombrillas de fieltro son muy finas y complicadas de lavar. Recién salido del concesionario, hay que reconocer que el aspecto general es bueno. Después de recorrer 100.000 kilómetros, ya no lo es tanto".

Nuestro experto mecánico, aunque en el desmontaje no vio ningún defecto grave en el motor, el cambio o el chasis, sí hizo esta crítica: la buena impresión de los primeros meses, después de dos años y medio, se ha ensombrecido bastante. Se nota el paso del tiempo.

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Conclusión

Lo mejor

Detrás de su bonita fachada se esconde un Suzuki de los años 90: ágil y simpático, pero con detalles mejorables.

Lo peor

Por culpa de una avería que le obligó a parar en un arcén, el Vitara ha tenido que conformarse con un 6 como nota final.

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