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Prueba

Prueba: Renault Mégane RS y Mégane Trophy

Prueba del Renault Mégane RS
Nota

8

La tercera generación del Renault Mégane RS tiene una estética realmente agresiva. El frontal recibe enormes entradas de aire y, como su hermano pequeño el Renault Clio RS, los faros adoptan un diseño al estilo de banderas de meta. Pero, ¿qué esconde un diseño tan deportivo? En esta prueba del Renault Mégane RS te lo contamos.

Llaman especialmente la atención sus pasos de rueda fuertemente destacados, y su imponente difusor con gruesos canales de viento. Y Renault encaja en el nuevo tope de gama de su Mégane una salida escape en posición central, de forma trapezoidal. El color Tonic Orange es nuevo, y en el futuro estará también disponible con cinco puertas.

VÍDEO: ¡Aquí probamos el Mégane RS a fondo!

El Trophy, más radical

También hay una variante más potente del RS, la Trophy, con tecnología heredada de la Fórmula 1, por la que aumenta en 20 CV la potencia de su 1,8 litros turbo, hasta los 300. Con sus 420 Nm, también rinde 30 más que de par que el RS normal. El Mégane RS Throphy solo necesita 5,7 segundos para pasar de 0 a 100 km/h, una décima menos que la versión estándar. Y la velocidad máxima aumenta en 5 km/h, hasta los 260.

Por primera vez, Renault monta un sistema de escape con mariposas. Así la diversión no viene solo dada por su eficacia en circuito: también por su sonido en el día a día. Hablando de circuito: allí, el Trophy tiene las de ganar al montar un chasis Cup. Junto con la dirección a las cuatro ruedas, el diferencial mecánico con bloqueo y los potentes frenos Brembo, el Trophy muta en una máquina de pilotaje puro. El Renault Trophy solo se diferencia del RS por unas franjas rojas en el morro.

A partir de 2019 podrás pedirlo junto a sus llantas estándar, que son muy ligeras y de buen tamaño con sus 19 pulgadas. Podrás optar, si lo pagas, a asientos deportivos Recaro con tapizado de Alcántara.

Prueba Renault Mégane RS

Prueba del Renault Mégane RS

Llega con un par de novedades. El nuevo motor turbo ha reducido su cilindrada a 1,8 litros, pero se siente más brioso desde el inicio que el anterior de dos litros, que tenía una respuesta de turbo más tradicional, ya que el empuje real no se notaba hasta la zona media del cuentavueltas.

El nuevo cambio de doble embrague EDC inserta rápido, pero echamos de menos unas levas más grandes. EL hábitat natural de este Mégane son las carreteras de montaña, donde puede demostrar lo que da de sí su dirección a las cuatro ruedas. El RS se muestra muy enérgico y ágil, aunque la unión de su dirección y su eje delantero se siente algo más sintética que en el modelo anterior.

La zaga, en cualquier caso, es muy viva y ayuda a redondear las curvas, y es aquí donde se nota especialmente el buen trabajo de su dirección 4Control. Los giros son precisos y directos. Con un rugido seco, el motor de 280 CV sube hasta las 6.000 vueltas, remarcado con leves explosiones entre las inserciones.

El chasis básico del RS logra un buen compromiso entre rigidez deportiva y buenas reservas de confort, incluso en asfalto en mal estado. Y las inclinaciones laterales y movimientos de la carrocería están contenidos al límite, gracias a sus estabilizadoras más grandes.

Prueba Renault Mégane Trophy

El chasis Cup del Trophy tiene unos amortiguadores un 25% más firmes, y unas suspensiones un 30% más rígidas. Sus estabilizadoras transversales son un 10% más robustas. En combinación con el diferencial con bloqueo Torsen de serie, da igual lo nudosa que sea la carretera, que pasa por cada curva y cambio de apoyo con increíble soltura.

Prueba del Renault Mégane RS

En todo momento se muestra extremadamente preciso y neutral, y solo al límite responde con un leve subviraje. La dirección podría tener un tacto algo menos sintético, pero es muy directa y va apoyada en el giro de las ruedas traseras. Los 300 CV los logra gracias a un nuevo compresor con rodamientos cerámico, que sube de 1,7 a 1,9 bares.

Un devoracircuitos

En circuito, la tracción que extrae a sus neumáticos Bridgestone es realmente elevada, y desde el vértice de la mayoría de las curvas permite pisar a fondo, al tiempo que te deleitas con su espectáculo sonoro. En los fuertes cambios de apoyo o frenadas al límite, su dirección trasera permite superar cualquier trance con increíble nobleza, y sus potentes frenos con discos de fundición gris y aluminio dan una seguridad total en cada retención.

Hay que aclarar que Renault ha dicho que no tiene planeado lograr con el Trophy un récord en Nordschleife que lo conecta a su antecesor, y que derribe al actual ostentador del mismo, el Honda Civic Type R. No hay que tomarlo como una mala noticia. Podría suponer que la marca francesa tiene en ciernes una variante aún más deportiva... Que ya es decir.

¿Cuál es tu coche ideal?

Conclusión

Lo mejor

Comportamiento ágil, diseño deportivo, dirección a las cuatro ruedas.

Lo peor

Consumo elevado... ¡Y que aún no podemos comprar el Trophy!

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