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Prueba del Porsche 911 T. Un 'nueveonce' para puristas

Prueba del Porsche 911 Carrera T
Redacción Auto Bild

¿Y quién necesita un equipo multimedia? Aquí lo que importan son las sensaciones.

La marca de Stuttgart vuelve a su esencia con este modelo, y concibe un Porsche 911 para los más puristas de la marca. Un 'nueveonce' encantadoramente espartano y, sobre todo, deportivo. Nos hemos puesto al volante. Prueba del Porsche 911 T. Un 'nueveonce' para puristas.

¿Y qué es purismo cuando hablamos de coches deportivos? Pues, para empezar, aligerar peso. Así que tanto la luna como las ventanillas traseras son de cristal de menor densidad. Por dentro renuncia a lujos superfluos, y monta el motor de acceso de la gama 911: el seis cilindros bóxer de seis cilindros, con 370 CV. 

Así es por dentro

¿Quieres sistema de infotainment? Pues pídelo. Porque si no, en el lugar de la pantalla encontrarás un enorme hueco. El volante GT también apuesta por el minimalismo. Va recubierto en cuero, pero olvídate de los botones multifunción opcionales. los baquets opcionales son lo más parecido que encontrarías en un coche de competición: delgados, duros, no agarran el cuerpo: lo aferran.

Prueba del Porsche 911 Carrera T

Ni siquiera tiene tiradores de las puertas: en su lugar, unas correas de tela amarillas. Como en el más radical de la casa: el Porsche 911 GT3 RS. Tampoco pidas unas plazas traseras. Ni siquiera las minúsculas que llevan los 911 se serie. En su lugar, un hueco tapizado. Más aire, menos peso. ¿La postura al volante? Perfecta. En pocos coches sentirás, como este, que tienes el control absoluto del asfalto.

Así es su motor

Mantiene el bloque básico de la gama, tal cual: el bóxer de seis cilindros con 370 CV y 450 Nm de par. Su cambio manual tiene desarrollos cortos, y eso le permite acelerar de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos. ¿Quieres hacerlo antes todavía? Si lo equipas con la caja PDK de doble embrague, lo harás en 4,2.

Así se conduce

Con sus medidas de austeridad, este Porsche 911 Carrera T adelgaza 20 kilos frente al Carrera básico. El cambio manual es de serie, con siete velocidades. ¿Sinceramente? Esperaba un manejo más disfrutón. Los recorridos se me antojan algo largos para lo que uno espera de un modelo como este. Y respuesta no es todo lo rápida que debería. Sinceramente: en pocos coches como en este están mejor invertidos los en torno a 3.500 euros que cuesta el cambio PDK. 

Prueba del Porsche 911 Carrera T

Y pasemos a su punto fuerte: las curvas. Le encantan. Y cuanto más cerradas, mejor. Mi consejo: prescinde de todo lo que puedas y equípalo con los frenos cerámicos y el eje trasero direccional. ¿Por qué discos cerámicos? Porque podrás apurar aún más antes de cada giro y, por ende, la diversión. 

La respuesta del ESP conoce tres configuraciones: PSM Sport (solo en mojado y deslizante), ASR off (solo si quieres echar humo a placer) y ASR/ESP off (solo para Walter Röhrl). Aunque mantiene la trayectoria con una fidelidad sorprendente, el 'punch' del turbo a las 3.300 vueltas anima a abrir un poco el ángulo y jugar con la zaga. Por desgracia, voy por una carretera de doble sentido y sería una temeridad. Este coche pide a gritos exprimirlo en un circuito.

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