Prueba

Mitsubishi Space Star: a por las calles de la ciudad

Luis Guisado

El nuevo Mitsubishi Space Star se coloca por debajo del hueco que dejó el Colt y retoma el nombre de un monovolumen compacto. Llega con dos motores eficientes y un tamaño ideal para moverse por ciudad.

El nuevo Mitsubishi Space Star entra de lleno en la guerra del segmento A (Hyundai i10, Toyota Aygo), aunque también puede arrebatarle algún puñado de ventas a los modelos del segmento superior (por ejemplo el Nissan Micra). Para ello juegan la carta de la eficiencia con dos motores pequeños que necesitan poco combustible y de un tamaño que está más cerca de los segundos que de los primeros (por ejemplo, un Suzuki Splash mide 3,78 metros).

 ¿Sabías que se fabrica en Tailandia y es un coche global? Aquí precios y más datos del nuevo Mitsubishi Space Star

La gama está compuesta por dos motorizaciones, ambas triclíndricas: una de 1,0 litros y 71 CV y otra de 80 CV con 1,2 litros de cilindrada (tienes la prueba más abajo). Según Mitsubishi, nueve de cada diez Space Star 2014 que se vendan serán de la versión más potente, que se llama Space Star 120 MPI Motion, mientras que con la otra (Space Star 100 MPI Challenge) apuntan a los 'rent a car' y flotas de empresas.

Por eso, para esta primera prueba del nuevo Spacer Star me lanzo a por un 1.2 de 80 CV. Me llama la atención el espacio interior. Como ya te puedes imaginar, los milagros no existen, por lo que no te puedo hablar de una habitabilidad como la del Mitsubishi ASX, su modelo estrella, pero sí que me encuentro cómodo: detrás la banqueta se beneficia del suelo plano para ofrecer más habitabilidad y en el puesto del conductor la pierna derecha no toca con la consola central (al menos no como para que resulte molesto) y los asientos recogen bien el cuerpo en recorridos en ciudad, donde se ha desarrollado esta toma de contacto.

Y es que para comprobar eso que aseguran en la marca de que el nuevo Space Star tiene un radio de giro de 4,2 metros, he decidido meterme por la calles más estrechas de Madrid. La maniobrabilidad está fuera de toda duda, algo a lo que contribuyen unos neumáticos de 175/55 R15 que, siendo sinceros, podrían ser como los de la versión inferior: 165/65 R14 y no pasaría nada. La dirección es bastante directa y el tacto de la palanca del cambio no está mal. Lo único que no me ha gustado ha sido el tacto del embrague: ofrece muy poco 'feeling' porque está demasiado blando, especialmente cuando sueltas el pedal. A cambio, tiene un punto de acople fácil de encontrar.

El motor 1.2 del nuevo Space Star es alegre. Se nota que es un tres en línea por el sonido y algunas vibraciones cuando te paras en un semáforo, aunque para ser justos tengo que reconocer que en marcha casi no se notan y cuando paras en un semáforo el 'start-stop' funciona de manera fulminante, incluso en detenciones muy seguidas.

En estas situaciones la arrancada es rápida y el motor te permite ir bajo de vueltas sin demasiado esfuerzo. Por ejemplo, a 50 km/h vas a unas 1.000 vueltas (mejor solo cuando la calle 'tira' hacia abajo), aunque puedes ir en cuarta a 1.500 revoluciones o en tercera a 2.000. Es sí, su espacio es la ciudad: en cuando pases más allá de un recorrido inerurbano te vas a topar con una dinámica limitada para estos menesteres y una rumorosidad que puede llegar a cansar. Algo lógico por otra parte, ¿no?

Prueba Mitsubishi Space Star 120 MPI Motion (Luis I. Guisado)

En esta prueba del Mitsubishi Space Star me he encontrao un coche que me gusta por su habitabilidad interior. Como puedes imaginar, los milagros no existen y por lo tanto no vas a gozar del espacio en las plazas traseras de un Skoda Superb. Pero sí lo puedes utilizar para trayectos cotidianos: hay espacio razonable para las piernas y, sobre todo, para la cabeza, lo que da sensación de desahogo.

En el interior del Space Star, a pesar de que tiene tres reposacabezas, lo cierto es que en la plaza central solo llevaría a un niño... y después de pensarlo dos veces: los 134 centímetros de ancho a la altura de los hombros aconsejan meter mejor a dos que así irán más cómodos.

Las plazas delanteras del Space Star 120 MPI Motion están bien conseguidas. Aunque la regulación de la banqueta se hace en compás (la parte delantera queda fija y lo que bascula al girar una ruleta es la parte donde apoyas el trasero), los asientos cumplen bien su función en trayectos urbanos o interurbanos: no cansa, tienen un mullido adecuado y lo mismo puedo decir del tamaño.

En cuanto al manejo, el nuevo Space Star es un coche sencillo. Todos los menús se controlan desde la consola central y no tienes nada que vayas a necesitar oculto o mal colocado... salvo el botón del ordenador de viaje situado en el velocímetro: manejarlo en marcha supone meter el brazo a través del volante.

El 1.2 de tres cilindros que corresponde a la versión 120 MPI me ha resultado agradable. Suena a eso, a tres cilindros, pero sube de vueltas con alegría, al menos lo que le permite su potencia. Por una avenida grande puedes ir en marchas largas sin forzar, aunque hasta que no superes las 2.000 vueltas no vas a encontrar cierta respuesta.

En marcha, los Mitsubishi Space Star 120 MPI son agradables: el cambio, relativamente preciso, tiene unos recorridos largos. En este terreno la peor parte se la lleva el embrague, que adolece de una falta absoluta de feeling. No ofrece ningún tipo de resistencia y tienes la sensación de que no está conectado a nada. La parte buena es que no te cansa en los atascos.

A la hora de circular por ciudad, el  buen radio de giro del Space Star te permite callejear con facilidad y el volante acciona una dirección suave, pero que no tiene autocentrado, así que cuando sueltas el volante, por ejemplo al salir de una rotonda, la dirección sigue girada y te toca corregir a ti.