Prueba

Fiat Panda Twin Air: más de lo que parece

Luis Guisado

07/11/2012 - 09:58

El Fiat Panda Twin Air puede ser una alternativa a la versión de gasóleo. Mucho brío y un consumo contenido son dos de sus principales puntos fuertes.

El Fiat Panda siempre ha sido el coche urbano por excelencia: en los años 80 en España se fabricaba bajo licencia Seat y tuvo bastante éxito gracias a un interior espartano y funcional que ajustaba el precio al máximo.

 

Ahora, en pleno año 2012, hay cosas de las que no se puede prescindir, como la dirección asistida o unos asientos que no te muelan el cuerpo tras una hora de conducción. Por eso el nuevo Panda es mayor y mucho más coche, también comparado con muchos de sus rivales.

 

Como es alto, me da mucha sensación de desahogo cuando entro. Además, domino las calles más estrechas de la ciudad y esquivo las trampas que esconden, como bolardos y bordillos más altos de lo normal, gracias a unos buenos retrovisores.

 

La dirección con función City de este Fiat Panda Twin Air elimina todo tipo de resistencia y es ideal para aparcar o circular despacio por las calles más estrechas de la ciudad. En las avenidas anchas en las que la velocidad es un poco mayor también se muestra solvente. Puedes circular en tercera a 50 km/h a 2.200 rpm con la seguridad de que el pequeño bicilíndrico responde con alegría.

 

De hecho, para describirlo, solo puedo decir que el motor 0.9 Twin Air corre ‘que se las pela’. Este dos cilindros con turbo sube de vueltas con alegría y la tonelada que pesa no parece suponer un impedimento para mover al Panda con soltura incluso a velocidades de autopista, donde circula a 120 km/h en quinta a poco más de 3.000 vueltas, aunque con cierta sonoridad y vibraciones. También lo montan otros modelos de Fiat que ya hemos conducido: aquí tienes la prueba del Fiat 500 Twin Air.

 

Donde no se encuentra cómodo el Fiat Panda Twin Air en las carreteras más estrechas o secundarias con muchas curvas, aunque es algo lógico para un coche urbano: balancea más de la cuenta, la dirección (tan práctica en ciudad), no transmite demasiado feeling, su eje delantero subvira más de lo deseable... Lo suyo es la calma urbana sin más, lo que no es criticable.

 

¿Y en el interior? Delante estoy cómodo a pesar de que los asientos son planos y aparentemente no sujetan bien el cuerpo. No tienen regulación lumbar y la de altura es opcional. Además, no me gustan los reposacabezas de material blando al tacto de la mano, pero duro al de la cabeza.

 

La postura al volante del Fiat Panda es correcta, pero como el respaldo se regula por medio de una palanca (tiene inclinaciones prefijadas), puede que no acabes de encontrar la posición ideal. El cambio está situado muy a mano, al igual que los controles. Su manejo es sencillo y no te obliga a buscar algún mando más tiempo del deseable.

 

En cuanto a las plazas traseras, el Fiat Panda tiene de serie dos asientos (cinco por 150 euros). La postura es erguida y el respaldo no recoge bien: se nota que es el punto más débil de este coche. Por el contrario, es muy espacioso y alto, lo que hace que, como delante, se logre un ambiente muy desahogado.

 

En cuanto al precio, apenas cuesta un poco menos que el JTD y ‘traga’ sensiblemente más, por lo que si haces muchos kilómetros, quizá te interese leer esta prueba del Fiat Panda 1.3 Multijet...

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