Prueba del BYD Seal Excellence de 530 CV: una berlina eléctrica sin ningún pero

Mide 4,8 metros, pero parece mayor tanto por fuera como, sobre todo, por dentro. Tiene unas prestaciones increíbles y un consumo razonable. ¿El truco?

Make berlinas great again. Esa podría ser la verdadera política a la que muchos seguirían en medio de este mar repleto de coches SUV y que yo me repito una y otra vez mientras pruebo el nuevo BYD Seal Excellence con, ojo, nada menos que 530 CV.

Y ya que hablo de mar de coches, en BYD aseguran que ha sido fuente de inspiración para sus vehículos. De hecho, Seal significa foca en inglés. Es un sedán estilizado, con una apariencia curiosamente europea, elegante y deportivo a la par. Aunque yo lo veo más como un tiburón.

Este es el segundo BYD que he conducido en mi vida (también probé el BYD Seal U DMI-i), pero el primero de gama media-alta. Y os aseguro que no me hace echar de menos un SUV de grandes dimensiones que, en ocasiones, no va acompañado de espacio interior suficiente.

Otro factor importante es la deportividad intrínseca a este modelo en específico: el Seal Excellence, que posee tracción integral mediante dos motores eléctricos que suman 530 CV y 670 Nm de par.

Con estas cifras, alcanza 180 km/h de velocidad máxima y promete un 0 a 100 de 3,8 segundos, aunque yo le he medido 4,0 s, un dato brillante, como el de las recuperaciones: 1,9 s para pasar de 60 a 100 y 2,6 para el 80 a 120 km/h.

Por supuesto, hay que alimentar de electrones todo esto. Así que el bocata de baterías desarrolla 82,5 kWh de capacidad, para lograr una autonomía homologada de 520 km.

¿Su consumo real? 21 kWh a los 100 kilómetros, frente a los 18,2 kWh que promete el fabricante. No es descabellado, precisamente. Y a la hora de cargar, admite una potencia de hasta 150 kW en corriente continua. O, lo que es lo mismo, 37 minutos para alcanzar el 80% de la batería.

Por dentro es un mar... pero de espacio

Su interior es toda una experiencia. Para empezar, por el espacio que permite su tamaño: el BYD Seal tiene 4,8 metros de largo, pero parece mayor. Las butacas, realmente cómodas, lucen una tapicería blanca en piel que contrasta perfectamente con el tono azulado exterior

En el medio, una consola central flotante a doble altura, con mucho espacio; botones físicos varios, selector de marchas acristalado y dos cargadores inalámbricos de smartphones. Aunque con molduras en negro piano, que no dejarán de ser odiosas.

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Sin embargo, tu atención se irá inevitablemente a la pantalla multimedia de 15,6 pulgadas que puede rotar sobre sí misma para colocarse de forma horizontal o vertical, a tu gusto, con solo apretar un botón. Seña de identidad del fabricante, al igual que su sistema multimedia. Es intuitivo y rápido, aunque nada supera a Android Auto o Apple CarPlay, que podrás conectar sin problemas.

La posición de conducción es baja y las plazas traseras gozan de una buena cantidad de espacio y una inclinación perfecta. Y justo detrás se ubica el maletero de 400 litros (hay un 'frunk' delante para los cables). Y te cuento una anécdota curiosa: cargué una televisión de 43 pulgadas que no hubiera podido meter en otros coches...

¿Hay algo malo? Pocas cosas. La intrusividad de los sistemas de ayuda a la conducción y alertas es demasiado alta. Además, en una ocasión el cuadro de instrumentos digital se quedó en negro con una serie de letras en chino que, como es obvio, no pude descifrar y que es de suponer que se irán solucionando con el paso del tiempo por medio de actualizaciones OTA.

El BYD Seal de esta prueba roza peligrosamente los 50.000 euros, por lo que hay que tenerlo muy claro para optar por él. Por su parte, el más básico, con 313 CV y tracción trasera, junto a unos 600 kilómetros de autonomía, parte desde 46.990 euros. 

Honestamente, vale la pena echarle un vistazo. Este modelo, sin duda, le pone las cosas difíciles al Tesla Model 3 y, sobre todo, nos hace preguntarnos a muchos si de verdad los fabricantes más consolidados aportan un plus de calidad y exclusividad... 

Valoración

Nota 8

BYD es, probablemente, la marca china con las calidades más sorprendentes del mercado actualmente. El Seal en formato berlina nos hace volver a disfrutar de las ventajas de estas carrocerías. Confort, deportividad y un maletero muy solvente.

Lo mejor

Espacio interior, plazas traseras, dinámica de conducción, prestaciones, consumo

Lo peor

Acceso al maletero, no se olvidan del negro piano, estabilidad del sistema multimedia

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