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Prueba

BMW Alpina B5 Biturbo Touring Allrad. Al circuito en familia

Prueba del BMW Alpina B5 Biturbo Touring Allrad
Nota

9

Alpina, preparador de BMW, es conocido por combinar elevadas dosis de confort en viajes y una puesta en escena muy deportiva. Pero ahora, con sus nuevos neumáticos, debería ser también eficaz en circuito. Lo hemos comprobado en Sachsenring. Prueba: BMW Alpina B5 Biturbo Touring Allrad.

El incremento de potencia es espectacular. El 4,4 litros V8 biturbo del BMW M550i en el que se basa rinde ahora 608 CV en lugar de los 462 originales, y el par motor sube de 650 Nm entre 1.800 y 4.750 vueltas a 800 entre 3.000 y 5.000. Si circulas por una autovía alemana sin límite velocidad, podrás ponerte a 330 km/h en el carril izquierdo sin apenas esfuerzo. De modo que por prestaciones se pone al nivel de un Mercedes AMG E 63 S Estate, si bien este Alpina es algo más refinado a la hora de entregar su fuerza.

Parece como si nunca le costara desarrollar semejante potencia, ni subir por el cuentarrevoluciones de forma fulminante. Y extrae lo mejor del sonido V8, pero sin llegar a ser nunca demasiado ruidos ni molesto. Alcanza los 100 km/h en 3,6 segundos, y solo han pasado 11,8 cuando ya "vuelo" a 200. En poco más de medio minuto ya circulo a 300 km/h. El chasis está revisado por Alpina, ahora lleva muelles más cortos y rígidos y estrena un brazo articulado específico en el tren delantero con una ligera caída negativa. Añade unos neumáticos desarrollados por Pirelli.

Pasen y vean... 

Prueba del BMW Alpina B5 Biturbo Touring Allrad

Tomo asiento en el B5 y me recoge un asiento comodísimo de cuero Merino, que se adapta a mí como un guante. Me rodean también inserciones de madera noble de nogal, pero no dejo que este ambiente tan refinado me conquiste del todo: abandono la autovía y voy directo a Sachsenring a quemar rueda. Pero enseguida me queda claro que, a pesar del afinado ajuste del chasis, este Alpina no está ideado para circuito.

Pero al mismo tiempo, especialmente calzado con sus nuevas Pirelli, resulta inesperadamente ágil en curvas, en las que le saca todo el partido a su eje trasero direccional. Apenas subvira, la dirección es rápida y precisa sin llegar a ser nerviosa, y el coche construye un elevado grip en todas las situaciones. Resultado: el crono marca 1:37,65 minutos para la vuelta más rápida. Solo un segundo más lento que el Mercedes AMG E 63 S Estate. Y la diferencia es que este último sí que está concebido para el circuito.

Conclusión

Lo mejor

Prestaciones, confort de marcha, refinamiento interior.

Lo peor

Precio elevado, el consumo se dispara al mismo nivel que la potencia.

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