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Prueba

Prueba: AC Schnitzer i8. Preparado para circuito

AC Schnitzer i8
Nota

8

Los coches eléctricos e híbridos van inundando el panorama automovilístico y viéndose con normalidad, pero en la asignatura de deportivos, aún no son la referencia en cuanto a sensaciones se refiere. Para eso hay que irse a unos niveles de precios estratosféricos, inalcanzables para la gran mayoría, como el Ferrari LaFerrari o el Porsche 918 Spyder. El BMW i8, presentado en 2014 y primer deportivo híbrido enchufable de la marca, con sus 326 CV de dos motores es un deportivo muy dinámico, pero su chasis, orientado al uso diario, aún tiene margen para más picante. Esta preparación lo demuestra. Prueba: AC Schnitzer i8. 

AC Schnitzer es, precisamente, una firma experta en retocar chasis de modelos de BMW. También sabe cómo añadir picante a las carrocerías. La de este i8 lleva ahora un sistema de vinilos en rojo "Inferno Red Chrome", que cuesta más de 6.000 euros. Añade componentes aerodinámicos en fibra de carbono, con lo que su aspecto se vuelve más llamativo, pero sin perder la elegancia del modelo original. 

Incluye un nuevo espoiler frontal, 'sidewings', nuevos umbrales, un difusor en tres partes y un alerón más imponente. Por dentro, el preparador prácticamente lo mantiene tal cual, y solo cambia el pedalier, el reposapié y el mando del iDrive por otros de aluminio pulido, así como nuevas alfombrillas con el logo de AcSchnitzer.

VÍDEO: Mira qué bien le quedan unas llantas Forgiato a este BMW i8...

El conjunto mecánico permanece invariable: un tres cilindros turbo de 231 CV que propulsa las ruedas traseras, y un motor eléctrico con 96 kW que se proyectan a las delanteras. El jefe Técnico de Ac Schnitzer me cuenta, no obstante, que el de combustión tiene margen para incrementar su potencia en 40 CV más, pero lo harán en el futuro. 

Las verdaderas modificaciones están en el chasis. Para batir al crono en Sachsenrig, este i8 lleva ahora unas Michelin Pilot Sport Cup 2 con dimensiones de 245/35 y 285/30 R 21. Estrena unas suspensiones más rígidas y una rebaja del conjunto en torno a los 25 milímetros. 

¡Al circuito!

AC Schnitzer i8

Llega la hora de la verdad. Aprieto el botón de encendido, coloco la palanca en posición Sport y me lanzo a la pista. Con las ruedas más anchas y el chasis más firme, ahora el i8 sí que se siente como un deportivo con todas las letras. Gira más preciso y la respuesta de la dirección es más directa. 

A través de las ruedas delanteras más anchas, ahora recibo mucha más comunicación en el volante, si bien la dirección no es más dura y sigue siendo cómoda en su manejo. La velocidad por curva es sorprendentemente elevada, el i8 es muy neutral en todo momento. El motor, casi, ruge como un seis cilindros (al fin y al cabo, es medio seis cilindros). 

Pero me falta un poco más de empuje: esto lo noto especialmente en las pendientes. El intercambio de papeles de los dos motores no es perceptible, pero sí el efecto de su excepcional tracción total. Solo actuando con cierto ímpetu al volante logro provocar un leve sobreviraje.

AC Schnitzer i8

Las sensaciones son muy buenas, pero serían puramente deportivas si no notara ese ligero retardo al pedirle gas. El coche sigue pidiendo una conducción relajada, lo que no significa en absoluto una conducción lenta. 

Los ajustes en el chasis están tan conseguidos, que resulta realmente veloz en Sachsenring. Para que te hagas una idea: le saca 3,24 segundos al i8 de serie en la vuelta rápida, y se pone también por delante del BMW M4 Performance. Solo le faltan esos 40 CV extra prometidos, para que el resultado sea sublime. 

Conclusión

Lo mejor

Chasis más deportivo, estética más agresiva, dirección más precisa.

Lo peor

El motor no varía, y a la reacción del acelerador le falta inmediatez.

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