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Prueba

Prueba: Alpine A110. Te hará sudar en el circuito

Prueba del Alpine A110
Nota

8

Una bestia que hay que domar.

El Alpine A110 llega con el mismo concepto y nombre que su legendario antecesor, pero sin pretender ser un coche retro, al contrario. Lo hemos comprobado al volante. Prueba: Alpine A110.

Con todo, el primer vistazo deja claro en qué modelo se basa. Ha crecido, pero mantiene unas dimensiones muy compactas: 4,18 metro de largo, 1,80 de ancho y 1,80 de ancho. El original medía 3,85 de largo y 1,60 de largo. También sigue siendo increíblemente bajo: 1,25 metros. Pero al acceso se más fácil de lo imaginado, y acomodarse en sus soberbios baquets no es para nada una misión reservada a cuerpos atléticos. El problema es que, aunque incluso personas de dos metros tienen espacio, el respaldo no es regulable y la gente alta tiene poca sujeción a la altura de los hombros.

¡Arrancamos!

Estamos en el circuito de Contidrom en Hanóver: piso a fondo el freno, aprieto el botón de arranque, lo pongo en modo "Sport", tiro de las dos levas, hasta que se enciende el piloto de "Launch Control", piso a fondo el acelerador y suelo en freno, y salgo disparado. El 1,8 litros de cuatro cilindros suena ardiente tras de mí, y más alto de lo esperado. Las ruedas traseras deslizan, cogen agarre enseguida y en 4,6 segundos me pongo a 100 km/h.

Prueba del Alpine A110

El coche está limitado a 250. Solo pesa 1.107 kilos. El mejor tiempo por vuelta lo hace en solo 1:35,28 minutos. Eso merece un respeto. Lo pruebo en modo "Normal": el cambio DSG inserta rápido pero no siempre da con le relación idónea, la dirección es comunicativa, las suspensiones filtran bien las irregularidades prolongadas, no así los baches cortos y continuados.

Lo pongo de nuevo en "Sport", y las inserciones son más rápidas, al tiempo que el ESP me permite algunos deslizamientos de la zaga controlados.

Paso al modo "Track", y ahora sí me permite hacer drifts mucho más pronunciados, no aptos para manos poco expertas, porque requiere decididos contravolantes para mantener al coche en su sitio. En este modo, el Alpine se siente como un coche de competición que, bien domado, en endiabladamente veloz. Una pena que las levas no giren con el volante. Si desconectas el ESP del todo, vivirás una sensación pura de motor central y propulsión trasera, y aquí no te puedes permitir ningún fallo y debes ser muy rápido de reacciones.

VÍDEO: Alpine A110 al detalle

Y es que si entras demasiado fuerte en una curva, no perdona, y tenderá a seguir en línea recta. Y si buscas corregir a base de frenos, se te desmandará la zaga. Lo dicho: en este modo, no es apto para manos poco duchas. Pero incluso los expertos requieren de un par de vueltas para hacerse a las "manías" del Alpine, y lograr el mejor tiempo en un circuito exigente como el Contidrom.

Nosotros lo hemos logrado, a la vista del resultado del crono. Pero este es un coche que exige. Una vez lo controlas, hay pocos que ofrezcan mayor diversión.

Y ya que has llegado hasta aquí... ¿Quieres saber cuál es tu coche ideal?

Conclusión

Lo mejor

Un deportivo puro en comportamiento, muy veloz en circuito.

Lo peor

Chasis poco equilibrado en cuanto a confort. En modo Track requiere manos expertas.

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