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¿A cuánto poner el aire acondicionado de tu coche para ahorrar dinero?

Malos olores en el aire acondicionado
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Mucho revuelo se ha montado con las recomendaciones del Gobierno central de cara a ahorrar energía. Pero polémicas al margen acerca de cuál es la mejor manera de ponerlas en práctica, hoy nos centramos en las relativas al interior de tu vehículo, que aunque no se regulen, también son muy importantes. ¿A cuánto debes poner el aire acondicionado de tu coche para ahorrar dinero? 

No es sólo una cuestión económica ni ecológica, puesto que una buena refrigeración del habitáculo también tiene que ver mucho con la salud. De hecho, en condiciones normales, se considera que un entorno adecuado para el ser humano es mantener una temperatura constante de unos 22 o 23 grados

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Pero claro, aunque tengas el mejor de los climatizadores y puedas programar estos valores, no es lo mismo hacerlo en pleno invierno, en el que puede que partas de muchos menos grados a bordo y salga al principio aire muy caliente del sistema para ello... a que estés al sol en una ola de calor veraniega y el vehículo tenga que enfriar muchísimo el flujo para ponerse pronto a esos grados. 

Y en cualquiera de esos casos, lo que estarás haciendo es pasar muchos minutos en un lugar sometido a una temperatura desfavorable hasta que lograras tener todo a punto. Además, con un coche con aire acondicionado manual en vez de un climatizador automático, será aún más complicado llegar a unas condiciones deseadas y mantenerlas de forma estable. 

 

¿Y en trayectos cortos? ¡Más difícil todavía! Porque habrá menos tiempo para enfriar el lugar y las diferencias térmicas entre el interior y el exterior serán más acusadas. Y para el cuerpo humano nunca es positivo pasar de un extremo a otro. ¿Uno de los ejemplos más claros? El temido 'golpe de calor'.  

Esta situación es tan típica como peligrosa en verano y se puede dar cuando uno para el motor y se queda demasiado tiempo en el coche (la temperatura asciende muy rápido) o cuando después de viajar tiempo a baja temperatura a bordo, sale de pronto a repostar en una gasolinera con muchos grados, por ejemplo. 

Por ello, aunque esos valores de 22 o 23 grados se puedan variar con un margen por encima o por debajo, lo importante desde el punto de vista de la economía/ecología y la salud es no forzar la máquina ni al cuerpo: tener en cuenta la situación ambiental del momento, 'jugar' con la apertura de ventanillas, subir o bajar la temperatura de forma progresiva y evitar los contrastes fuertes

Y como sucede en un edificio, intentar adecuar también las prendas de ropa a las condiciones del momento y no empeñarse en ir demasiado abrigado y poner el aire acondicionado demasiado fuerte o, al contrario, quitarse tanta ropa que haya que suprimir la ventilación o incluso activar un poco la calefacción si circulas por una zona nublada, llueve, anochece... y las temperaturas caen.   

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