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La opinión de
Aarón Pérez

Opinión: ¿volveremos a tener que comprar coches diésel?

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Las emisiones de CO2 se están disparando por, entre otros factores, la alta demanda de coches de gasolina. ¿Volveremos a tener que comprar coches diésel?

El mercado fluctúa, y lo hace en función de la oferta y la demanda, así como por las tendencias de compra. Es posible dirigir hacia un producto concreto a la masa de compradores y que éstos abandonen el resto de alternativas. Sin embargo, no siempre es la mejor opción, y una mala decisión puede conllevar consecuencias desastrosas. Hoy nos preguntamos si volveremos a tener que comprar coches diésel o sí, por el contrario, es el momento de un cambio de rumbo y optar por alternativas más eficientes.

No te pierdas: La dramática consecuencia (para el bolsillo) del desplome del diésel

Los cierto es que, desde 2015, las matriculaciones de coches diésel se han ido desplomando considerablemente, pasando de ser la primera opción en el mercado europeo, a ocupar un segundo puesto cada vez más mermado, y amenazado, por otras opciones. La contaminación es un tema que cada vez más interesa al comprador medio y esto, acompañado de medidas anticontaminación (polémicas, aparte), está provocando que los vehículos de gasolina aumenten, mes tras mes, el número de matriculaciones.

Bajan las emisiones de CO2 en España

Durante el año 2018, según informan desde el Ministerio para la Transición Ecológica, en España ha disminuido un 2,2% el volumen de emisiones de CO2 con respecto al ejercicio anterior. Esto supone que nuestro país se ubique en el cuarto puesto a nivel mundial en cuanto a reducción de emisiones de CO2, superado tan solo por Alemania, México y Francia, y por delante de Italia y Arabia Saudí.

Sin embargo, ante estos buenos resultados, las noticias no son nada positivas para el sector del transporte. Según el Ministerio, la reducción se debe, principalmente, a un descenso del 15,7% en las emisiones por el aumento de la generación hidráulica y renovable, pero no ha contribuido especialmente sector del transporte, que pasa a ser el que mayores emisiones de CO2 registra a nivel nacional.

Con un 27% del total de emisiones de gases de efecto invernadero durante 2018, el sector del transporte supera así a la industria (19%), la generación de electricidad (17%), la agricultura en su conjunto (12%), el consumo de combustibles en sectores residencial, comercial e institucional (9%), y los residuos (4%). Además, por gases, el CO2 supone un 81% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero, seguido del metano, con un 12%.

¿Por qué el transporte es el que más emisiones registra?

El transporte representa, como te decía más arriba, un 27% del total de las emisiones de CO2 en España. Esta cifra, a pesar de la bajada de las emisiones durante el ejercicio anterior, representa un aumento del 2,7% en comparación con el año 2017. El Gobierno achaca este aumento fundamentalmente a la subida de las emisiones del transporte por carretera, que, por sí solo, representa un 25% del total.

En concreto, el avance refleja un incremento interanual del 2,6% en el transporte por carretera, debido a un aumento en el consumo de gasolina del 4,8% y a un incremento del 2% en el consumo de gasóleo. Y es precisamente hasta este punto donde quería llegar, ya que este incremento en el consumo de gasolina es el resultado del aumento desproporcionado de la venta de coches de gasolina frente a los diésel, que han visto reducida su cuota de mercado hasta el 28,9% en 2019, según ANFAC.

¿Volveremos a tener que comprar coches diésel?

Un coche de gasolina similar a uno diésel emite mayor cantidad de CO2 que uno de gasóleo. Sin embargo, el diésel emite, además de CO2, otras partículas contaminantes como el monóxido de carbono (CO), el dióxido de azufre, el dióxido de nitrógeno (NO2) o los óxidos de nitrógeno (NOX). Esto implica que un coche diésel sea más contaminante que uno de gasolina, hasta cuatro veces más en función del tipo de vehículo.

¿Es la mejor solución a los altos niveles de contaminación la vuelta al coche diésel? La respuesta a esta pregunta es no. Existen diferentes medidas que hacen que los coches sean más eficientes y cumplan con las exigencias de la actual normativa de emisiones Euro 6 y sus variaciones, como los filtros de partículas o el catalizador SCR, pero está demostrado que esta no es la solución, ya que no podemos combatir el aumento del transporte por carretera si no apostamos por soluciones más eficaces. 

Alternativas al diésel y la gasolina

¿Existen realmente alternativas al coche diésel o gasolina convencional? La respuesta más rápida es el coche eléctrico, pero es, al mismo tiempo, es más limitado por infraestructura y precio. No todos los compradores pueden permitírselo, y no todos los conductores están preparados para este tipo de vehículos, por lo que, en el mayor de los casos, y teniendo en cuenta el perfil socioeconómico español, los eléctricos seguirán siendo una minoría durante los próximos años.

Sin embargo, existen otras soluciones que pueden ayudar a paliar los efectos negativos de la contaminación. Los coches híbridos e híbridos enchufables también son una solución interesante. Se pueden desplazar en modo totalmente eléctrico por ciudad y carretera (particularmente los híbridos enchufables) y contribuyen al ahorro de combustible y a la reducción de las emisiones contaminantes. Sin embargo, siguen siendo vehículos prohibitivos para muchos compradores debido a sus precios, lo que condiciona directamente su adquisición.

Una medida de transición a corto y medio plazo son los coches a gas. Ya sea gas licuado del petróleo (GLP) o gas natural comprimido (GNC), esta medida permite ahorrar en combustible debido al menor precio de ambos carburantes, y reducir la huella de CO2, ya que el gas es ligeramente más ‘limpio’ que la gasolina y el diésel. Además, los precios de compra son más similares a los de coches diésel y gasolina tradicionales, lo que puede significar una solución inteligente para los compradores con presupuestos más limitados.

Fuente: Miteco.gob.es, Índice de Economía Baja en Carbono 2019 (PwC)

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