VÍDEO: prueba BYD Sealion 7, llega el SUV eléctrico coupé capaz de hacer frente al Tesla Model Y
En esta prueba del BYD Sealion 7 podemos comprobar si está preparado para rivalizar con el SUV eléctrico de moda, el Tesla Model Y. Un coche que promete.
Esta es la prueba del BYD Sealion 7, llega el SUV eléctrico coupé capaz de hacer frente al Tesla Model Y. Se trata de un SUV relativamente grande con 4,80 metros de largo, lo que se nota especialmente en ciudad. Mide 1,93 metros de ancho sin contar los espejos.
Aunque tiene muchos detalles prácticos en el interior, no es tal vez el SUV más indicado para cazadores, y es que la altura al suelo es de sólo 16 centímetros. Por eso, este Sealion esté muy relacionado con la berlina Seal, que ya se vende desde hace un tiempo entre nosotros.
Este viene con tracción trasera o total, y dos tamaños diferentes de batería: una de 82 kWh, y otra de 91. Tiene una construcción en la que el suelo es en sí la batería, lo que por supuesto, mejora el comportamiento. Lo que primero llama la atención es lo silencioso que es en marcha, y ya ruedes sobre adoquines o baches cortos, nada cruje ni se mueve.

Los precios comienzan en 49.990 euros, mientras que la versión de tracción integral pasa de los 50.000 euros. Los acabados rayan a gran nivel, como vemos en el revestimiento de las puertas, que tienen debajo doble aislamiento para reducir aún más la acústica. Me ha gustado el detalle de las alfombrillas dobles. Las de arriba son de fieltro, y debajo tenemos unas de goma que son fácilmente lavables.
Estoy ahora sobre la batería de 91 kWh, pero no influye en la posición del asiento, ya que en este coche es la típica de un SUV. Voy bastante elevado, con 28,5 centímetros sobre el suelo del coche. Detrás también se siente uno muy diferente a como lo hace en la berlina Seal.
Curiosamente, vas un poco más bajo que en la fila delantera, pero tiene buenos detalles, como poder regular la inclinación del respaldo, lo cual viene muy bien, ya que su línea coupé perjudica un poco la altura para la cabeza. Echemos ahora un vistazo al espacio de carga.
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Es bastante amplio con 520 litros de capacidad, y tiene un doble suelo que aporta aún más espacio. Si pliegas la segunda fila, alcanza los 1.800 litros. Y además, como buen eléctrico, añade un frunk. Por cierto, se nota que BYD se ha fijado en BMW: hay que tirar dos veces de la palanca para abrir el capó. Y tenemos el frunk, que cubica 58 litros, de sobra para el cable de carga, y alguna cosa más.
BYD destaca entre las marcas chinas, y eso se nota en la solidez de su construcción. Circulo por una carretera bastante bacheada, y nada se mueve ni cruje aquí dentro, y el coche permanece aplomado en todo momento. Hay muchas actualizaciones en este coche, como que su batería es libre de níquel y cobalto, y la bomba de calentamiento, que alarga la autonomía de forma significativa, es de serie.
Sí es criticable que no se pueda aprovechar un Wallbox de carga de 22 kW, de modo que la velocidad de carga es la misma. Un detalle que me ha gustado mucho: la superficie de carga inductiva para el móvil, no hace que se caliente. Y también me ha gustado mucho que puedes cambiar la posición de la pantalla con solo pulsar un botón.

Esto es muy útil para el navegador, por ejemplo, cuando viajamos de norte a sur. Y si voy de este a oeste, el formato apaisado es más adecuado. Voy en la versión con tracción total de 530 CV, y cuando activo el modo Sport y piso a fondo… os puedo decir que empuja más que muchas de las motos que conduje en mi juventud.
El dato oficial son 4,5 segundos para pasar de 0 a 100, y la velocidad punta de 215 km/h es relativamente alta para tratarse de un eléctrico, aunque claro, la batería se vacía en tiempo récord. La dirección me ha parecido muy cómoda, y no es apta para una conducción deportiva, ya que permanece suave incluso en modo Sport.
La suspensión me parece claramente mejor que la de la berlina. El Seal tiene recorridos de suspensión cortos, y en este Sealine tengo la impresión de que el recorrido más largo le beneficia, porque mejora su capacidad de filtración. Los movimientos de la carrocería no son excesivos, y realmente gestiona los baches con más limpieza.

Me resulta curiosa esta denominación, “4.5 S”, como si llevara un motor V8 bajo el capó. Y ahora pasemos a un factor que sigue perjudicando a los coches eléctricos: el precio. Pero tengamos en cuenta de que este coche no pretende ser un chollo, sino un coche de calidad.
Pero debo criticar que en esta primera prueba, en BYD no nos han dejado medir el tiempo de carga. En el caso de la berlina, con una tecnología muy similar, nos sorprendió que la carga no fuera muy rápida. Se carga con solo 140 kW, mientras que la batería se vaciaba relativamente rápido. Este modelo se carga con un máximo de 230 kW, y estamos deseosos de comprobar cómo mejora la carga rápida. Pero solo lo haremos cuando realicemos un test más a fondo, con nuestros protocolos de consumo.