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Un bebé compra un Austin Healey Sprite a través del móvil

Un bebé compra un Austin Healey Sprite a través del móvil

Alejandro Palomo

12/07/2013 - 11:10

Una niña de poco más de un año ha comprado, por error, un Austin Healey Sprite de 1962 con el smartphone de su padre. Ante lo singular de la situación, la familia ha decidido quedarse el coche para restaurarlo y regalárselo a la 'casual compradora' en su 16 cumpleaños.

Esta historia es, cuanto menos, curiosa. Parece ser que la adorable niña del vídeo, de apenas un año, ha comprado un Austin Healey Sprite de 1962 por error. Ha sucedido en Portland, Oregón, en EEUU, mientras la pequeña jugaba con el 'smartphone' de su padre.

Su progenitor la dejó jugar con su teléfono móvil y, según cuenta la noticia, al parecer la niña simplemente dio con la tecla. La familia se encontró con esta curiosa compra por sorpresa, que fue realizada a través de Ebay, y, ¿a que no adivinas qué han terminado haciendo? Pues la decisión que han tomado ha sido la de guardar el Austin Healay Sprite para, poco a poco, restaurarlo con el fin de regalárselo a la adorable 'malechora' cuando haga su decimosexto cumpleaños.

¿Te suena verosímil la historia? La verdad es que si uno se para a pensarlo detenidamente (y teniendo en cuenta la de mentirijillas que corren por internet, como el bulo de Callum, el niño de los tres Ferraris), suena difícil de creer que una niña tan pequeña pueda llegar a abrir por sí sola la aplicación de la casa de compras, cliquee en el coche y lleve a cabo todo el proceso de compra completo. Pero bueno, todo puede ocurrir, claro.

La verdad es que podría sonar a la excusa perfecta de compra para aquellos caprichos que frecuentemente suelen generan esas desagradables discusiones conyugales. Padres del mundo... ¡ya tenéis la justificación perfecta para poder tener en vuestro garaje ese antojo de la automoción que vuestras parejas siempre os niegan!

Foto: Wikipedia.

Fuente: Mashable.

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Alejandro Palomo

Colaborador

No concibo una vida sin coches. Desde los 18 son mi forma de vida y espero que lo sean siempre. Como buen aficionado los clásicos empiezan a llamarme

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