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Prueba del nuevo Mercedes SL: igual de lujoso, mucho más deportivo

Zaga Mercedes SL

Mercedes-AMG insufla nueva vida al SL. El R 232 viene con un aspecto más definido, techo de lona y V8. Probamos el nuevo Mercedes SL

El nuevo Mercedes SL será un verdadero AMG, porque la octava generación de la serie más antigua de Mercedes se ha desarrollado en Affalterbach desde el principio. Como 2+2 plazas y con un clásico techo de tela, el roadster es significativamente más deportivo que su antecesor, del que no adopta ni un solo componente. 

Para el lanzamiento al mercado a principios de 2022, habrá un V8 en dos niveles de rendimiento. El SL 55 tiene 476 CV, el SL 63 desarrolla 585. Ambos solo están disponibles con tracción total 4Matic +, una verdadera novedad en el SL. Por cierto: se fabrica sobre la plataforma del futuro AMG GT, toda una declaración de intenciones. 

Morro Mercedes SL

Mercedes aún no ha revelado los precios. En AUTOBILD sospechamos que debería empezar en torno a los 140.000 euros.

Más grande, pero más deportivo que su antecesor

La nueva generación SL está irreconocible. Toma el capó largo de sus predecesores, pero nada más. El R 232 parece mucho más dinámico ahora; la distancia entre ejes más larga y los voladizos más cortos hacen que parezca más compacto, aunque es siete centímetros más largo que su predecesor. 

El frontal impresiona con sus estrechos faros y la típica parrilla AMG Panamericana. Debajo hay un faldón dentado con rejillas al estilo del AMG GT 63 S E-Performance. Un paquete aerodinámico con flics y un difusor trasero más grande están disponibles bajo pedido. 

Maletero Mercedes SL

En los pasos de rueda, las llantas tendrán seis diseños entre 19 y 21 pulgadas. En la parte trasera, hay luces tipo Clase S, un alerón activo extensible eléctricamente y cuatro tubos de escape trapezoidales. Con su forma redondeada y reduccionista, la zaga , la parte trasera recuerda más al AMG GT que al anterior SL.

Vuelve la capota de lona 

La mayor novedad, además de los tiradores de las puertas extensibles, es el regreso a la capota de tela, que se puede abrir y cerrar en 15 segundos a velocidades de hasta 50 km/h

Proporciona un aspecto más deportivo y ahorra 21 kilogramos de peso en comparación con el techo plegable de metal. A pesar de ello, el R 232 es más pesado que su predecesor: poco  menos de dos toneladas en vacío.

Interior lujoso y con pantallas antideslumbramiento

El SL tiene pantallas grandes para el grupo de instrumentos y el infoentretenimiento. A diferencia del Mercedes Clase C o Clase S, el cuadro de instrumentos de 12,3 pulgadas se cobija bajo una cubierta. Esto es para proteger contra la luz solar cuando se conduce abierto. 

Cockpit Mercedes SL

Por este motivo, la pantalla táctil de 11,9 pulgadas en la consola central también se puede inclinar eléctricamente 30 grados. El sistema de infoentretenimiento es el MBUX habitual, complementado con contenido específico de AMG.

Más deportividad en la lista de opciones

Básicamente, el interior del SL tiende hacia el lujo. Los cómodos asientos con ventilación y calefacción de cuello, el sistema de sonido Burmester y mucho cuero con costuras decorativas hacen que la vida sea más agradable. 

Pero si te pones rumboso con la lista de extra, también puedes añadirle mucha deportividad: asientos de una pieza deportivos, incrustaciones de carbono, cubiertas de Alcántara, cinturones rojos… 

Las pantallas específicas de AMG son de serie, como el interruptor de modo de conducción, con el que se pueden seleccionar hasta seis programas de diferentes.

Vuelven los dos asientos “de emergencia”

Por primera vez desde el R 129, el SL vuelve a ser un 2+2 plazas. Sin embargo, los asientos traseros solo están homologados hasta una altura de 1,50 metros, lo que de hecho los hace solo aptos para niños. Son una ventaja práctica, especialmente como portaequipajes ampliado, en caso de que el volumen máximo del maletero de 240 litros no sea suficiente.

Un devoracurvas

¿El SL cumple lo que promete sobre el papel en la carretera? El botón de inicio está oculto a la izquierda detrás de la pantalla, y el ocho cilindros cobra vida, burbujeando ruidosamente. 

Zaga Mercedes SL

Un leve movimiento en el pie derecho pone a rodar esta mole de casi dos toneladas. Se toma un momento para pensárselo antes de que el turbo entre en acción: no tenemos la ayuda de 48 voltios o algo similar aquí, de momento.

Pero luego realmente empieza a empujar y, dependiendo de la posición de la aleta de escape, el SL ruge con más o menos vigor y se lanza hacia adelante con tanta vehemencia que te incrustas literalmente en el respaldo. 

Nos aventuramos por carreteras de montaña, y si bien con el modelo anterior debíamos ser moderados en las curvas, en el nuevo es completamente diferente: la dirección súper directa, a veces demasiado brusca en las rectas, dirige el SL en los giros con precisión milimétrica, y el chasis rígido asegura que el roadster se mantenga en la línea ideal. Solo una o dos veces, cuesta arriba en un camino mojado, la zaga se sacudió hacia afuera. 

Chasis activo con estabilización de balanceo

En el SL 63 se utiliza un chasis activo con estabilización de balanceo. Esto no solo mejora la dinámica, sino también contribuYE al capítulo de la comodidad. Los muelles helicoidales convencionales están integrados en el SL 55, combinados con amortiguadores ajustables. 

El diferencial con bloqueo en el eje trasero, que de serie en el SL 63, también es opcional. Siempre a bordo irá la dirección activa del eje trasero con un ángulo de dirección de 2,5 grados, que reduce el radio de giro y al mismo estabiliza el comportamiento en las curvas.

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