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Prueba: Mazzanti Evantra. Esto sí que es un supercoche

Prueba: Mazzanti Evantra

Redacción Auto Bild

12/07/2017 - 11:34

¡Que tiemble el Bugatti Chiron!

Koenigsegg y Bugatti tienen un duro competidor: el fabricante Mazzanti era prácticamente desconocido hasta ahora, pero con su Evantra Millecavalli de 1.001 CV, el italiano quiere ponerse en lo más alto. Nos hemos puesto al volante del prototipo, y de un modelo de serie de 771 CV. Prueba: Mazzanti Evantra. Esto sí que es un supercoche.

El Mazzanti Evantra 771 nos espera en azul metalizado y oro, que nunca veremos en Europa: "Cuando termines con esta unidad de pruebas, la enviaremos directamente a un cliente de Arabia", me aclara Lucca Mazzanti.

Ya antes de subirme, me quedo impresionado con la silueta ultrabaja y aerodinámica del coche. Con sus formas, Mazzanti tiene un objetivo: lograr el balance perfecto entre clasicismo y modernidad. Morro afilado, hombros musculados, zaga angulosa y puertas con apertura de alas de gaviota

El interior está revestido en cuero, con detalles muy afinado, como el botón de arranque tricolor o las levas tamaño XXL para el cambio secuencial. Pero, con todo, está lejos de la perfección y la calidad de un Pagani

Para la mecánica, Luca recurre al bloque LS7 del Chevrolet Corvette. El siete litros V8 rinde 771 CV tras la cura de Mazzanti. Las escasas 1,3 toneladas pasan de  0 a 100 km/h en menos de tres segundos, según palabras de su creador. 

¿Y el sonido?

Prueba: Mazzanti Evantra
Prueba: Mazzanti Evantra

Brutal, hace estremecerse a todo el paisaje que nos rodea. Mientras se deleitan mis tímpanos pongo el coche en modo Corsa, el motor carraspea, y piso el acelerador a fondo. Con un rugido estremecedor el Mazzanti me incrusta en el respaldo, el cambio secuencial afronta con violencia cada inserción. En pocos segundos, leo 200 km/h en la pantalla que tengo frente a mí.

Mazzanti y sus ingenieros han afinado al máximo el desempeño de los frenos, el ABS y el chasis. Los Brembo muerden con ganas, la suspensión helicoidal sigue cada uno de mis gestos, la velocidad de paso por curva no es menor que la de los bólidos de Maranello o Sant'Agata.

Pero esto es solo el principio. Antes de irnos a comer el plato de pasta prometido, Luca Mazzanti me invita a ponerme en el lado del copiloto de su otro modelo de preserie, el de 1.001 CV, con aerodinámica de competición y una velocidad punta superior a los 400 km/h.

El interior está totalmente revestido en fieltro, los asientos solo se pueden intuir. Que voy en un prototipo lo demuestra el intenso olor a gasolina, y los precarios acabados de un cockpit provisional. Comparte mucho con el Evantra 771, aunque estrena tecnología. El V8 dispone ahora de doble turbo, para catapultar al Millecavalli en 2,7 segundos de 0 a 100 km/h. Las vías son más anchas, los frenos, cerámicos. Luca conduce, yo m limito a abrir mucho la boca.

El mando en modo Strada, detrás de nosotros se ponen a girar las turbinas. El empuje es tan salvaje como el sonido, por un momento siento que no puedo respirar. Han sido solo unos minutos, pero se me han quedado grabados de por vida. Estoy deseando ponerme al volante del modelo final. 

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